Diarios de viaje > América del Sur
De Argentina al norte del Litoral Paulista en auto
Escribe: isus
Recorrido en auto desde Misiones, Argentina hasta el norte del Litoral Paulista en distintos tipos de alojamientos.
Peruíbe y playa do Guaraú (el lugar donde: vienen sólo los locos de San Pablo)
Peruíbe, Brasil — jueves, 24 de septiembre de 2009
Peruibe es una ciudad medianamente grande con calles anchas y poco transitadas que mira a extensas playas poco concurridas y ventosas. Es espaciosa y con una infraestructura turística, pero con muy poca gente. Los habitantes son amabilísimos y comedidos.
Me impactó ver muchos barrios cerrados con paredones altos y cercados con alambres que están frente al mar en el medio de la ciudad. Ubicación muy diferente a la que tienen en Argentina.
Hacia el lado sur de Peruibe hay un morro alto y al otro lado se encuentra la playa de Guaraú con un pequeño poblado donde la mayoría de las casas tiene un cartel de venta y algunos campings chiquitos.
Si uno va con el concepto argentino de camping a Peruibe se decepciona rápidamente cuando nota que éstos constan de un terrenito con 6 baños, pero eso si, a media cuadra del mar.
Fuimos al "camping do gringo". Un músico uruguayo aterrizado en San Pablo en la década del 70 cuando "se podía vivir de la música" según nos contó. El y su encantadora esposa vivían en el camping con su perra Mona, una rottweiler mas buena que Lazzie.
La estadía en Guaraú es baratísima, comer una isca de peixe (8R), totar una cerveza en la playa (4,50R) y dormir en camping (8R).
Podría decir que Guaraú te secuestra, no tiene vida nocturna, mas que restaurants (uno o dos), solo un cyber con pocas máquinas y en todo Peruibe no existen los locutorios, solo teléfonos públicos con tarjeta y no hay señal en los celulares.
Buscando un locutorio sin éxito, optamos por preguntar a un grupo de jóvenes que había afuera de una iglesia evangélica y, para sorpresa nuestra, con insistencia nos ofrecieron el teléfono de la iglesia. Evidentemente, en Peruibe, dios tiene tarifa plana de Telefónica!
La playa es hermosa, ubicada entre morros el mar es limpio y con olas, la arena sin caracoles. Es un lugar donde concurren muchas familias que juegan a la paleta, remontan barriletes y se bañan en el mar constantemente.
Si hay algo que me llamó la atención desde la primera vez que fui a Brasil hace diez años es que la gente mientras que está en la playa come toodo el tiempo, claro ahí entendí, los vendedores ambulantes no están de floreros y las caderas femeninas brasileras no están rellenas de aire! Queso a las brazas, helados, croquetas de papa con pollo y catupirí, choclos, salgados (sacramentos rellenos ), etc, etc... y las comidas emplatadas son porciones enormes acompañados religiosamente con una guarnición de porotos negros y otra de arroz.
A diferencia de las argentinas cuya mitad aproximadamente vive a dieta y aún asi el 50 % tiene sobrepeso, en Brasil, tengas los rollos que tengas te va la maya de dos piezas, comen sin prejuicios y lucen los resultados también sin prejuicios.
Guaraú es un lugar para olvidarse que hay mundo, hacer mucha playa, acostarse temprano, levantarse temprano, bañarse mucho en el mar y comer a la par de los brasileros.
Podría afirmar sin temor a equivocarme que éramos los únicos argentinos en toda la zona, nadie pero nadie habla castellano, pero son tan educados y amables que se desviven por indicarte una dirección o conversar.
Como me dijo el gringo del camping cuando le pregunté que tipo de turismo venía a ese lugar : "acá vienen a vacacionar solo los locos de San Pablo" .
Me impactó ver muchos barrios cerrados con paredones altos y cercados con alambres que están frente al mar en el medio de la ciudad. Ubicación muy diferente a la que tienen en Argentina.
Hacia el lado sur de Peruibe hay un morro alto y al otro lado se encuentra la playa de Guaraú con un pequeño poblado donde la mayoría de las casas tiene un cartel de venta y algunos campings chiquitos.
Si uno va con el concepto argentino de camping a Peruibe se decepciona rápidamente cuando nota que éstos constan de un terrenito con 6 baños, pero eso si, a media cuadra del mar.
Fuimos al "camping do gringo". Un músico uruguayo aterrizado en San Pablo en la década del 70 cuando "se podía vivir de la música" según nos contó. El y su encantadora esposa vivían en el camping con su perra Mona, una rottweiler mas buena que Lazzie.
La estadía en Guaraú es baratísima, comer una isca de peixe (8R), totar una cerveza en la playa (4,50R) y dormir en camping (8R).
Podría decir que Guaraú te secuestra, no tiene vida nocturna, mas que restaurants (uno o dos), solo un cyber con pocas máquinas y en todo Peruibe no existen los locutorios, solo teléfonos públicos con tarjeta y no hay señal en los celulares.
Buscando un locutorio sin éxito, optamos por preguntar a un grupo de jóvenes que había afuera de una iglesia evangélica y, para sorpresa nuestra, con insistencia nos ofrecieron el teléfono de la iglesia. Evidentemente, en Peruibe, dios tiene tarifa plana de Telefónica!
La playa es hermosa, ubicada entre morros el mar es limpio y con olas, la arena sin caracoles. Es un lugar donde concurren muchas familias que juegan a la paleta, remontan barriletes y se bañan en el mar constantemente.
Si hay algo que me llamó la atención desde la primera vez que fui a Brasil hace diez años es que la gente mientras que está en la playa come toodo el tiempo, claro ahí entendí, los vendedores ambulantes no están de floreros y las caderas femeninas brasileras no están rellenas de aire! Queso a las brazas, helados, croquetas de papa con pollo y catupirí, choclos, salgados (sacramentos rellenos ), etc, etc... y las comidas emplatadas son porciones enormes acompañados religiosamente con una guarnición de porotos negros y otra de arroz.
A diferencia de las argentinas cuya mitad aproximadamente vive a dieta y aún asi el 50 % tiene sobrepeso, en Brasil, tengas los rollos que tengas te va la maya de dos piezas, comen sin prejuicios y lucen los resultados también sin prejuicios.
Guaraú es un lugar para olvidarse que hay mundo, hacer mucha playa, acostarse temprano, levantarse temprano, bañarse mucho en el mar y comer a la par de los brasileros.
Podría afirmar sin temor a equivocarme que éramos los únicos argentinos en toda la zona, nadie pero nadie habla castellano, pero son tan educados y amables que se desviven por indicarte una dirección o conversar.
Como me dijo el gringo del camping cuando le pregunté que tipo de turismo venía a ese lugar : "acá vienen a vacacionar solo los locos de San Pablo" .
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Misiones de camping
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Por Morretes y hacia Peruíbe
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