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Desde Sevilla a la Comunidad Valenciana pasando por Aragón
Escribe: tupersonalshopperviajero
Fue hace dos semanas que salimos desde Sevilla con destino a Teruel, nuestro primer destino -con una mezcla de ilusión, por el encuentro con lo desconocido, y de nostalgia por dejar atrás mi ciudad y el digno espectáculo público de su Semana Santa.
Papa Luna, celebridad pasada encontrada en un almacén!- Hermosa Peñíscola
Peñíscola, España — domingo, 4 de abril de 2010
"El cráneo del Papa Luna en un almacén". Este titular del pasado 10 de mayo en ABC, me recordó que aún no os había contado mi viaje a Peñíscola. Parte de un tour por Aragón y la Comunidad Valenciana en Semana Santa y cuyo recorrido iba desde Teruel hasta Sagunto pasando por Albarracín y Alarcón.
Peñiscola se asienta sobre una colina rocosa. Reina y señora del Mediterráneo desde sus origenes atrajo a cuantos pasaron por allí, que fueron muchos: íberos, fenicios y cartagineses -dice una leyenda que Anibal vivió allí varios años-, griegos, romanos y musulmanes. Cada una de esas culturas la llamó por un nombre y cuando llegaron los cristianos en 1233, el rey Jaime I de Aragón la perpetuó con el que tiene ahora.
Su castillo, se empezó a construir en el 1294, sobre la antigua fortaleza musulmana, pero doce años despues fueron los Caballeros de la Orden del Temple quienes lo terminaron, por lo que se considera un castillo templario. En 1319 el castillo pasó a manos de la Orden de Montesa que lo amplió y cedió al papa Benedictino XIII (conocido como el Papa Luna), quien lo convirtió en su sede pontificia hasta su muerte en 1423.
El castillo es el mayor atractivo del pueblo. Principalmente, por las vistas que tiene aunque también por el camino que hay que recorrer hasta llegar a él, repleto de rincones maravillosos que os muestro en imágenes.
Al atravesar el recinto amurallado, entras en la parte más antigua de la ciudad, donde está el Castillo de Papa Luna. Una sobria y robusta edificación, que ha llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación, aunque le falte una cuarta parte que quedó destruido en 1814, en el transcurso de la Guerra de la Independencia.
Testigo de numerosas conspiraciones, guerras, ataques piratas, el castillo se alza indemne ante todos, desafiante.
Dentro, habitáculos llenos de recuerdos vividos por unos habitantes que ya no están. Paredes que vigilan al visitante sorprendido ante tanta belleza. ¿Cuántas plegarias se habrán perdido entre los recios muros de su capilla?
Además, el castillo templario-pontificio de Peñiscola comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas en Aviñon el privilegio de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia. Por no hablar del gran protagonismo que tuvieron él y su huésped de honor - Papa Luna- en el Cisma de Occidente.
Junto a la puerta de entrada al castillo está el templo de Nuestra Señora de la Ermitana, construido entre 1708 y 1714 por Sancho de Echevarria, que además es patrona de Peñiscola.
Y llegados a este punto quiero decir algo que tengo pendiente desde las Jornadas de Blogs de Moda en el Museo del Traje de Madrid. En una de las ponencias, una blogger dijo algo con lo que no estoy de acuerdo, en absoluto. Mientras mostraba una foto de un viaje suyo en la pantalla añadía de viva voz que ella no hablaba de los sitios donde había estado sino que ponía las imágenes y nada más, porque para saber de los sitios lo mejor era coger una guía de viajes a la que cualquiera tiene acceso. CRASO ERROR el suyo.
¿Cómo va a ser lo mismo leer una guía a que te lo cuente alguien que ha estado allí e imprime su sello personal al viaje? Yo os contaré una historia que la misma persona os contará desde otra perspectiva y con otros sentimientos añadidos ¿O no? Cuando viajo a un lugar siempre llevo una guía de viaje que es quien me lleva de la mano pero antes estoy orientada por foros y relatos de viajeros que ya han pasado por donde yo pasaré. Eso, luego, lo filtro con mi propia experiencia y... los relatos que escribo es el resultado.
