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De Neguanje a Los Naranjos: Parque tayrona

Escribe: jonathan_pereira
".....El barro, la vegetación, las piedras y el viento silbando en la copa de los arboles empiezan a arrullar los sentidos, y poco a poco las incomodidades físicas se van reemplazando por la sensación de dejar atrás la rutina y los afanes, de dejar atrás un mundo que se olvida de su escencia y que cada vez más se encierra en el egoísmo de su propia existencia...."

 

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Día 3: Un pacto firmado por la brisa

Parque Tayrona, Colombia — lunes, 16 de enero de 2012

El despertar de la vida se siente cuando todos los sonidos de la selva se mezclan con los sonidos que producen las olas al romper en la playa para formar la melodía perfecta con la
que uno desearía despertar.

Eso es un amanecer en el parque tayrona, y en Cabo San Juan está acompañado del bullicio de la gente que rápidamente despierta para iniciar sus travesías. El cabo San Juan es el punto de partida para dos de los más famosos destinos del parque: Las playas nudistas en playa brava y bocas del saco, y el Pueblito Chayrama. Mis compañeros se despertaron no muy tarde, gracias a los canticos de un grupo de scouts. El despertar no fue el más agradable, ya que las caminatas empezaban a hacer meya en nuestros cuerpos y rostros.

La jovialidad de los rostros desaparece después de tanto caminar y moverse de un lado a otro, y más aún después de ingerir licor. Pues bien, el día se empezaba a alzar como siempre: Despejado y con la humedad descargada por el rocío en las carpas. 
 
El desfile de personas de todas las nacionalidades proseguía mientras nosotros decidíamos que hacer. El día anterior había sido súper pesado, por lo tanto pensábamos en que este día debía ser para descansar y caminar muy poco, por lo tanto mis propuestas de partir hacia playa nudista y el pueblito Chayrama se vieron frustradas por el cansancio de mis compañeros.

Luego de un desayuno continental a los que nos estábamos acostumbrando, decidimos pasar la mañana en la playa del cabo San Juan. Aún no habíamos visto la playa de día y a medida que nos acercábamos nos íbamos decepcionando en silencio, ya que lo que vimos no fue lo esperado: Un mar algo turbio que no encajaba con nuestras expectativas. El problema: Un estuario mezcló sus aguas con las del mar, haciendo que este lado del cabo tuviera un color no tan agradable a la vista. 
 
Nos bañamos un instante en la playa y decidimos pasar al lado occidental del cabo San Juan. Al avanzar, pudimos apreciar la belleza natural del cabo San Juan en todo su esplendor. Una elevación rocosa coronada por una cabaña era el preámbulo de la pequeña ensenada tachada de piedras que con un irreal color azul, mostraba su mejor cara para dejar sin aliento hasta al más inspirado de los poetas.

Tanto mar, tanto azul, tantas olas, tanta arena, tanta belleza concentrada en un mismo lugar, hace que nunca se pueda tener el tiempo suficiente para disfrutar. Rápidamente llegó el medio día y salimos a almorzar. Debido a que estábamos algo descuadrados con el presupuesto, decidimos buscar otra alternativa para almorzar, ya que en el cabo San Juan un almuerzo completo oscila los 22000 COP. La primera noche en arrecifes, habíamos descubierto unas deliciosas salchipapas preparadas de una manera particular, con queso y mucho repollo (algo poco usual en el interior) a 8000 COP.

Analizando la situación, vimos que sería rentable almorzar esas salchipapas, así que nos duchamos y arrancamos hacia arrecifes. El camino nos presentaba nuevas alternativas a
medida que lo recorríamos, aunque ya empezábamos a conocerlo de tanto ir y venir. Al llegar a la finca de arrecifes nos encontramos la sorpresa de que solo abrían el restaurante en las noches, por lo cual debimos emprender camino de regreso con mucha hambre y la sensación del tiempo perdido.

Finalmente llegamos al cabo alrededor de las 4, almorzamos y mis compañeros decidieron que se querían ir para castilletes, ya que estaban aburridos en el cabo con tanta gente. Protesté, ya que nos faltaba pueblito y playas nudistas, pero la decisión global se impuso y tuve que resignarme. 

Se trataba de una caminata larguísima desde el cabo hasta Castilletes, aproximadamente 15 km y con el equipaje. Emprendimos camino y siendo las cinco y treinta recién habíamos arribado a arrecifes. Acá se nos presentó el dilema ya que continuar el camino hacia castilletes implicaría que se anocheciera mientras caminábamos, y no teníamos linternas
suficientes.

Nos quedamos un rato contemplando la playa de arrecifes mientras la luz del día se extinguía. Nadie quería pasar la noche otra vez en la zona de camping en que nos habíamos quedado la primera noche, y la otra zona de camping: "El paraíso" se salía de nuestro presupuesto, algo afectado por el incidente del almuerzo y por el alto costo de acampar en Cabo San Juan (este es el mayor motivo por el cual no volvimos a acampar allí).

En ese momento recordé que alguna vez había escuchado algo sobre una tal finca de don Pedro y los comentarios habían sido muy positivos, por lo cual emprendimos la marcha hacia la finca de Don Pedro luego de pedir indicación. En el camino nos pudimos percatar de la buena administración de ese lugar, ya que habían construido pasos de guadua en los lugares en que el camino se ponía pesado. Al llegar, nos encontramos con una hermosa zona de Camping, que se encuentra a unos 12 minutos de la playa.

Pese a no tener el mar cerca, esta fue para nosotros la mejor zona de camping del parque. Buenos servicios sanitarios, un campo en buen estado, restaurante relativamente económico y unas duchas amplias y con abundante agua.

Incluso hay un panadero que hace todos los días deliciosos panes de arequipe, chocolate y jamón. El precio es más razonable que en "el paraíso" y en el cabo San Juan. Montamos las carpas y nos duchamos con esa refrescante agua dulce que emana a grandes chorros y devuelve la losanía a la piel que ya empieza a hartarse de tanta sal. En la zona de camping había alrededor de 40 personas, también de todas las nacionalidades. Después de comer rápidamente nos fuimos a tomar unas cervezas al restaurante y conversamos con el joven que se encontraba administrando la finca, ya que Don Pedro se encontraba de vacaciones.

La noche fue distinta de las anteriores, ya que había bastante nubosidad y la luna no se dejó ver. Pero se sentía un ambiente de calma y relax total, acompañado de la música de un grupo de argentinos y colombianos que tocaban guitarra y cantaban alegremente a su compás, canciones que nunca había escuchado pero que siempre recordaré a pesar de haber olvidado sus letras y ritmos. Los zancudos y nosotros hicimos un pacto de no agresión que fue firmado solemnemente por la brisa, permitiéndonos una noche de descanso como ninguna otra en el parque.

Tips:

Pasar en el cabo al menos dos noches para poder visitar las playas nudistas y el pueblito y así mismo disfrutar de las playas del cabo e interactuar con la gente que lo visita

En Parque Tayrona, Colombia


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Últimos comentarios

rafacoqui dice:
Amigo creo estar seguro, que muy a pesar de haber nacido en Santa Marta, jamas he visto, la manera tan majestuosa, conque haces una descripcciòn tan pero tan majestuos del parque Natural Nacional Tayrona, sin duda pues que eres un gran escritor un habrazo hermano querido Dios le bendiga
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jonathan_pereira dice:
Gracias por el comentario!
Pues la escritura es solo una leve respuesta a todo lo que tayrona genera

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