Durante el viaje a Manuel Antonio, pasamos por el pueblo de Tàrcoles, un pintoresco y pequeño pueblo pesquero. En este lugar esta uno de los resorts màs exclusivos de Costa Rica: Marriot Los Sueños, el cual es un complejo de lujo con una marina, restaurantes, villas para hospedarse, campo de golf y una vista al mar increìble.
Retomamos la ruta hacia la Playa Jacò, famosa entre los costarricenses ya que es la playa más cercana a San Jose (Valle Central). Talvez, no es para mi gusto, es mas de vida loca, para personas adultas que saben lo que buscan. No creo que fuese para mi familia.
Cerca de 45 minutos más de viaje, cruzando por el pueblo de Parrita, llegamos a Quepos, la cuidad principal donde se encuentra el Parque Nacional Manuel Antonio.
Subiendo por la colina, llegamos hasta el punto más alto y nos desviamos a la derecha, entre la zona boscosa, donde el Hotel Villa Teca tiene su escondite.
El hotel es lo que esperaba, apto para vida en familia ya que tengo dos chicos pequeños, restaurante de fàcil acceso, aunque no està en la playa directamente, solo nos tomò unos 10 minutos llegar hasta Playa Espadilla. Una playa de arena blanca, limpia y con mucha seguridad. Las olas son apacibles, el mar en este punto no revienta con mucha fuerza. Durante la caìda de la tarde, el sol se enrojeciò e iuminò todo a su alrededor, fue simplemente perfecto.
De regreso al hotel, fuimos a cenar langosta con una buena botella de vino.
La mañana siguiente fue especialmente particular; Cerca de nuestra habitaciòn escuchabamos ruidos extraños y me llenè de valor para investigar cuando mi sorpresa fue ver a unos monos tratando de robarse la comida del vecino. Tuve tiempo de llamar a mis hijos para que pudieran ver la tremenda escena.
Durante el dìa fuimos de paseo al Parque Nacional, nuestro guìa nos llevò entre el bosque tropical seco donde pudimos ver muchas especies de animales y al final nos deleitaron con banquete de frutas frescas y el merecido cafecito.
Fueron dos dìas llenos mucha paz, de contacto directo con la naturaleza, de sentirnos como amigos con los muchachos del hotel.