Escribe: Branker
Trataré sobre todo de dar datos que ayuden a quienes estén pensando en visitar el parque.
Travesía hacia el Cabo San Juan del Guía
Parque Tayrona, Colombia — sábado, 24 de noviembre de 2012
Travesía hasta el Cabo.
En Santa Marta (SM), desde el Mercado (feria callejera de frutas y verduras), salen las busetas (microbuses, vans) que pasan frente a las entradas al parque. En mi caso preferí llegar por El Zaino.
En la entrada te reciben los guardaparques quienes te preguntan sobre lo que llevas (alcohol, armas, útiles de pesca, etc) y te informan sobre el parque, playas, peligros, condiciones de los caminos y demás. Luego pasas a cancelar (abonar, pagar) la entrada al parque, diferencial para locales y extranjeros. Piden documentos. Te colocan una pulsera que habilita la entrada.
Hay busetas que transportan a los viajeros desde allí hasta el siguiente “parqueadero” (estacionamiento) dentro del parque. Se paga directamente al conductor COP 1200. Creo que conviene tomarlos, para no llegar tan cansados al tramo principal.
Una vez en el “parqueadero”, hay que empezar a caminar. Hay caballos o burros que se pueden alquilar para llevar el equipaje.
Consideración aparte sobre equipaje: Yo iba más cargado porque llevaba carpa, pero demás un short, una bermuda, dos t-shirts, “chanclas” (havaianas), toalla, pareo, artículos de tocador, protector solar, crema hidratante, repelente colombiano (según advirtieron otros viajeros, otros no son muy efectivos), linterna, cámara de fotos (sin cargador, porque había entendido que no había posibilidad de cargar, ¡¡pero sí la hay‼) y celular (como reloj, porque con el chip Tigo que compré no tenía señal, aparentemente sí tiene señal Claro).
Congenié con una holandesa que iba sola y solamente por el día, y comenzamos la caminata desde el “parqueadero”. La señalización no es muy buena, íbamos a tomar un camino según parecía por las indicaciones, y los guías de burros que había allí, nos indicaron el correcto.
Se marcha por dentro del los árboles y arbustos, para los rioplatenses es propiamente una selva, pero se parece más a la vegetación que hay en los morros de Brasil. Es muy húmedo, hace calor, y en esta época (noviembre) llueve casi todos los días. Mucho barro y charcos con agua. Yo iba calzado con havaianas y en cuando el barro era mucho y profundo tenía que sacármelas porque quedaban atrapadas en el fango arcilloso y resbaloso. ¡¡Cuidado con las grandes hormigas coloradas!!
Yo viajaba sólo, por lo que, de no haberme encontrado con la holandesa hubiera hecho solo esa primera parte del camino. Noviembre es aun temporada baja, hay poco turista. Mientras caminábamos charlábamos, pero en ciertos puntos no era posible hablar y respirar por lo empinado de las cuestas. Y no era por falta baja presión de oxígeno en el aire como en Bogotá!
Luego de un buen trecho, se escucha el mar, pero se hace desear la vista. Es la zona de Cañaveral aparentemente, desde el mirador se ven las ecohabs y la playa. En ese momento, ya cansado, con mucho calor, con el peso de la mochila que parecía haber parido piedras en su interior, no quise detenerme mucho en el camino al Cabo porque no sabía cómo iba a ser el resto del camino. Si bien cada determinada distancia hay carteles que indican qué porcentaje del recorrido se ha hecho, da la sensación de que no es correcto puesto que cuando dice “Ha recorrido 90%...” uno tiene la sensación que el 10% que resta es como un 40%‼‼
Puesto que la señalización no es muy buena, uno se guía más por las huellas de viajeros anteriores más que por la cartelería. Como dije, había llovido la noche anterior y había muchos charcos; en un punto en el camino a Arrecifes, un poco más despejado de vegetación, donde hay un árbol con un gran tronco, dudamos sobre el camino a seguir. Había allí también un grupo de alemanes en la misma situación, parecía que de allí salían varios caminos. Mientras ellos quedaron allí, yo me adentré en uno de ellos y vi que había uno de los puentecitos de madera que hay cada tanto en el camino para permitir un mejor tránsito, por lo que asumimos que ese era el camino y seguimos por ahí.
