Imágenes del Paleolítico

Escribe: centaura000
Salimos de San Juan apenas amanecía. En unos minutos ya estábamos en la ruta , una cinta de asfalto en medio del pedregoso desierto que en invierno luce callado y desolado. Íbamos hacia...

 

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Capítulo 1

Imágenes del Paleolítico

Parque Nacional Talampaya, Argentina — sábado, 21 de julio de 2007

Salimos de San Juan apenas amanecía. En unos minutos ya estábamos en la ruta , una cinta de asfalto en medio del pedregoso desierto que en invierno luce callado y desolado. Íbamos hacia Valle Fértil, al este de la Provincia donde se encuentra Ischigualasto. Este lugar tiene ese nombre porque es la zona de la provincia donde hay mayor cantidad de lluvias y los suelos son más productivos.

Nuestra primera parada es en el Santuario de la Difunta Correa , se trata de un culto popular muy difundido a una mujer que murió en el desierto mientras lo atravesaba con su pequeño hijito en brazos y este pudo sobrevivir amamantándose durante tres días. Los milagros de la Difunta son proverbiales y los castigos por promesas incumplidas también. Es venerada por los camioneros que siempre dan una vuelta por el lugar y le llevan, como todos sus fieles, agua como ofrenda. También se le ofrendan todo tipo de objetos y hay muchas capillas atiborrada de cosas que revelan lo extendido que está el culto en el país y en el mundo.

En el lugar se celebra la Fiesta Nacional del Camionero como así también parte de San Juan una peregrinación para el lugar en Semana Santa. Mucha gente recorre muchos km. caminando para manifestar su devoción incluso descalzos o de rodillas en el pavimento el agradecimiento por los favores recibidos.

Seguimos por la ruta y ya casi llegando al Parque paramos en Astica un pequeño pueblo compuesto por un caserío de adobe, muchos niños jugando al sol y burros cargado con leña. A la noche hace mucho frío y la leña seca se necesita para sobrevivir. Probamos dulces y licores en una pequeña industria casera y nos muestran como se hace el dulce de leche de cabra: una exquisitez.

Volvemos al camino. Al costado se suceden los caseríos o se adivinan en el interior del desierto donde se internan unos rústicos caminos de tierra por donde hombres y burros transitan lentamente. El día se nos regala , soleado y diáfano y los cerros , por donde trotan algunas cabras nos muestran su desnudez invernal. El rigor del tiempo frío ha castigado la vegetación tornándola escasa, los colores son grises y pardos pero todo tiene una belleza monumental por su vastedad.

Llegamos a San Agustín del Valle Fértil donde dejamos nuestras cosas en la hostería y partimos ansiosos hasta el Valle de la Luna. En el ingreso al parque almorzamos muy rico y todo casero, por precios muy módicos. La entrada al parque se hace con guía y en caravana de vehículos. Quedamos muy bien ubicados delante de todos así que la tierra que levantan los otros vehículos no nos obstaculiza la visión. El guía , que es muy amable y conocedor va en nuestro coche. Hay varias paradas donde se puede caminar en las zonas marcadas a tal fin dado que el Parque posee una riqueza geológica y paleontológica excepcional.

El Valle de la Luna es un lugar único porque muestra como se produjo el desplazamiento de distintas capas geológicas durante el triásico. Estos desplazamientos fueron el resultado de la formación de la Cordillera de los Andes que al plegarse provocó la formación de este Valle y su desertificación ya que no llegaron más los vientos húmedos del Pacífico pues la enorme pared de piedra que constituye la Cordillera lo impide.

En el lugar se encuentran muchísimos fósiles y se organizan campañas científicas con la concurrencia de investigadores de todo el mundo. Los paleontólogos no excavan el terreno sólo buscan lo que el viento y las escasas lluvias van despejando en el terreno. De esta forma se respeta la configuración original.

El área de excavaciones es la que más propiamente responde al nombre dado al lugar pues tiene el aspecto de un paisaje lunar. Es lo que le ha dado renombre al lugar y por el que ha sido declarado Patrimonio natural dela Humanidad, formas rocosas caprichosas, enormes bloques de piedra que parecen hacer equilibrio sobre su soporte, moles de roca recortándose contra el cielo azul. Una forma de ver como era todo antes que el primer hombre se asomara por la faz de la tierra es este el gran misterio y encanto de Ischigualasto.

En el borde del Parque un inmensa formación montañosa que parece un paredón de color rojo intenso aparece rodeando el Valle y es el último tramo del recorrido. Nos deleitamos con las formas que el viento ha ido dibujando en la roca como un artista delicado y algo excéntrico. Al llegar al final del camino nos encontramos con Cerro Morado una formación que tiene ese color por la presencia de la va volcánica. Es un cerro donde se puede hacer trekking y desde donde se contempla el Parque íntegro.

Antes de irnos visitamos el Museo que la Universidad tiene armado con fósiles encontrados en la reserva, algunas réplicas e infografías. En el lugar se ha encontrado completo un dinosaurio bastante pequeño de un metro veinte de altura y sobre el esquema del mismo se han armado réplicas de animales más grandes de los que sólo se han hallado piezas muy dispersas.

Nos despedimos del Parque para volver a la hostería a descansar, pero antes comemos un rico chivito del lugar recién faenado y asado a la leña .Una exquisitez.


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