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SUR DE TURQUIA (I) Riviera Turca (Hasta Pérgamo)
Escribe: maraton
Escribió Plinio el Viejo. "Assos, la mas bella situación de una ciudad en el mediterráneo"
He pasado un buen rato pensando en un buen sutitulo para esta narración. He sido hasta ahora incapaz de decidirme. Calificar esta parte del pais no es nada fácil, hay una extraña mezcolanza de apabullante modernidad y al mismo tiempo marcada atavismo, que desconcierta...
Riviera turca
Pérgamo, Turquía — martes, 21 de octubre de 2008
Lo que no supimos ver, tal vez porque no lo buscamos son grandes signos de poder o riqueza... palacios, ampulosos monumentos o impresionantes Mezquitas. Para esto, hay que retroceder al menos 1000 años. Conozco lo poco que pueda permitir un viaje anterior de una semana a Estambul, Ankara y la Capadocia pero pienso que me sería más fácil concretar las impresiones de entonces.
Este viaje en nuestra Autocaravana, que ha sido un apéndice del de Grecia, se ha visto condicionado por el contraste entre estos dos países. En fin, estoy seguro que en el transcurso de la narración aparecerá algún pasaje que, como me ha sucedido otras veces, merezca en mi humilde opinión encabezar este escrito.
El paso de la frontera (13 de Julio de 2006) vino precedido de un amplio despliegue de soldados con metralleta apostados a lo largo de la carretera tanto Griegos como Turcos. Como acostumbra a suceder a medida que nos acercábamos a la frontera la carretera iba mejorando y así cerca del paso fronterizo ya era casi una Autopista, lo mismo sucedía al otro lado. Esto, a pesar de que el tráfico era casi inexistente... hay que dar imagen. Unos Holandeses que encontramos en Delfos, forofos rendidos de Turquía nos habían recomendado este paso (entre Alexandropoli en Grecia y Kegan en Turquía) como el que presentaba menos formalidades. Realmente sólo tardamos una hora en los trámites. Pago de la Tasa y firma del Comisario... todo un record.
Lo primero que nos impactó en Turquía además de que hay profusión de carteles indicadores en las carreteras... es que estos son legibles! Para un ciudadano limitado como yo y que no sé griego, esto era como una liberación. Tampoco sé Turco pero Eceabat por ejemplo, se escribe así... Eceabat... y se pronuncia también así... ¡Gloria bendita!
Por esto, no nos costó encontrar la ruta hacia Eceabat para desde allí atravesar el mar de Mármara en Ferry y desembarcar en Çanakkale. Es intenso el tráfico de Ferry entre estas dos poblaciones. Los encargados de acomodar los vehículos en el barco rivalizaban en aspavientos y órdenes contradictorias. Gran contraste con Grecia en que si bien posiblemente varias personas estaban encargadas del embarque usualmente sólo una asumía tal cometido, los otros... felizmente... descansaban.
Cuando en mi pobre entender ya no cabía ni una bicicleta (nunca hay que desestimar el poder de concentración de masas en los países Árabes) ocurrió que entró en conflicto el parecer de uno que llevaba una gastada y descolorida gorra marinera occidental y otro una especie de Fez Turco todavía mas gastado e irreconocible (en realidad ni siquiera debía de ser un Fez ya que Atäturk prohibió en 1925 éste símbolo religioso) El caso es que el de la gorra se empeñó en que entrara primero un Mercedes alemán conducido por una asustada dama que tuvo que entrar casi rozando la plataforma movible de embarque.
Esta decisión llevó a la ira al otro y entonces ordenó a un enorme camión articulado cargado de cemento que también avanzara y con mil maniobras se emplazara junto al Mercedes con riesgo físico de la Dama alemana que no veía como salir del atolladero. Yo ya me la imaginaba saliendo por la ventanilla! Todo esto entre invocaciones a no sé quién. El Capitán para zanjar la interminable verborrea mandó lanzar amarras y dejamos a los dos exaltados en tierra... marcando territorio!
Afortunadamente el mar estaba relativamente en calma, digo relativamente porque unas fuertes corrientes circulan desde Mayo a Octubre desde el mar de Mármara al Mar Egeo y me temo que llevar la carga tan mal estibada en estas condiciones, podría poner los pelos de punta al más bravo lobo de mar, además navegábamos a través del intenso tráfico de esta parte del Estrecho de los Dardanelos.
Nuestro Ferry avanzaba a toda máquina en línea recta y aparentemente, importándole poco los cursos de navegación de los muchos barcos con los que nos cruzábamos. Increíblemente éstos, o bien conocían las maneras de nuestro Capitán y reducían la marcha o es que estábamos agraciados con la protección Divina. El caso es que en todo momento tuvimos vía libre...