Creo que es fácil perderse si uno va solo, en este caso yo pude adentrarme un poco más en ese camino porque podía aun ver al grupo; pero sin esa referencia puede ser peligroso.
Seguimos pues ya un grupo más numeroso, alguien divisó un oso hormiguero durmiendo en un árbol, según dijeron; para mí podría ser cualquier cosa porque solo vi un bulto. Alguna mariposita revoloteaba de vez en cuando, algún camino de hormigas cruzaba el camino. Muchas lagartijas verde azuladas que más se las oía correr entre las hojas secas que lo que se las veía. Pero no mucho más en cuanto a fauna. Luego. charlando con otros viajeros, me contaron que habían visto monos en el trayecto Cabo – Pueblito.
En Arrecifes nos separamos con la holandesa, que se quedó por allí nomás puesto que su visita era de un solo día. Si continuaba, su estadía iba a ser solo de caminata.
Ya el trayecto es desde aquí por la playa, yo iba solo; el grupo de alemanes fue quedando para atrás mientras yo avanzaba jadeante hacia mi destino. Divisaba a lo lejos gente tirada en la arena, era La Piscina, justo antes de llegar hay un camino que sube. Como me habían dicho que debía seguir por la playa, yo seguí por la playa; pero resultó que tendría que haber tomado ese camino hacia arriba, así que tuve que volver cuando casi ya había pasado toda la playa.
Nuevamente una subida y otra bajada para continuar luego ya por terreno plano, con palmeras hasta llegar a la entrada del Cabo San Juan.
Camping
Justo en la entrada está la cabina donde se paga la estadía (COP 1500 / día, extranjero con carpa. Se paga de a dos días como máximo) y te colocan otra pulsera. Llegué todo embarrado.
Había pocas carpas, instalé la mía en el área que me indicaron y luego de dar una vuelta de reconocimiento de los alrededores, me fui a almorzar.
Hay un restaurante (dos grandes quinchos – techos de hojas de palmera tejida) y un almacén. El restaurante tiene horario de desayuno, cierra, luego horario de almuerzo, cierra y abre nuevamente para la cena. La carta contiene pescados, mariscos (COP 25.000), pollo (COP 18.000), carne roja, pastas, COP 18.000), arroces, ensaladas y jugos (COP 5.000). Se hace fila para pedir el plato y pagar, luego te lo acercan a la mesa llamando por el número del talón de pago. Los jugos se piden aparte. El agua caliente para el mate, se pide directamente en la cocina (COP 2.000).
En el almacén hay productos básicos, refrescos (gaseosa), agua (1 litro COP 5.000), café. También allí reservan lugar o informan sobre las lanchas desde el Cabo hasta Taganga.
Junto al almacén están los casilleros (lockers), donde se pueden dejar cosas de valor según me advirtieron en la cabina de entrada (cada uno lleve su candado). Los usan sobre todos los que se quedan en las hamacas. Está abierto entre las 7:00 y las 20:00 horas, si no recuerdo mal.
La energía eléctrica, por generador, se corta alrededor de las 23 horas según dijeron. Así que es imprescindible llevar linterna.
Personal
No me pareció muy simpático en general, con excepciones claro. Atención mínima, sin exagerar. Parecían cansados de hacer siempre lo mismo y daba la sensación de que como sí o sí iban a usar sus servicios, no valía la pena esmerarse. Hay mucha gente trabajando allí.
Hay policía permanentemente en todo el parque, con armas largas. Según me contaron otros viajeros, los mismos policías permanecen en el parque durante casi dos meses rotando entre puestos y puestos; y se van diez días a sus casas.
Servicios Higiénicos
Trataré de ser objetivo en esto, puesto que leí comentarios que me hicieron pensar poco menos que me iba a encontrar con huecos en el suelo.
En una construcción independiente hay 4 baños con inodoros funcionando con sus puertas que dan hacia afuera y “de espaldas” a los mismos están las duchas, también 4 separadas unas de otras con una pared de 1,5 mts y con cortinas de nylon. El agua es natural, templada, no caliente, buena presión de agua. A uno de los lados de la construcción hay una pileta doble para lavar y un espejo.
Los baños están limpios, el primer día que estuve vi que por lo menos dos veces los limpiaron. Se ensucia sobre todo con la arena que la gente trae en los pies, al igual que las duchas.
