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Érase una vez Rusia.
Escribe: babydollspain
Duerme, chiquilla, duerme; duerme, chiquilla, duerme. Te voy a contar una historia: ¿era bueno Lenin? Bueno, chiquilla, bueno; duerme, chiquilla, duerme. Te voy a contar una historia: ¿era bueno Stalin? Malo, chiquilla, malo…, muy malo; duerme, chiquilla, duerme. Te voy a contar una historia: ¿es bueno Jruschov? Lo sabremos cuando haya muerto, así que duerme, chiquilla, duerme. Canción de cuna que en los 60´s susurraban las madres rusas a sus niños para ahuyentar en la noche los malos espíritus.
Día 8: Petrodvorets y el impresionante Palacio de Peterhof.
Petrodvorets, Rusia — sábado, 17 de julio de 2010
A unos 30 km de San Petersburgo se alza este palacio famoso en el mundo entero y fantasía de fuentes y estatuas doradas flanqueando una escalera espectacular.
Comenzamos el día muy cerca de casa, atravesando por pasos a nivel las obras colosales de una autopista, para ir a desembocar en una raquítica estación de tren de cercanías.
Un descampado en total abandono y con ciertas dosis de basura alrededor es el camino accidentado que nos lleva hasta allí.
Jamás en la vida hubiera pensado subir a ese tren si no me llevan, pero el precio lo merece: 70 rublos (1,80 euros aproximadamente) el trayecto de ida y vuelta, frente a los 650 rublos (unos 17 euros) de la lancha motora desde el Neva.
El andén está prácticamente abandonado, escasos rusos que han madrugado para viajar a poblaciones cercanas tal vez por causa de un trabajo…
Hacemos el trayecto en silencio, con la mente puesta en el lecho recién abandonado más que en otra cosa.
Sólo la música del acordeón que toca un improvisado “artista” quiebra la monotonía de la mañana.
Puntuales llegamos a Petrodvorets (escasos 20 minutos de viaje en tren).
La estación allí está muy animada y son varias las líneas de bus que llevan hasta el Palacio de Peterhof.
Tomamos una, y en 7 minutos estamos frente a la gran explanada de jardines y fuentes.
Proyecto colosal y triunfalista de Pedro el Grande, quien quiso emular (y hasta superar) a los soberanos europeos en fastuosidad y lujo.
Conocido como “el Versalles ruso”, Peterhof es uno de los conjuntos de Palacio y jardines más elegantes del mundo.
Destaca por su belleza la Cascada Grande que representa una gruta con escaleras a ambos lados y estatuas de bronce dorado sobre un pavimento de mármol blanco y azabache.
A los pies de la gruta está la fuente de Sansón, que representa al héroe bíblico desgarrando la boca del león y simboliza la victoria de los rusos sobre los turcos en la batalla de Poltava.
El canal que nace a sus pies atraviesa todo el parque y va a desembocar en el Mar Báltico.
Infinidad de personas se concentran bordeando toda la extensión de la Cascada Grande, pero extrañamente, no sale ni una sola gota de agua de sus fuentes…
Preguntamos intrigadas.
Nos dicen que el “encendido” de las fuentes es a las 11.00 (milagrosamente son las 10.50 y nos embarga una alegría maravillosa al saber que la casualidad nada más hará que presenciemos tan emotivo momento!!).
11.00, suena la música y la fuente de Sansón comienza tímidamente a escupir agua hacia los cielos.
La emoción y el nerviosismo se sienten en el aire.
Todo el mundo guarda un respetuoso silencio, mientras que las cámaras de fotos y video no descansan ni un instante.
Poco a poco, todos los surtidores, de manera escalonada y siguiendo un orden milimétrico, comienzan a verter el agua.
La multitud estalla en aplausos.
De fondo, una música victoriosa no ha dejado de sonar calando en el ánimo de todos los presentes, que llegamos a imaginar a los zares asomados al balcón admirando este espectáculo que hoy se nos regala y nos sentimos de alguna manera transportados a otras épocas…
Todo termina y la multitud se dispersa.
