Recuerdo esa película
7 años en el Tibet (1997) del director Jean-Jacques Annaud, con Brad Pitt, David Thewlis y BD Wong. Ya me pasé tres años en mi propia experiencia, aunque habría que quitarle los cuatro que pasé entre Palestina e Israel - otra historia que contar.
El pasado 12 de octubre de 2009 cumplí mis primeros diez años en Camboya. Un país maravilloso y que llegó a ser mi segunda patria, después de mi bella Colombia.
Son muchas las cosas qué contar de estos diez años. He conocido no sólo a los camboyanos con los cuales vivo, trabajo, aprendo y camino, sino que Camboya me ha dado la oportunidad de encontrarme con gente de todo el planeta.
Puedo hacer la lista de todas las nacionalidades que he conocido desde que llegué aquel 12 de octubre de 1999 al areopuerto de Pochentón y doy por seguro que todos los continentes están incluidos.
El último nacional de un país impensado que conocí en Camboya fue un religioso de Ghana en África. Imaginarlo es emocionante: qué iba a pensar que la África inmensa y misteriosa iba a caminar por esta Asia amarilla.
Pero confieso que Camboya enamora. Tiene un encanto, un misterio, una atracción difícil de describir.
No sé cuánto tiempo más me quedaré en Camboya.
Una escena de 7 años en el Tibet:
Dalai Lama: Cuando me miras ¿qué sientes?
Heinrich: Amor.
Esa pregunta me la hace Camboya a cada rato.