Puede que 4 duchas no sean suficientes cuando el camping está lleno, pero mientras yo estuve no tuve que esperar más de 5 minutos por una.
Justo detrás de los baños está el camino que lleva al Pueblito.
Playas
Si se ubican el cabo propiamente dicho, mirando el montículo con la cabaña en la cima; a ambos lados están las dos playas más tranquilas para bañarse. La de la derecha es la que queda frente al campamento, restaurante, etc.
Luego de la segunda playa, hay un camino que lleva a la tercera playa (Boca de Saco 1), para llegar allí hay que hacer un camino por terreno llano, pero con mucho barro y agua en su trayecto medio. Esta playa no es tan tranquila, las olas rompen con fuerza.
Al final de Boca de Saco 1, hay un camino que lleva al Boca de Saco 2, conocida como “playa nudista”. La guardaparque que me recibió a la entrada del parque me dijo que en realidad no es nudista, sino que como está alejada le dicen así porque así la usan. El camino a esta playa tiene una cuesta, no tan pronunciada como otras, pero la tiene. Es tan brava como la Boca de Saco 1 en cuanto al oleaje.
La playa nudista fue la que yo usufructué más, practico nudismo (no puedo decir que lo sea) sobre todo cuando estoy en medio de una naturaleza tan exuberante como esa, puesto que me parece “irreverente” ensuciarla con ropa.
Nudistas había pocos, la mayoría era gente que venía vestida hasta el lugar donde entraba al agua, se sacaba la ropa para bañarse y luego se vestía. Algunos chicos jóvenes para quienes parecía más una hazaña el bañarse desnudos antes que parte del placer de lo natural.
Consejo sobre el trayecto de vuelta al camping: Oscurece alrededor de las 18:00, y cuando empieza a caer el sol los caminos se vuelven un poco más oscuros puesto que los árboles no permiten el pasaje de la luz del atardecer. Así que si están en las Bocas de Saco 1 o 2, tengan en cuenta que se puede hacer difícil localizar el camino de vuelta. Cada uno verá, de acuerdo a lo fácil que le resulte ubicarse.
Todas las playas están llenas de cangrejos color arena que se asoman desde sus agujeros, de todos los tamaños. Lo que me llamó la atención, es que no hay aves en la playa; aun dentro de la espesa vegetación, no se oyen tantos pájaros. Al menos no en esa zona.
Experiencia en el campamento
Cuando yo armé mi carpa, una carpa chica, para dos – tres personas, no había muchas carpas en el lugar. Al tercer día, cuando vuelvo de la playa, había 30 carpas armadas alrededor de la mía, y no digo 30 para exagerar, las conté‼
Eran carpas de las que arriendan ahí, con sus propias colchonetas. En la noche, mientras la mayoría estaba cenando en el restaurante, llegó una “bandada” de adolescentes de un colegio caleño, acompañados de algunos de sus docentes. Gran alboroto!. Chau tranquilidad! Cuando me fui a dormir a mi carpa, estaban todos demasiado excitados, gritaban, jugaban con sus linternas (me alumbraban hacia adentro en mi carpa), sacudían las carpas. Puteaban‼ (decían malas palabras) primeras puteadas que escuché en Colombia luego de haber estado unos días en Bogotá y otros en Medellín. Ej.: “jueputa”, “gonorrea”, etc.
La cuestión es que yo en mi carpa, con sueño, con calor, no podía abrir la cortina de la carpa porque los pendejos (adolescentes imberbes insoportables) molestaban, hasta que al final por primera vez en mis vacaciones los puteé yo.
No terminó ahí, empezó a llover, por lo que tuve que además de mantener cerrada la cortina de la carpa, cerrar el toldo del cubretecho. Sauna‼! Escuchaba a los pendejos hablar en sus carpas, se quejaban del calor, del olor de sus carpas (por suerte llevé la mía, valió la pena el esfuerzo pensaba yo), escuchaban música en sus celulares, etc.
La cuestión es que al parecer son tan estrictos con los visitantes del parque, sin embargo se toleran este tipo de excesos, que bien se entienden en un grupo de 80 pendejos de vacaciones, pero no en un lugar que teóricamente es un “santuario” ecológico.