Me acomodé en el puente exterior delantero y disimuladamente observé a mis compañeros de asiento, gente sencilla pero muy limpios y decorosos y yo diría algo sorprendidos de que un extranjero se sentara entre ellos... ¿porqué será que Ingleses, Alemanes... incluso Italianos, rehuyen la proximidad de la gente de “pueblo”... tal vez... reminiscencias de su pasado colonial?
Las principales carreteras Turcas son muy anchas, si bien asfaltadas sólo en una estrecha parte central, el resto de la calzada es de gravilla o tierra, de todos modos y en caso de estar en apuros siempre puedes recurrir a estas bandas laterales. El peligro consiste en que por allí circulan bicicletas, burros, cabras y cantidad de viandantes.
Otra característica de este país es la aparente abundancia de agua. Para conseguir que coches y camiones se detengan en los restaurantes o merenderos han montado una especie de duchas para coches colocadas en unos portales y que mediante un tirador se accionan y pasas con el vehículo por debajo. Esto refresca la plancha del vehículo y por ende a los viajeros y se agradece, unos se detienen a consumir, otros no, pero parece importarles poco a los propietarios, incluso algunas de estas duchas están en funcionamiento continuo. Viene a cuento aquí, mencionarles el intenso calor en ocasiones sofocante, que nos acompañó durante toda nuestra estancia en el país otomano.
Cumpliendo los deseos de mi Señora, decidimos dejar de lado a Ilión (la antigua Troya) pensamos que sus restos están muy desperdigados y qué solamente personas muy versadas en su historia pueden disfrutar contemplando los escasos restos hasta ahora desenterrados. Así que, enfilamos hacia la antigua ciudad de Assos que en la actualidad se llama Behramkale. Cometimos el error de tomar el atajo de una carretera de inferior orden. Fue un verdadero infierno, infinidad de curvas ciegas por entre cultivos, montículos y hondonadas. Afortunadamente sólo nos topamos con un mini-bus cargado de asustados y mareados Turistas. Finalmente apareció en la lejanía Behramkale.
Aparentemente, una diseminada población ocupando la parte alta de una montaña. Más allá el mar. Siguiendo unos letreros en la carretera indicando no menos de tres camping, nos vimos de pronto bajando por un estrecho camino empedrado, parecido a una calzada romana y en una pendiente escalofriante que a la vista no-tenia otra salida que el azul mar. Al fondo la inconfundible isla de Lesbos. Nos cruzamos con un par de viejos automóviles en dificultosa ascensión que tuvieron la deferencia de arrinconarse con apuros a un lado.Ya abajo y como salido de la nada apareció el pequeño y milenario puerto de Assos.
Avanzando por la calle principal paralela al puerto y única vía posible tuvieron los Restaurantes allí apostados que abrirme paso retirando algunas mesas y sillas preparadas para la cena. Un amable lugareño se encargó de ayudarme en este menester, hasta que frente a un hotel y en una estrecha esquina me vi atascado. Un coche aparcado me imposibilitaba de encarar el estrecho paso de frente. “No problem” me indicó el que me guiaba y que luego resultó ser el dueño del Camping. Salió corriendo en busca del dueño del coche.
Solventado el obstáculo y a muy corta distancia vislumbré un vetusto letrero de Camping y Parking. Hacía allí me encaminó el solicito propietario. Por una pequeña rampa desemboqué en una pequeña explanada habilitada en la inclinada ladera mediante una pared de piedras entre los árboles. Pretendí aparcar en medio dispuesto para la salida, pero obstinadamente me llevó a un extremo y me colocó entre los árboles. No había ningún vehículo en todo el recinto pero poco después empezaron a llegar coches para aparcar mientras los viajeros cenaban en los Restaurantes de la población y entonces comprendí el empeño del propietario en quitarme de en medio.
Con esto, su hijo mayor, de unos 10 años de edad se encargaba de distribuir y cobrar a los conductores de los coches con una seriedad increíble para su edad. Bien, permítanme unas líneas sobre Assos. Fue fundada unos 900 años antes de Cristo y cuenta en su haber el que Aristóteles fundara aquí una Academia en el año 348 también antes de Cristo y que San Pablo residiera aquí entre los años 53 y 57. En la ladera, a medio camino del núcleo de arriba hay los restos impresionantes del Teatro y en la cima de 289 metros, los modestos restos del Templo Dórico de Athena que datan de 530 años antes de Cristo.
