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Perú: el País del Inti
Escribe: Guille6
Inti es el nombre del astro Sol para el pueblo incaico, era considerado un dios y el centro sobre el que gravita la vida y junto a la Pachamama, o diosa tierra, suponía las dos deidades mas importantes de esta cultura precolombina.
Hacia Lima, me encaminé a fines de diciembre de 2008, hacia el país del dios Inti, con el deseo de adentrarme en los misterios y las referencia que este particular pueblo posee, tratando de acercarme a su paisaje natural, humano y espiritual.
Fueron 21...
Titicaca: donde las nubes besan el agua (islas de Uros, Taquile y Copacabana)
Perú — martes, 17 de febrero de 2009
La Isla de los Uros ofrece la teatralidad de un pueblo asentado sobre balsas de totaras (una especie de juncos gigantes) es ahí donde los “aimaras” como pueblo han vivido dedicándose a la pesca y ahora al arribo del turismo... pareciera un juego, pero no lo es, sus casas vegetales y sus aperos cotidianos demuestran su forma habitual de vida, curiosamente dentro de cada isla-balsa hay un lago pequeño usado para pescar (lago dentro de lago)... las embarcaciones usadas son simples pero precisas, conocidas en el mundo entero y admirables trabajos de proeza artesanal.
Desde allí navegando a poco mas de dos horas se llega a la isla de Taquile, en este caso isla terrenal donde el arte de tejer ha sido elevado por la UNESCO a patrimonio oral e inmaterial del mundo. Llegar exige de subir dulcemente una empinada escalera, respirando de forma acelerada pues la altura no permite la prisa ni un gran despliegue físico. Sus habitantes tejen como “Penelopes” sin espera, lo hacen todos sea cual sea su género o su edad o su estado civil, de hecho sus gorros delatan su soltería o su vida en pareja, dependiendo del color de su tejido laborioso.
Taquile es un ejemplo, no solo por su arte, también por la manera colectiva equilibrada y democrática de concebir eso del “desarrollo turístico” ya que los servicios a los viajeros los prestan de manera rotativa sus habitantes, se trate de una comida o de un alojamiento redistribuyendo la riqueza y preservando el medio. En Taquile el cielo azul te aguarda en el horizonte y las arcadas o puertas de medio punto te encubren por sus caminos a la manera de un ser sagrado.
Sus habitantes son el mejor reclamo y atractivo de la isla, donde gratamente se piensa que aun es posible otras formas de equilibrio y relación, en los tiempos del consumo desmesurado que deja de lado lo esencial y básico del cotidiano diario.
Un premio tras recorrer el altiplano para llegar al Titicaca fue encontrar sus aguas sagradas, su entorno, tanto de uno como de otro lado, por eso me encaminé hasta la población boliviana de Copacabana, cruzando para ello la frontera, lo que me hizo reflexionar aun mas sobre lo absurdo de su trazado, de su necesidad, nunca las entendí nunca las imaginé ni en una montaña ni sobre las aguas de un lago, en este caso cambió las banderas que ondeaban y cambió la moneda utilizada, pero no el valor de lo esencial.
Copacabana es un destino de aquellos que van de paso desde sudamérica hacia Cusco o de aquellos que acuden al santuario de inspiración mudejar de la Virgen de Copacabana o Virgen de Candelaria... desde el mismo desciendes al lago y desde los embarcaderos te puedes dirigir a la isla del Sol y a la isla de la Luna. Los días se amenizan con recorridos por el variopinto mercado de la ciudad o tomando el “inti” junto a la orilla, nada mas y nada menos, perder el tiempo siempre es tiempo ganado, es una etapa y un lujo para el viajero el poder estar un día contemplativo para el reencuentro consigo mismo.
Tras la incursión boliviana el retorno a la capital peruana, ascendiendo en colectivo a Puno, en bus urbano a Arequipa y volando desde allí a Lima, donde entablar un dialogo renovado con la ciudad del Rimac, el río que la cruza, con su fiesta de aniversario que llena de música y espectáculos la parte colonial, pasear por Benavides, mi barrio en estos días, pasar por el pozo de los deseos de Stª. Rosa de Lima, bajar de Barranco al mar pasndo por el puente de los suspiros, apreciar la Rosa Náutica desde el mirador de Larcomar, leer frases de amor desde el parque del mismo nombre y saborear el “penúltimo” ceviche en la calle Ica...
Inicio el vuelo de retorno, ya de noche, con Lima a los pies asemejando un gran puzzle de luces anaranjadas, interrumpidas por la fachada marítima que delimita Callao y Miraflores dejándome unir por lazos invisibles a personas, paisajes, vivencias, sensaciones grata vividas en este país andino y pensando como el poeta... “marcharse para poder volver”.
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Últimos comentarios
adelphos dice:
Que viaje.es que america tiene muchas cosas interesantes por conocer
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juanbue dice:
Excelente relato amigo! y que recuerdos haber transitado casi los mismos caminos! Saludos
Publicado
beatrichea dice:
Qué diario tan lindo..Excelentes la fotos.
Gracias!
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Capítulos de este diario
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1
Lima entre el Rimac y el Pacifico
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2
Arequipa, la ciudad blanca
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3
Cuzco, ombligo del mundo y Machu Pichu
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4
Titicaca: donde las nubes besan el agua (islas de Uros, Taquile y Copacabana)
Perú | 17 de febrero de 2009
En Perú...
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