Buena pinta de momento. Ayer hice buceo que, sin ser nada del otro mundo estuvo mejor que lo que ya había visto en el Mediterráneo. Hoy es el día fuerte porque voy a bucear en Cozumel, una isla desde donde se sale al arrecife de coral.
De momento he conocido a gente maja, comparto habitación con dos mexicanos y dos argentinos simpáticos, Claudio y Santiago, y ayer conocí en persona a una chica húngara a la que ya conocía por Internet, y que vive en Cancún, con la que fui a merendar. Esta zona, aparte del buceo no tiene especial interés para el viajero de mochila y rastas. Esto es muy turístico, la avenida principal, llamada Quinta Avenida, es una vía peatonal llena de bares, restaurantes, bancos y tiendas de souvenirs para extranjeros donde los precios son casi europeos.
Ahora mismo estoy decidiendo qué hacer a corto plazo, pues tengo molestias en el oído y no sé si quedarme a bucear varios días más o dejarlo y marcharme. Tomaré la decisión hoy, y tal vez salga para Chichen Itza, Mérida y luego hacia Guatemala, seguramente por Chiapas. Descartada la opción vuelo, me piden 800 $.
El hostal está bien, lo lleva gente joven bastante maja aunque un poco pasota de todo. Ratifico que la ciudad es segura, hay un policía en cada esquina, aunque algunos se dedican a leer el periódico mientras la vida transcurre ante sus despistados ojos. Y los precios siguen estando muy bien si te alejas de la zona turística, ayer comí por 35 pesos (2 euros), por supuesto en un sitio mundano y muy local, era un restaurante familiar, chiquitito y en el que lo único raro allí era yo.
Es muy fácil orientarse en la mayoría de las ciudades de la zona. En Playa del Carmen, las calles van de sur a norte, y se llaman con números pares. Las avenidas van de oeste a este y se llaman con números múltiplos de 5. Así por ejemplo, una dirección podría ser Calle 18 entre la 15 y la 20.
En Playa del Carmen, México