Originalmente tenía 13 x 6 columnas (34 en total) de las cuales enteras o al menos en pié solo quedan 5 sí bien estas sin sus bases. La verdad es que después de haber visto Atenas con sus colosales monumentos, éste resulta de marcada menor entidad. Sin embargo estoy dispuesto a aceptar que tal vez los entendidos tengan otra opinión. Lo que sí, realmente nos impactó fueron los restos de la muralla, de una altura impresionante y formada con unos bloques enormes de piedra (sin argamasa) perfectamente tallados y alineados.
Después de ducharnos, agradeciendo los esfuerzos en limpiar estos anticuados servicios que realizó el muchacho siguiendo las órdenes de su padre... me preguntaba, cuánto tiempo debía de haber pasado sin que nadie pasara la noche aquí... bien, como decía, nos disponíamos a dar un paseo por el pueblo, cuando se nos unió el Dueño del Camping y se ofreció a acompañarnos. Aceptamos de buen grado si bien... bien poco había que ver... por lo que nos vimos sentados en una preciosa terraza del puerto acondicionada sobre las rocas y medio salpicados por las olas que batían a corta distancia. Pocas veces me he sentido tan incómodo y desarmado intentando mantener una conversación coherente con una persona que con toda su buena voluntad intentaba hacerse entender en una mezcla de inglés, turco, griego y Dios sabe el origen de otros vocablos.
Valga decir además que su inglés no iba más allá de Coca-cola, good, park here, pay here o ice-cream. Por cierto, que bien entendimos que los helados de un “puestecito” allí cercano eran los mejores de Turquía. El “ice cream good” salió varias veces en la supuesta conversación y también nos pareció entender que quien los vendía y los elaboraba era pariente suyo, cosa nada extraña ya que yo aseguraría que el 90% de los habitantes debían de tener algún parentesco, al menos esto hacía suponer la familiaridad con que se trataban.
Agotados los dos por este diálogo de besugos, decidió despedirse no sin antes conseguir que entendiéramos que el mejor sitio para cenar era un Restaurante anexo al Camping, por descontado de un pariente suyo.
El caso es que finalmente probamos los helados y realmente podías notar que estaban hechos sin química de ninguna clase, pero pienso que tenemos ya el gusto tan deformado que lo natural nos resulta insulso, el caso es que, al menos a mí, los de los italianos me pierden... También cenamos en el Restaurante recomendado y siendo la calidad de vegetales, pescado y marisco muy buena, a nuestro entender las raciones eran mas bien escasas.
Al día siguiente decidimos subir al pueblo de arriba tomando un mini-bus de 8 plazas que hacía este trayecto por un módico precio, tantas veces como pasajeros lo solicitasen. Al pasear, la noche anterior me percaté de la enorme inclinación y en revuelta que presentaba la carretera al salir del pueblo.
Me propuse observar como atacaba el mini-bus este problema, además teniendo en cuenta el deslizante empedrado del suelo. Bien, el hombre se detuvo al pié de la cuesta pegó un enorme acelerón y salió disparado hacia arriba espantando las gallinas, gatos y no digo medio pueblo ya que estos últimos están acostumbrados. Cuando yo salí, traté de imitarle y conseguí también subir a la primera, pero a costa de desbaratar el orden de todos los cacharros de la cocina y desencajar la puerta del lavabo. Tuve que desmontarla y con mil apuros volverla a encajar.
En el pueblo, después de visitar las ruinas, maravillarme del contraste de culturas que se vive actualmente en Turquía... al lado mismo de la panadería que no tendría menos de 100 años y de unas viejecitas compradoras con la cabeza cubierta con un pañuelo y vestido negro estaban desplegadas unas revistas con la portada a todo color de unas llamativas señoritas sin pañuelo... ni nada! La mirada socarrona que me dedicó una de estas simpáticas abuelas venía a decir... si hijo, que quieres... pero yo ya he visto de todo en esta vida! Después de comprar algunos víveres, decidimos bajar paseando y así disfrutar del paisaje. No lo conseguimos ya que un nativo “a buen seguro pariente del dueño del Camping” se empeñó en que nos subiéramos y que nos llevaba, pese a que nosotros rehusábamos.