Puesto que yo ya estaba bastante pasado de sol, el factor 30 definitivamente es poco para mí, y eso que no tomé sol; decidí que no podía pasar otra noche igual, durmiendo mal y con mal humor, y decidí irme un día antes.
La ida se me había hecho pesada con la carga que llevaba, y con mi espalada sanita; la vuelta con la misma carga y la espalda quemada iba a ser un poco más intolerable. Así que decidí hacer la vuelta por lancha hasta Taganga.
Lancha a Taganga
Otra vez, trataré de contar lo más objetivamente posible este asunto, porque leí comentarios que poco menos que acusaban de delincuentes a los que prestan estos servicios.
Como dije, en el almacén informan sobre los servicios de lancha. Les dije que estaba interesado y luego me mandaron un chico que hacía las reservas. Por COP 40.000 trasladan hasta Taganga, a una buseta de distancia de Santa Marta.
Son lanchas con dos motores Yamaha, que trasladan gente desde y hacia el Cabo. Eramos 23 personas. Ubicaron primero los equipajes en la proa en un compartimiento donde no se mojara, y fueron distribuyendo a los pasajeros (todos con chaleco salvavidas) en los asientos de forma de ir distribuyendo el peso. Uno de los lancheros iba manejando desde la popa y el otro sentado en la proa. El mar no estaba muy agitado, pero ese día la lancha salió antes de la hora habitual porque según dijeron ellos, más tarde se iba a agitar más el mar.
Uno se moja, la lancha larga agua hacia los costados, sobre todos si va cortando las olas, como cuando sale de la costa al mar; pero no tanto cuando el viaje es paralelo al oleaje. En algún momento el lanchero que iba en la proa se acostó sobre la misma, como para dormir; supongo que hizo un poco de teatro para que la gente no pensara que esa situación era preocupante.
Llegamos a Taganga a los 45 minutos más o menos, allí tomé buseta nuevamente hasta el Mercado de SM, cercano al Hostel donde me estaba quedando.
Hasta aquí mi relato del Tayrona (ida y vuelta), veré si puedo hacer el resto del viaje (Bogotá, Medellín, y Santa Marta, Taganga) con más detalle.
Cualquier consulta no duden en hacérmela llegar, sobre todo ahora que está todo fresquito.
Opiniones:
| Calificación general |
Playa Nudista Boca del Saco
Actividades: Playa/Balneario/Lago en Parque Tayrona, Colombia
Muy tranquila, al menos en temporada baja.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
Buen relato ,estoy pensando ir la segunda quincena de enero , como se llamaba el hostal en Santa Marta ? , mi viaje arrancaría en Bogota y luego a Medellin , así que espero los relatos , saludos
Publicado
Hola muy buen relato, datos muy útiles. Ya he estado anteriormente en Santa Marta y Taganga pero nunca he podido visitar el parque Tayrona, pienso ir a finales de Enero. Jaja, me dió risa lo de los estudiantes caleños, SI, solemos ser un poco vulgares los de por acá, pero muy amables!
Me gustaría que me aclararas los precios del alquiler de la carpa y de las hamacas si todavia te acuerdas, gracias. Saludos desde Cali, Colombia.
Publicado
Hola pienso ir en Marzo al parque tayrona.Me ha servido tu relato...Me diverti mucho. Disculpa a los Pendejos Caleños...pero recuerda que son adolescentes y no dejan de ser eso..unos pendejos....y no todos los caleños somo vulgares....disculpalos....que pena...TE INVITO A CALI..un abrazo!!!
Publicado
Hola Antony12, lo de la vulgaridad es lo que menos me molestó, si conocés a los rioplatenses te darás cuenta que acá son mil veces peores las vulgaridades que se pueden decir.-
Seguro que disfrutarás el parque tanto o más que yo!
Publicado
Branker....super la informacion muy clara y puntual estre pronto en ese sitio y dare mi punto de vista.... un abrazo
Publicado
Para publicar un comentario, ingresa con tu cuenta de Facebook, o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
Travesía hacia el Cabo San Juan del Guía
Parque Tayrona, Colombia | 24 de noviembre de 2012
En Parque Tayrona...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “Travesía hacia el Cabo San Juan del Guía” con tus amigos en Facebook?