De Neguanje a Los Naranjos: Parque tayrona

Escribe: jonathan_pereira
".....El barro, la vegetación, las piedras y el viento silbando en la copa de los arboles empiezan a arrullar los sentidos, y poco a poco las incomodidades físicas se van reemplazando por la sensación de dejar atrás la rutina y los afanes, de dejar atrás un mundo que se olvida de su escencia y que cada vez más se encierra en el egoísmo de su propia existencia...."

 

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El arribo: Volcán con flamas de luz plateada

Parque Tayrona, Colombia — jueves, 20 de enero de 2011

A LAS 7 AM Llegamos a la ciudad de Santa Marta, tras 19 horas de viaje muy cómodo y sin contratiempos mayores y rodeados de una agradable temperatura, una corriente de aire caliente se encarga de recordarnos que estamos en la costa.
Sin embargo, nuestro arribo dista un poco de la bienvenida con comparsas que uno esperaría: El comercio de la ciudad se ha levantado contra el alcalde y no hay transporte ni comercio informal, todos los negocios estan cerrados y las rutas de buses están paralizadas. Nuestros planes iniciales eran, dirigirnos desde la terminal de transportes hacia el mercado y allí comprar las provisiones para abordar el bus con destino a Guachaca, que habría de dejarnos en la entrada de El Zaíno por 5000 COP/persona y somos 7 en total.

Pero no estabamos solos, otros grupos de despistados turistas etranjeros, quienes compraron las provisiones primero en un supermercado, se percataban de que el paro también afectaba el transporte hacia el parque, por ende quedaba en el limbo la ida al parque hasta que se levantara el paro. Sin embargo, recordé que el parque queda en la via de maicao a Santa Marta por lo cual regresamos en taxi al terminal de transportes acompañados gratamente por un simpatico taxista quien nos afirmaba con estruendosa voz y una sonrisa permanente, que la persona que iba a Tayrona y no probaba los cigarros que dan risa, es como si no hubiese ido. Nos comentó tambien muy jocosamente que siempre que iban 2, volvían 3 o hasta más. Mientras pasaba por las calles de Santa Marta me preguntaba por que una ciudad que recibe tantos turistas, está en tan regular estado.  Llegamos de nuevo a la terminal, con una sensacion algo rara por estar nuevamente ahí en tan poco tiempo, buscamos los buses de almirante padilla y uno de ellos nos cobró 8000 COP por cabeza por llevarnos a la entrada del zaíno.

La entrada la hacemos en unos microbuses que verdaderamente hacen honor al prefijo micro, los cuales cobran 3000 COP por acercarnos al sendero.
Caminar por este sendero es una reconciliación con el planeta, es empezar a purgar nuestras penas y a limpiar el alma. El barro, la vegetación, las piedras y el viento silbando en la copa de los arboles empiezan a arrullar los sentidos, y poco a poco las incomodidades físicas se van reemplazando por la sensación de dejar atrás la rutina y los afanes, de dejar atrás un mundo que se olvida de su escencia y que cada vez más se encierra en el egoísmo de su propia existencia inexistente en el plano espiritual pero muy palpable en la geografía del planeta que ya tiene muy pocos santuarios como este en los que es posible aún sentir el latido de la naturaleza.

Tras esquivar muchos obstaculos llegamos a la finca el paraíso, una zona de camping muy completa y bonita, pero algo costosa para nuestra incipiente aventura, decidimos acampar en la finca de atrás, por lo cual empezamos a mojarnos cruzando el riachuelo que las separa y en esta zona de camping pasamos la primera noche. Para disfrutar esta zona de Camping lo primero que debe hacerse es IRSE de ahi, por lo cual emprendimos inmediatamente la primera caminada (habiendo almorzado fuera del parque, la energías estaban vivas), cruzamos la playa de arrecifes - que es como tal bastante larga y que se alarga más cuando los pies se hunden a cada paso -

Caminamos hasta la playa conocida como la piscina, donde tomamos un refrescante baño y descansamos los pies tras una ardua jornada.

La tarde empieza a caer y nos devolvemos al camping en arrecifes.
Comemos pan y enlatados y pasamos la noche disfrutando de la escena más idilica que haya visto en mi corta existencia. (es aqui donde lamento no tener suficiente talento fotografico para haber captado esa escena, espero poderla daguerrotipar algun día ya que en mi mente quedó grabada). eran alrededor de las ocho de la noche, y ante nosotros estaba la playa de arrecifes que se viste de magia al caer la noche, la luna llena en todo su esplendor se asomaba tímida y amarillenta por el oriente. Su luz llenaba la escena con un color que entregaba serenidad e inspiración.

Al fondo, el oleaje fuerte y caprichoso golpeaba incansablemente un cúmulo de rocas, logrando que el agua se levantara por encima de estas, simulando en color blancuzco por la luz de la luna, las erupciones de los volcanes de Hawaii. Una escena que duró aproximdamente una hora y que se complementaba con las estrellas que asomaban abundantemente hacia el oriente y las nubes que se agolpaban en lo alto de un cerro cercano. Al ver esta escena, las emociones saltan al mismo tiempo a los ojos y la piel, e intentar describirlo con palabras es tan dificil como querer congelar ese momento y atraparlo en una botella para que cada uno de los que leen esto puedan ver esta belleza de la naturaleza. Siempre me ha gustado la magia de la noche, pero al ver las noches del tayrona, quisiera vivir y morir viendo siempre estas noches, y que las cenizas de mi cuerpo reposen para siempre en este oleaje eterno, fuerte y hermoso.

Pronto: Día 2


Tips:

Comprar en el centro comercial Buenavista en Mamatoco, cerca de la terminal y abordar el bus de los que van para la Guajira en Mamatoco. Con esto se ahorran tiempo y algo de dinero.

Tiene que ver con: Ahorrar dinero, Compras
En Parque Tayrona, Colombia


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Refrescante baño en la piscina, la tarde caía

   

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