Uff, qué a gusto me he quedado...
http://tupersonalshopperviajero.blogspot.com/
Peñiscola se asienta sobre una colina rocosa. Reina y señora del Mediterráneo desde sus origenes atrajo a cuantos pasaron por allí, que fueron muchos: íberos, fenicios y cartagineses -dice una leyenda que Anibal vivió allí varios años-, griegos, romanos y musulmanes. Cada una de esas culturas la llamó por un nombre y cuando llegaron los cristianos en 1233, el rey Jaime I de Aragón la perpetuó con el que tiene ahora.
Su castillo, se empezó a construir en el 1294, sobre la antigua fortaleza musulmana, pero doce años despues fueron los Caballeros de la Orden del Temple quienes lo terminaron, por lo que se considera un castillo templario. En 1319 el castillo pasó a manos de la Orden de Montesa que lo amplió y cedió al papa Benedictino XIII (conocido como el Papa Luna), quien lo convirtió en su sede pontificia hasta su muerte en 1423.
El castillo es el mayor atractivo del pueblo. Principalmente, por las vistas que tiene aunque también por el camino que hay que recorrer hasta llegar a él, repleto de rincones maravillosos que os muestro en imágenes.
Al atravesar el recinto amurallado, entras en la parte más antigua de la ciudad, donde está el Castillo de Papa Luna. Una sobria y robusta edificación, que ha llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación, aunque le falte una cuarta parte que quedó destruido en 1814, en el transcurso de la Guerra de la Independencia.
Testigo de numerosas conspiraciones, guerras, ataques piratas, el castillo se alza indemne ante todos, desafiante.
Dentro, habitáculos llenos de recuerdos vividos por unos habitantes que ya no están. Paredes que vigilan al visitante sorprendido ante tanta belleza. ¿Cuántas plegarias se habrán perdido entre los recios muros de su capilla?
Además, el castillo templario-pontificio de Peñiscola comparte con el Vaticano y el Palacio de los Papas en Aviñon el privilegio de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia. Por no hablar del gran protagonismo que tuvieron él y su huésped de honor - Papa Luna- en el Cisma de Occidente.
Junto a la puerta de entrada al castillo está el templo de Nuestra Señora de la Ermitana, construido entre 1708 y 1714 por Sancho de Echevarria, que además es patrona de Peñiscola.
Y llegados a este punto quiero decir algo que tengo pendiente desde las Jornadas de Blogs de Moda en el Museo del Traje de Madrid. En una de las ponencias, una blogger dijo algo con lo que no estoy de acuerdo, en absoluto. Mientras mostraba una foto de un viaje suyo en la pantalla añadía de viva voz que ella no hablaba de los sitios donde había estado sino que ponía las imágenes y nada más, porque para saber de los sitios lo mejor era coger una guía de viajes a la que cualquiera tiene acceso. CRASO ERROR el suyo.
¿Cómo va a ser lo mismo leer una guía a que te lo cuente alguien que ha estado allí e imprime su sello personal al viaje? Yo os contaré una historia que la misma persona os contará desde otra perspectiva y con otros sentimientos añadidos ¿O no? Cuando viajo a un lugar siempre llevo una guía de viaje que es quien me lleva de la mano pero antes estoy orientada por foros y relatos de viajeros que ya han pasado por donde yo pasaré. Eso, luego, lo filtro con mi propia experiencia y... los relatos que escribo es el resultado.
Uff, qué a gusto me he quedado...
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Capítulos de este diario
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1
Primera parada Teruel -tras un café en el Parador Nacional de Alarcón, Cuenca
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2
Papa Luna, celebridad pasada encontrada en un almacén!- Hermosa Peñíscola
En Peñíscola...
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