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Belice: edén de esparcimiento (Parte I)

Escribe: Nocturna
En Belice todo es relajado. La prisa no existe, s cosas van a su propio ritmo y el tiempo no es un factor a tener en cuenta. Mientras su costa roza las transparentes aguas caribeñas y su corazón acoge las culturas de las tierras colindantes, la ciudad perdida de los mayas es un caprichoso paraíso en donde el viajero puede perderse y reencontrarse con un pasado fascinante.

 

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Placencia

Placencia, Belice — miércoles, 3 de marzo de 2010

Está unida a la península por una pequeña carretera que, a pesar de todos sus baches, justifica totalmente la molestia. Dispone también de pista de aterrizaje. Es un lugar ideal para perderse: sol, playa, submarinismo, observación de aves y manatíes, excursiones... el ambiente de los Cayos en estado puro.

Belice se caracteriza por tener una enorme extensión de playas vírgenes de arena blanca donde también desaguan muchos ríos formados, principalmente, en las Montañas Mayas. Paraíso para los caminantes, su tranquilidad se nota incluso en aquellas reas donde hay poblados cercanos, como son las playas de Placencia, en la península del mismo nombre. Independence, Seine Bight y Placencia, situados a las orillas, son morada de pescadores que hablan el creóle.

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