Nosotras caminamos sin rumbo por los jardines admirando fuentes y estatuas, charlando, tomando fotos de los detalles que llaman nuestra atención o nos sorprenden por su belleza infinita.
Salimos al muelle, construido en el Golfo de Finlandia, el mismísimo Mar Báltico!!
Es muy peculiar mirar el ancho mar, grisáceo hoy contagiado del día nubloso que amaneció, girar la cabeza a derecha y descubrir en la lejanía diminutas construcciones que nos dicen es la ciudad de San Petersburgo, volver a girarla, esta vez a izquierda, y ver tierra finlandesa…
El mar como frontera!!!
Pasamos absolutamente toda la mañana caminando por los jardines y parques, admirando fuentes, estatuas y lagos.
Sólo por esto, la visita merece la pena!!
Comemos sentadas junto a una fuente bajo un cielo nublado que amenaza tormenta.
Para la tarde hemos dejado lo mejor: la visita al interior del Palacio.
Se ha formado a las puertas una “razonable” fila de personas de todas las nacionalidades que esperamos por entrar.
En grupos de unas 15 personas y acompañados de una guía que habla en ruso, accedemos al Palacio.
Nos recibe una escalera ornamentada en tonos dorados que nos deja boquiabiertos.
No podemos detenernos en la escalera para no entorpecer el flujo continuo de grupos, no podemos sacar fotos, no podemos tocar nada…
Pero hay algo que si podemos hacer: maravillarnos!!
Al subir al primer piso, aún recuperándonos del asombro de tan bellísima escalinata de acceso, nos topamos con el Salón Dorado.
La escalera era una simple promesa!!
Deslumbrante, magnífico… todos los calificativos quedan cortos.
Un chico español queda rezagado de su grupo sacando una foto y rápidamente le llaman la atención de forma vehemente.
Ahhhhhhh siempre hay alguien que da la nota…
Describir el lujo, la suntuosidad y la riqueza ornamental del palacio es tiempo perdido.
Las salas de espejos, los cuadros, las estatuas, la vajilla lista para cientos de comensales, las dependencias de la zarina, el cuarto de descanso con sus mullidos sofás, la sala vestidor de la zarina, la del zar, el despacho-biblioteca del zar, las bonitas chimeneas que encontramos en cada rincón para combatir el frío…
La guía va relatando en ruso la historia del lugar y anécdotas históricas que nosotros escuchamos embelesados.
El calor es tal que una chica se desvanece momentáneamente al lado nuestro.
Por fortuna mi cuñada estaba atenta y pudo alcanzarla justo antes que caiga al suelo.
Todo quedó en nada, en la anécdota de la visita.
El tiempo pasó casi volando y aunque paseábamos con mucha calma y tranquilidad por el palacio (por la mínima parte que está abierta al público), llegó la hora de abandonarlo.
Son las 5 de la tarde y dejamos atrás Peterhof y toda su maravilla.
Muy cerca, a la derecha de donde venden los tickets de entrada, hay instalado una especie de mercadillo donde venden todo tipo de souvenirs (no podía ser de otra manera) y decidimos dar una vuelta antes de marcharnos.
También encontramos especie de bares, puestos donde comprar comida o helados.
Paseamos confundidas entre la marea de turistas y compramos algunas cosas de recuerdo.
Caminamos hasta la carretera principal y en la parada de bus, a pleno sol, esperamos por alguno que nos acerque a la estación de tren.
No tarda en aparecer (20 rublos) y emprendemos la vuelta a casa.
Un último vistazo a Peterhof desde la ventanilla del bus, nostalgia en las manos.
La estación de tren está muy animada y me sorprende lo bonita que es (no me fijé en la mañana).
El tren llega con precisión milimétrica.
En el trayecto hacia San Petersburgo nuestro vagón se ve asaltado una y otra vez por buscavidas que venden casi cualquier cosa entre estación y estación y por músicos que nos deleitan con canciones añejas.
Ha sido un día muy largo y nosotras sólo tenemos ánimo para mirar por la ventana del tren mientras desandamos el camino a casa.
Nos espera una cena con velitas y vino de premio (qué dura es la vida de turista por esos mundos de Dios… ejejej).
