Segundo día en costa Rica, ya descansados nos fuimos a probar el típico desayuno tico, el gallo pinto, un arroz y huevos revueltos acompañado de café o jugo, la tarifa del hotel no incluía desayuno por lo que lo tomamos en una soda del pueblo (bar), ahora sí partimos rumbo a nuestra primera playa Manuel Antonio.
Yo estuve hace 5 años por ahí y las carreteras han mejorado mucho y los puentes que eran temibles, los han hecho nuevos casi a todos. En viaje cruzamos el río Tárcoles, donde todos se paran para ver los cocodrilos que descansan ahí. Tomamos café (siempre que pude tomé café, en todos lados es muy bueno) Y probé un refresco de té frío con limón, muy bueno, lo fabrica Coca cola, pero en Argentina no lo hacen, y otro multifrutal excelente.
Seguimos nuestro camino por rutas en buen estado y con variados paisajes, palmeras, el mar, pueblos.
Finalmente llegamos a Quepos, que es un puerto y ciudad importante a 7 km de Manuel Antonio, y finalmente el trecho final sinuoso y rodeado de Selva para llegar al Parque Manuel Antonio, nuestra posada estaba justo al lado de la entrada del parque, cuando vimos la fachada, no era nada impresionante, es más creo que me decepcionó, pero fue nada más entrar para que el lugar me fascinara, nos atendieron excelente, la villa que teníamos reservada era como un duplex, totalmente independiente, de dos pisos, con dos baños, dos tele, dos aire, kitchenete. Decorado con un gusto excelente y con muchos buenos detalles, los baños amplios y limpios, y sobre todo la atención de la gente, el mejor lugar de los que estuve en Costa Rica (estuve en 6 hoteles). Desayuno abundante, rico y variado, y como coplemento venían los monos a probar suerte si les dábamos fruta. El nombre del lugar La Posada Private Jungle, pagamos alrededor de USD 180 por alojamiento para 5 pesonas con desayuno (abundante y rico),