Parque Nacional Tayrona

Escribe: melimau
Es el recreo para los ojos y los oídos. El color azul profundo del mar, el blanco y amarillo de la playa, el verde intenso del bosque y el gris terroso de las rocas...

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

Parque Nacional Tayrona

Parque Tayrona, Colombia — lunes, 30 de agosto de 2004

Parque Nacional Tayrona

Es el recreo para los ojos y los oídos. El color azul profundo del mar, el blanco y amarillo de la playa, el verde intenso del bosque y el gris terroso de las rocas, junto con la sinfonía diaria e inconclusa que produce el sonido de las aves y los micos con el golpe de las olas en los acantilados son la natural puesta en escena con la que el parque Tayrona recibe y acoge a los viajeros.

En este lugar, en cuyas 15.000 hectáreas convergen playas de fina arena, humedales, bosques, litorales rocosos, manglares, mar y una delicada zona de arrecifes de coral, producen una sensación de descanso y de lejanía del ruido de la civilización.

Su línea costera, de unos 85 kilómetros de longitud, ofrece decenas de ensenadas, pequeñas bahías y playas, donde a pesar de su aparente tranquilidad se debe tener cautela porque las corrientes de agua y las olas son bastante fuertes y peligrosas.

Algunas de las playas más frecuen-tadas son Palmarito, Neguange, Chenge, Gaicara y Bahía Concha, esta última, el mejor lugar para hacer buceo y practicar deportes náuticos.

Las zonas más conocidas y con mejor infraestructura para el turismo ecológico son Cañaveral y Arrecifes, cerca de la entrada principal del Tayrona (a 34 kilómetros de Santa Marta por la Troncal del Caribe o 41 desde El Rodadero). En esta área es posible conseguir alimentación, habitación y zonas para acampar.

Además, son los puntos donde confluyen los caminos y senderos que unen toda la geografía del Parque.

Cómo llegar

Se puede ingresar por dos sectores:

1. El Zaíno, por donde se entra a Cañaveral, está a 34 kilómetros de Santa Marta, a mano izquierda, por la Troncal del Caribe que se dirige a Riohacha. La vía está en buenas condiciones.

2. Palangana, por donde se entra a la zona de Neguange, a 10 kilómetros de Santa Marta, (17 km desde El Rodadero) a mano izquierda, por la Troncal del Caribe rumbo a Riohacha.
La entrada vale 7.000 pesos.

Dónde alojarse

En los sectores de Arrecife y Cañaveral hay zonas de camping y están disponibles los ecohabs (cabañas con capacidad de 4 a 6 personas cuyas características son similares a las construcciones de las viviendas de la antigua cultura Tayrona).

Para hospedarse allí debe hacer reservas en la Unidad Administrativa Especial del Sistema de Parques Nacionales Naturales, del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial. Oficina de atención a visitantes. Teléfonos: en Bogotá: 2431634- 2433095; en Santa Marta, 54 230752, calle 22 No. 2 A 33.

Pueblito

Llegar a Pueblito es encontrarse, a poca distancia de Santa Marta, con un fragmento de historia de la prehispánica cultura Tayrona. Es como hacer un viaje por el tiempo y descubrir cuál y cómo era el sentido de la vida de los indígenas que construyeron, erigieron y vivieron en un lugar de difícil acceso, con unas características arquitectónicas que se asemejan a las de la mítica Ciudad Perdida.

Energía y emoción se sienten en el ambiente cuando se descubren, en medio de un espeso monte, las calles empedradas, los canales que esbozan un antiguo sistema de acueducto, los puentes y las terrazas donde en alguna época se erigieron las viviendas de los aborígenes que aquí vivieron antes de la llegada de los españoles. El canto de los pájaros y el ruido de las ranas sirven de fondo para quien, después de varias horas de camino empedrado, logra ascender y poner sus pies en este poblado precolombino.

Cómo llegar

La única forma de llegar a Pueblito es caminando. Existen dos rutas:

1. Desde el sitio llamado Calabazo, en el kilómetro 20 de la Troncal del Caribe entre Santa Marta y Riohacha a lado izquierdo de la vía, se toma un camino de herradura en un recorrido que en pro-medio dura tres horas.

2. Desde Cañaveral, se camina 45 minutos por un sendero ecológico hasta Arrecifes. Desde este punto, se siguen los casi 15 kilómetros de una ruta de piedras, pura escaleras de roca, que construyeron los antiguos Tayronas. Por esta vía se tiene buena vista de gran parte de la costa del Parque.

Algunos hoteles y guías de turismo en Santa Marta organizan caminatas. Sus precios varían de acuerdo con el plan y van desde los 80.000 pesos hasta los 110.000 mil pesos.

Recomendaciones

  • No es posible alojarse en Pueblito, ni acampar.
  • Lleve ropa suave, tenis o botas, sombreo y repelente.
  • Hidrátese durante el camino. 
  • No corra por el camino de piedra.
  • Salga temprano en la mañana. Entre las 6 a.m. y 8 a.m.
  • Vaya con guía. Consulte con los funcionarios del Parque.
  • Ciudad Perdida

Es difícil no sucumbir ante ese encanto que produce la tentación de ir y conocer la enigmática Ciudad Perdida de los Tayrona, que está en medio de la espesa, tupida y casi impenetrable vegetación que rodea las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta.