Después de cenar caímos redondas a la cama y estoy segura que tuvimos unos muy lindos sueños!!
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Día 7: San Petersburgo y sus noches blancas.
Día 9: San Petersburgo, o Petrogrado, o Leningrado, o simplemente Péter.
Últimos comentarios
GLORITO dice:
Sigue tan impresionante como siempre, ese peazo lugar y palacio como le conocí en septiembre de hace 20 años. Bonito viaje virtudes, buenas fotos y sensibles comentarios como nos tienes acostumbrados...y yo si creo que Stalin, Jruchov y algunos más fueron malos...muy malos.
G
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babydollspain dice:
Hola Juan Ramón, gracias, como siempre, por pasar por aquí, por dedicar un poco de tu tiempo a mis cosas y por tus amables comentarios.
Efectivamente, el palacio de Peterhof sigue en pie y magnífico, anímate a darte una vuelta por allí 20 años después, seguro que los recuerdos los tienes presentes como si hubiera sido ayer mismo...
Saludos!!!
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AERM dice:
Impresionantes fotos las que obtuviste en este precioso Palacio, estos son lugares y edificaciones qué son difícilmente poder ver por estas tierras ...
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babydollspain dice:
Alvaro ya sabes que en Europa abundan este tipo de construcciones, pero de tal belleza... muy pocas!!!!
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pejotavalencia dice:
Muy buena narración de una bonita excursión al golfo de Finlandia y a eseas impresionantes fuentes.
Enhorabuena por el viaje.
5*
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babydollspain dice:
Gracias Pablo, sólo me falta contar lo bonito y espectacular que es el Palacio por dentro (otro lugar que por motivos de conservación no permiten sacar fotos...).
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emmaruelas dice:
Amiga se nota que las sufriste "muy dura la vida de turîsta", je,je,je, continuamos, que suene el telefono, a ver quien contesta, je,je,je, yo estoy en mi viaje virtual a Rusia, je,eje,je
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babydollspain dice:
Ay amiga Emma, espero no hayas tenido ninguna emergencia y te hayan descubierto los bomberos (por ejemplo) leyendo mis peripecias... ajajjajaj
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martindaco dice:
Deduzco que fuistes con tu hermano?
Desde luego la fastuosidad se aprecia claramente en las fotografías.
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babydollspain dice:
No Martín, mi hermano se quedó en España, no pudo viajar en esta ocasión, mi cuñada ya llevaba varios meses en su país de visita y yo llegué para "recogerla" de alguna manera, después del recorrido que hicimos por su país volvimos las dos juntas con los niños.
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florenci65 dice:
Estupendas fotos y estupenda narración amiga
Un abrazo
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babydollspain dice:
Gracias Florenci, pronto veremos las tuyas (dentro de unos pocos meses... ejejjejej).
Besos.
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Capítulos de este diario
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1
Rusia: De cómo se gestó el imperio de los zares.
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2
Día 1: Moscú, la ciudad de corazón zarista que vendió su alma al comunismo.
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3
Dia 2: Yaroslavl, la prometida del Volga.
Yaroslavl', Rusia | 11 de julio de 2010
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4
Día 3: Moscú, cuando el mundo temblaba con sólo oir su nombre...
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5
Días 4, 5 y 6: Tambov, donde el "camarada" lobo finge ser tu amigo.
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6
Día 7: San Petersburgo y sus noches blancas.
San Petersburgo, Rusia | 16 de julio de 2010
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7
Día 8: Petrodvorets y el impresionante Palacio de Peterhof.
Petrodvorets, Rusia | 17 de julio de 2010
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8
Día 9: San Petersburgo, o Petrogrado, o Leningrado, o simplemente Péter.
San Petersburgo, Rusia | 18 de julio de 2010
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9
Día 10: Pushkin, la "Villa de los Zares" y el Palacio de la emperatriz Catalina.
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10
Días 11, 12 y 13: Tambov, el principio del fin.
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11
Día 14: Moscú, bye bye (desde Rusia con amor), hasta siempre.
En Petrodvorets...
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