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Viajes pueblo adentro

Escribe: puebloadentro1
Conocer cada rincón de Venezuela es toda una aventura. Este es un país con muchos destinos para ofrecer. pero quizás el mayor valor que tiene este pueblo es el calor de su gente, siempre amable, siempre sonriente. Creánme que cada pedacito de este suelo tiene su encanto.

 

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Capítulo 1
 

Por las Aguas del Delta

Pedernales, Venezuela — sábado, 6 de febrero de 2010

Las cifras indican que Delta Amacuro es uno, o tal vez el más pobre de los estados de Venezuela.  Comprende una extensión de más de 40.000 km2, que se ubican en la región oriental del país.

Aunque su capital es Tucupita, en esta oportunidad emprendimos el viaje por el Estado Monagas. Allí se toman las embarcaciones que atraviesan varios caños (que a fin de cuentas son las ramificaciones que componen el Río Orinoco) para ubicar al turista en el centro de la aventura. El centro de operaciones se encuentra en un lugar llamado Orinoco Delta Lodge, uno de los tres campamentos propiedad de  María Victoria y su esposo. Esta es una singular pareja Iraní -venezolana que alguna vez soñó con mostrarle a otros la belleza de estas aguas. El lugar emula una comunidad indígena pero con todas las comodidades.

Este es un lugar que cuenta con varias cabañas, algunas de ellas con la vista hacia el Orinoco, un restaurante y un muelle donde la gente puede broncearse, y hasta utilizarlo como plataforma para lanzarse al río.
llos organizan excursiones por la zona. La que realizamos nosotros creo que es una de las más completas.


Día I. Conociendo las costumbres de la Zona

Los Waraos constituyen la segunda etnia indígena más grande de Venezuela en número de personas. Ellos habitan las orillas de los caños o brazos que forman parte del Delta del Orinoco. Una visita a sus comunidades es inevitable si se viene a este rincón de la nación. Visitarlos es adentrarse en un mundo de personas sedentarias, que aun vive de la recolección y la caza, que utilizan la madera para construir sus viviendas, que han aprendido en los últimos años a vivir del turismo a través de la fabricación de piezas artesanales y de permitir que los turistas convivan con sus costumbres diarias. En todas las comunidades que se visiten a lo largo del Delta se puede encontrar la misma escena. En espacios  de un solo ambiente, sin puertas, paredes o ventanas, se encuentran las mujeres lavando, cocinando o tejiendo la palma de moriche, con esta fibra sacada de la planta hacen hamacas, cestas y otros utensilios que son luego ofertados a quienes vienen de visita. Cada casa se comunica por caminerías de madera. Se rigen por los designios de un capitán, que por lo regular es el hombre más viejo de la familia. Junto a su pareja él va a agrupando cerca de su morada a sus hijos  con su descendencia. Entre las particularidades culinarias de estos grupos se encuentran una especie de arepas hechas de harina de trigo que se colocan sobre un sartén hasta que se levanten. Las comen con la caza del día (picure, acure o cualquier otro animal que se encuentre en la zona). También obtienen proteínas, o por lo menos eso aseguran ellos, de una larva que la planta de moriche aloja. Bien lo dicen, "el moriche da para todo". Allí llegan los turistas a comprar artesanía, a verlos trabajar y hasta aprender a tejer con ello, eso sí lo permiten.

Día II. De las Bellezas naturales

Esta zona es perfecta para la observación de fauna. Navegando por los caños se pueden observar varias especies de aves,  y realizando caminatas por la selva hasta algunos tipos de serpientes. El campamento organiza estos recorridos para que la gente se deleite con el rojo de las corocoras sobre los árboles, o se asombre del hábitat de los animales durante la noche.  Así se puede pasar todo el día, montado sobre una lancha simplemente conectándose con la naturaleza que aquí se abre en todo su esplendor. Además ofrecen pesca de pirañas.

Día III. Hacía el Atlántico

La visita estará completa si va hasta el Municipio Pedernales; desde Orinoco Delta Lodge, el recorrido es como de una hora y media. Se hace un poco más largo porque se hacen paradas en algunas comunidades indígenas como la de La Culebrita e Isla Misteriosa. Esta última es un comunidad  de pescadores, que viven de lo que les ofrece el océano, pues limitan con el Atlántico, sitio donde se hace otra parada, para que los turistas se bañen en estas aguas cálidas y oscuras. Toda una experiencia.

La  visita culmina con la visita al propio Pedernales, la capital del municipio. Una isla que alguna vio basada su economía en la explotación petrolera. Donde ahora se  vive de la industria camaronera. Con calles donde sólo transitan bicicletas y triciclos. Un lugar pequeño que se divide en la zona de los criollos y la de los waraos, que habitan en condiciones verdaderamente precarias. Allí también existe otra opción de alojamiento. A 7 minutos en lancha se encuentra Atlantic Lodge, también con cabañas, restaurante y bar.

Venir al Delta es fascinante, un viaje que no se podrá olvidar, un recordatorio de las nuestras raíces, una extraña combinación entre la belleza natural   y la pobreza.

DATOS:

Orinoco Delta Lodge
Traslado: por vía aérea desde Caracas hasta Maturín y de allí a Boca de Uracoa donde se toma la embarcación.
Habitaciones: Cabañas con baño privado
Oferta: Alojamiento, traslados, comidas, excursiones.
Contactos: 58+287+7211953
www.orinocodelta.com

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