No son muchos lo que pueden contar lo que se siente al llegar a la montaña y encontrar consolidada en la altura esa ciudad de piedra, que hace tan solo tres décadas nadie sabía que existía y que hoy es una de las más imponentes obras de la arquitectura de las culturas prehispánicas que habitaron a Colombia. Estar allá es un sueño.

Descubierta en 1976, en cercanías del río Buritaca. Se cree que fue el principal centro urbanístico, político y económico de la cultura Tayrona. Es un complejo sistema de terrazas, caminos de pie-dra, escaleras en un área estimada de 400 hectáreas. Cuando se está allá, el tiempo es poco para recorrer y entender el significado de esa obra y la magnitud del trabajo que implicó para los indí-genas su construcción. En total son 160 terrazas de diferentes dimensiones, casi 200 manzanas de superficie, acompañadas de 22 anillos de vivienda y una serie de muros de contención de me-dio metro de ancho y un sistema de desagües y cornisas que le han permitido a Ciudad Perdida sostenerse ante los embates de la erosión. Está a 1.100 metros sobre el nivel del mar.

Cómo llegar

El acceso a Ciudad Perdida se puede hacer de dos maneras: A pie y en Helicóptero.

Es necesario contratar un guía, bien sea a través de los hoteles de Santa Marta o las agencias de viajes especializadas que ofrecen el servicio de expediciones. El hotel Irotama, por ejemplo, tiene un nuevo programa para visitar la zona arqueológica denominado 'Seminario Expedición'.

La expedición terrestre tiene una duración de siete días (tres de ida, uno de estadía y tres de regreso) y se puede hacer por dos rutas: Por la Tagua y por el Mamey. La primera es por terreno irregular y quebrado, y la segunda es más corta en distancia, pero mucho más empinada. En cualquiera de los trayectos el valor promedio de la excursión es de 600.000 pesos.

Por helicóptero el trayecto dura 20 minutos, desde el aeropuerto de Santa Marta. En este momento se encuentra restringida por el impacto ecológico y su precio está en el orden de 4.500 dólares para seis personas.

Dónde alojarse

En el camino están disponibles casas rústicas donde se pasa la noche. También está la posibilidad de pernoctar en las estaciones ecológicas de la Fundación Pro Sierra Nevada de Santa Marta, que cuentan con servicio de baño y alimentación.

En Ciudad Perdida, el Instituto de Antropología ofrece en sus bohíos alojamiento y comida.

Recomendaciones

Viaje únicamente con guías recomendados, existen agencias de turismo certificadas, como Turismerk y otras. Álvaro Fernández es uno de los guías más reconocidos en esta región.

Lleve ropa para clima caliente y frío. No olvide el repelente, mosquitero, sombrero, impermeable, pastillas purificadoras de agua, líquidos y alimentos ricos energéticos para las jornadas de caminata.

Pregunte a las autoridades las condiciones de seguridad reinantes en la zona.
Sierra Nevada de Santa Marta

Cuando se está en Santa Marta, la idea de tener el pico más alto de Colombia tan cerca del mar es suficiente para entusiasmarse y querer subir en busca de sus nieves perpetuas y de la mejor panorámica que pueda existir del horizonte marino. Los geógrafos dicen, con razón, que la Sierra Nevada es la montaña más alta del mundo al lado del océano. Los 30 kilómetros lineales que la separan del caribe confirman tal argumento.

Pero llegar a su cumbre máxima, a los 5.775 metros sobre el nivel del mar, es en realidad un privilegio de pocos. Su acceso es muy complicado, no solo por su irregular y quebrada topografía, que por la variedad de pisos térmicos cobija en su regazo todos los tipos de climas, sino por las difíciles condiciones de seguridad en algunas a sus áreas de influencia.

Es un paraíso en las alturas, de 383.000 hectáreas, que hoy alberga a ancestrales poblaciones indígenas como los arhuacos y kogis, quienes fungen como guardianes de esa riqueza natural llena de riachuelos, mesetas, sabanas, rocas, nieve, aves, peces, mamíferos. La Sierra Nevada de Santa Marta fue declarada por la Unesco como Reserva de la Humanidad y de la Biosfera.

Cómo llegar

Desde Santa Marta se sube en carro, preferiblemente en campero, hasta Minca, desde donde se sigue hacia la estación forestal de San Lorenzo. Desde allí hay que seguir la travesía a pie, con un guía.

Recomendaciones

Antes de decidir un viaje hacia la Sierra Nevada de Santa Marta consulte a la Unidad de Parques Nacionales, del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial sobre las opciones de ingreso y las rutas más seguras.

Consulte a las autoridades militares y de policía sobre los riesgos de seguridad en la zona.



Publicado
Modificado
Leído 124320 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


Capítulos de este diario