Angkor: El majestuoso Imperio Khmer

Escribe: Kameame
En Siam Reap se ecuentran los 200km cuadrados que forman el conjunto de Angkor. Durante los siglos IX hasta XIV, el imperio Khmer, que abarcaba prácticamente todo el sudeste asiático,...

 

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Capítulo 1

Angkor: El majestuoso Imperio Khmer

Phumi Spean Angkor, Camboya — domingo, 2 de abril de 2006

En Siam Reap se ecuentran los 200km cuadrados que forman el conjunto de Angkor. Durante los siglos IX hasta XIV, el imperio Khmer, que abarcaba prácticamente todo el sudeste asiático, estableció su capital en Angkor. Este conjunto, formado por las diferentes capitales del imperio, permaneció durante siglos escondido en medio de la selva, hasta que en 1860 fue descubierta por el explorador francés Henry Mohuot, que la describió en su libro "Viajes en Siam, Camboya, Laos y Anman". No obstante, algunas hipótesis sostienen que ya en el S XVI españoles y portugueses habían estado por allí. Actualmente está formada por más de 1.000 estructuras, de las cuales unas 100 son templos.


A las 7 de la mañana de nuestro primer día en Siam Reap ya estábamos listos para que dos chavales nos llevaran en moto a recorrer parte del recinto. Atravesamos un pequeño bosque y tras un precioso y tranquilo lago se alzaba majestuoso el conjunto de Angkor Wat, el mayor y más imponente de todos los templos de Angkor y que se ha convertido en el símbolo del país (forma parte de la bandera e incluso de su cerveza "Angkor Beer" mmmhhhhh!!!!!).


Tras dejar Angkor Wat nos adentramos, por una de sus cinco impresionantes puertas, en la ciudad de Angkor Thom (en el siglo XII ya contaba con un millón de habitantes). Aquí es donde se encuentra el templo que sin ser el más espectacular es el que más nos ha gustado: Bayon. Está formado por 54 torres con cuatro caras esculpidas en cada una, de las que aún no se sabe muy bien el significado. Lo visitamos en varias ocasiones y sin duda el mejor momento para disfrutar en soledad es el atardecer.


Ese mismo día también visitamos uno de los conjuntos más singulares: Ta Prohm, no ha podido ser restaurado y en él se puede apreciar como la naturaleza quiere apoderarse de un espacio que un día le arrebataron. Los árboles han echado sus raíces sobre los templos y abriéndose paso, ya sea destruyendo fachadas o simplemente rodeándolas con sus raíces, han formado un conjunto simplemente mágico. A pesar de los turistas que por ahí se mueven, si tienes un poco de paciencia, puedes llegar a conseguir quedarte sólo rodeado de jungla y disfrutando del silencio.


Al atardecer del primer día nos llevaron a un templo al que había que subir unos escalones ruinosos: Phnom Bakheng. Tras una larga subida con un amigo inglés al que conocimos en nuestro alojamiento, llegamos al templo que en otras condiciones nos hubiera maravillado, pero debido a la cantidad de gente que allí se congregaba no nos impresionó. Así que decidimos irnos sin esperar la puesta de sol a otro lugar un poco menos masificado y desde luego con menos ruido.


Al día siguiente, decididos a ser nosotros nuestros propios guías, alquilamos unas bicicletas, recorrimos unos 30km.


Ese día vimos varios templos de los cuales Banteay Kdei fue el que más nos impactó. Al entar al templo nos paró un policía de uniforme mostrándonos su placa, intuimos que nos pedía los pasaportes, pero al mostrarlos comprendimos que lo que pretendía era ....!!! vendernos su placa por 5 dólares!!!. En Camboya "todo" está a la venta.


Al atardecer, cómo no, volvimos a nuestro querido Bayon a disfrutar de la puesta de sol.


Esa noche llegamos molidos y sedientos por lo que nos tomamos una Angkor Beer, con nuestro amigo Erik, quien nos contó una historia acerca del camarero. Resulta que el chaval a los 17 años se encontraba durmiendo en la terraza dónde en ese momento estábamos sentados y apareció un vietnamita que quería robar algo de alcohol del bar, el chaval ni corto ni perezoso, cogió el puñal que tenía detrás de la barra y lo mató. Por lo visto la historia se repitió cuando tenía 21 años, así que a sus 23 años ya llevaba dos. Erik le preguntó qué hicieron con los cuerpos y dijo que los metieron en un coche y los tiraron en el bosque...por lo visto es mejor no confiar en la policía.


Amaneció el tercer día y puesto que estábamos cansados decidimos coger un tuk-tuk hasta llegar a un templo muy especial: Banteay Srei. Este templo fue totalmente construido por mujeres, es mucho más pequeño que los demás, sin embargo sus relieves y detalles están trabajados con una delicadeza y un gusto exquisito. Otro de los templos que merece la pena citar es el East Mebon, con sus enormes 4 elefantes esculpidos en tamaño natural. Ese día también volvimos a Angkor Wat y estuvimos charlando con un monje, que se presentó como Royal Teacher Ta Cheng, era muy serio y realmente se sentía incómodo ante la presencia femenina, pero le pudo más la curiosidad y se puso a charlar con nosotros.


No vamos a hacer una descripción detallada de los templos que vimos, pero sin duda cada uno tiene algo que lo hace diferente al resto y que por ello se debe visitar: Ta Keo (por ser el más alto de Angkor), Pre Rup (por sus ladrillos rojizos), Preah Khan (por buda), Prasat Kravan (por sus torres en línea), Baphuon, Neak Pean ( por su estanque circular), Ta Som (por tener las puertas sostenidas por las raíces), Thommamon (por ser avanzado en su época), Terraza de los elefantes y Terraza del rey leproso.


Después de disfrutar y aprovechar al máximo los 4 días que pasamos en Siam Reap, debíamos partir hacia nuestro siguiente destino: Phon Pehn, la capital.

Si quieres leer más crónicas y ver más fotos acerca de nuestro particular paseo por el mundo, visita: www.nostromon.com

Esperamos que te guste

Luis y Amelia


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