Aparte de la poca seguridad que nos ofrecía su destartalado vehículo, su modo de conducir era sencillamente suicida y tan pronto pasamos cerca de las ruinas del teatro conseguí hacerle entender que se detuviera. No quiso aceptar pago alguno y le agradecimos de corazón su amabilidad y aún más que nos permitiera bajar del coche. El Teatro, sin llegar a tener el aforo y grado de conservación (o restauración) de otros que visitamos en Grecia o más tarde también en Turquía (Bergama y Efessos), éste aprovechando la inclinación de la montaña y único encarado al mar ofrece un marco incomparable, así que no me extraña que Plinio el Viejo (años 23 al 57) describiera a Assos como “la mas bella situación de una ciudad en el Mediterráneo”
Por la tarde, habiendo observado otro letrero que indicaba que mas allá del nuestro había otro Camping, caminé hasta encontrarlo... Jamás he visto algo tan horroroso que pretenda llamarse Camping... la supuesta Recepción con los cristales mugrientos y rotos, montones de basura esparcidos por el suelo... en fin... mejor no continuar.
Sólo avisarles que tengan cuidado en Turquía, pese a la opinión de los Holandeses antes citados, pueden encontrarse con establecimientos de esta pésima condición eso sí junto a otros excelentes de nueva creación como el de Bergama (o Pérgamo), o de amable dirección familiar como los de Kusadasi y Pamukale.
Lo que sí son todos, es de pequeñas dimensiones si bien nosotros no tuvimos en ningún caso problemas de acomodo, incluido éste último de Pamukale en el que pueden estacionar sólo 5 autocaravanas y en el que pernoctamos aquella noche 3. Desde aquí nos trasladamos a Bergama (para nosotros Pérgamo) Después de cerciorarnos de la calidad del Camping, situado en la parte moderna de la población, nos dirigimos arriba en las colinas de 330 metros de altura a visitar las ruinas de la Acrópolis. Teníamos especial interés en visitar éstas para localizar el emplazamiento original del Templo de Zeus que actualmente está en Berlín.
La base del Templo, bastante destrozada sigue aquí en Turquía, probablemente por esto no se tomaron la molestia de llevársela. Justo hace ahora 3 meses viajamos por Alemania y nos extasiamos contemplando esta obra maestra, estrella indiscutible del Museo que lleva el nombre de la Ciudad de Pérgamo. Aquí, aparte de estos restos, bien vale la visita el poder andar entre las columnas del Templo de Trajano, maravillosamente restauradas... sí! lo han leído bien, con la increíble posibilidad de poder andar entre ellas, incluso una familia Turca estaban comiendo un picnic allí dentro.
Si comparamos esta libertad con las restricciones de todo orden que imperan en Grecia comprenderán que nos sintiéramos deambulando por allí en medio... casi como Ciudadanos de la antigua Bergama. El expolio de esta Ciudad ya viene de lejos, cuando en el año 40 antes de Cristo, Marco Antonio decidió regalar la Biblioteca de Bergama a Cleopatra.
También es curioso señalar que siendo Bergama una de las siete iglesias apocalípticas, San Juan llamó a esta Ciudad “Trono de Satanás”, pues los súbditos de su Emperador lo adoraban como a un Dios. Por último resaltar que el Teatro es el de mayor inclinación del orbe y desde sus gradas puede contemplarse la Ciudad que cuenta actualmente con unos 50.000 habitantes. Volvimos al Camping y estaba totalmente vacío.
Estaban acabando de engalanar la parte del Restaurante y la Piscina para celebrar una Boda, por lo que el Propietario nos recomendó que nos pusiéramos en la parte mas alejada. Aún así, la Orquesta resultó amante de los decibelios como todas y su música totalmente occidental. Pero Señores, a las 12 en punto de la noche acabaron su actuación y orquesta, novios e invitados marcharon silenciosamente. De haber sido advertidos de esta norma, nos hubiéramos evitado muchos nervios y desazón.
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Últimos comentarios
entropia2002 dice:
Realmente este sincretismo cultural es fantástico. ! Que viaje!
Publicado
Kiowa dice:
Qué envidia de viaje!!! tengo muchas ganas de poder ir a Turquia y hacer un circuito por todo el país.
Su cultura es fascinante.
Buen viaje y bonitas fotos
Saludos
Publicado
maraton dice:
A entropia2002 Honrado de que una Profesora de Universidad Argentina lea mis escritos. Saludos cordiales.
A Kiowa. Gracias por sus comentarios. Espero pueda satisfacer pronto sus deseos. Saludos cordiales también.
Publicado
GerardoSilveira dice:
Muy lindas fotos, Priene y Pérgamo son mis ciudades antiguas favoritas gracias por las imágenes, el anfiteatro en la ladera es alucinante!, un abrazo!
Publicado
pavediag dice:
Interesante tu relato..me intresa mucho saber sobre turquia..como es su gente..su forma de vida..etc..
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