10.000 km de Patagonia argentino-chilena; mar, estepa, hielo, y montañas

Escribe: epulver
Un viaje espectacular de 10.000 km por Santa Cruz, Tierra del Fuego, Magallanes, Canales Fueguinos, El Calafate y Torres del Paine. Ruta, Mar y Trekking

 

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Parque Nacional Los Glaciares, experiencia sobre el hielo

Parque Nacional Los Glaciares, Argentina — domingo, 23 de enero de 2011

Muy temprano salimos rumbo al Puerto Punta Bandera porque a las 8 salía la excursión. No había nadie. Sólo la embarcación, no muy grande de casco en V, que se zarandeaba como una cáscara de nuez por el viento que en El Calafate casi no se sentía, pero de este lado de la Península de Magallanes era fortísimo. Recién a las 8 y media aparecieron micros con turistas extranjeros pero el viento no amainaba y la cara de Patricia se ponía cada vez más blanca ya resistiéndose a un eventual embarque. Cuando apareció un miembro de Prefectura y subió al barco intuí que era para avisar de las condiciones climáticas y que no se podría hacer el viaje. Efectivamente, después de estar un rato a bordo confirmaron que el viento y oleaje superaban lo admitido para esa embarcación y que no saldría. Sin embargo los catamaranes que estaban en el muelle más alejado iban a salir dadas las características y el tamaño de los mismos. Por un lado aliviados (Patricia) y por otro desilusionados (yo) enfilamos al Parque nacional para ver si podíamos hacer el minitrekking sobre el hielo que teníamos reservado para el día siguiente, y ver si el lunes pudiéramos hacer la navegación. Conseguimos 3 lugares en Puerto bajo Las sombras para las 11 y subimos hasta las pasarelas para dejar a Patricia que nos esperaría recorriéndolas y en la confitería mientras los chicos y yo cruzaríamos el brazo Rico para emprender la caminata sobre el hielo. La excursión comienza con el cruce en catamarán con unas 50 personas. Al llegar a la costa opuesta se llega a un refugio donde se dejan las mochilas y viandas que llevamos para cargar solamente la cámara y video . Es obligatorio el uso de guantes (ellos entregan unos de algodón antideslizantes comunes para el que no haya traído) porque el hielo es muy abrasivo y sólo de apoyarse puede lastimar las manos. Ni que hablar si uno se cae de rodillas. Nos dividieron en grupos de 14 personas con dos guías por grupo. Luego caminamos por una playa donde nos dieron una charla explicando algo de glaciología, y finalmente nos dirigimos al lugar donde nos pusieron los crampones bien ajustados sobre los borceguíes y nos explicaron los aspectos básicos de cómo se camina sobre el hielo tanto en subida como en bajada, así como que cada uno debía manejarse solo (no dar la mano ni caminar al lado de otra persona). Ellos ayudarían a las personas que en ciertos lugares les podría costar caminar por la pendiente. De allí en fila india y liderados por el guía ingresamos al glaciar. El segundo caminaba recorriendo la fila de punta a punta. Cada tanto nos dejaban romper filas para sacar fotos y distendernos un poco en lugares sin ningún riesgo. En general nos llevaron por lugares muy seguros y donde había alguna grieta nos permitieron asomarnos y poder sacar fotos soportados por uno de ellos que se afirmaba con sus crampones especiales. Cada vez resultaba más fácil recorrer el hielo y el clima ayudaba con bastante sol.  Las grietas y sumideros donde caían ríos de agua eran impresionantes así como los diferentes colores que tomaba el hielo. Al llegar al punto más alto se divisaba el Brazo Rico y hasta las pasarelas. Había señal de celular así que aproveché para llamar a Patricia y  a Roby, mi cuñado en Buenos Aires, para desearle un “gélido” feliz cumpleaños. Finalmente nos llevaron a un lugar bastante plano donde nos esperaba una mesa de madera con whisky “on the rocks” con hielo glaciar y un alfajorcito Balcarce. La atención de los guías fue excelente y la caminata que duró una hora y media muy segura y recomendable. Existe otra excursión para menores de 45 años más exigente en otro lugar del glaciar más plano pero donde la travesía dura 5 horas sobre el hielo. Nuestro único error fue no ponernos crema para el Sol en la cara ya que el reflejo en la nieve y la resolana nos calcinaron las caras. Lo de usar anteojos de sol no fue necesario porque estaba algo nublado y aunque parezca raro el hielo no parecía ni tan blanco ni tan brillante. En mi caso no los uso porque no puedo ver bien en el display de la cámara si las fotos salen bien expuestas.
Regresamos al estacionamiento de las pasarelas desde donde hay que tomar una combi gratis para subir porque arriba sólo admiten micros de excursión o autos que entren antes de las 10 de la mañana o después de las 4 de la tarde. Ya era esa hora pero no nos dejaron subir con el auto porque todavía había muchos autos en la zona de pasarelas. Nos encontramos con Patricia que ya había recorrido todo y estaba leyendo un libro en la confitería. Durante una hora y media paseamos por las pasarelas aunque no se pudo ir a las más alejadas frente a la cara sur porque estaban inhabilitadas por razones de seguridad. Hacía 15 días hubo un desprendimiento nocturno muy importante en la zona del dique que separa el brazo Rico, y algunos pedazos de hielo rompieron los árboles y las pasarelas adyacentes. Parte del dique quedó del lado de la península, cerca de los miradores y por eso seguía el riesgo de deflagraciones de hielo.
De regreso paramos en el monumento a Plüschow que está siguiendo un sendero peatonal de pocos metros frente al portal de entrada al Parque Nacional. En noviembre de 2010 agregaron una estatua en tamaño real hecha en fibra de vidrio símil bronce por el artista Fernando Pugliese, creador de Tierra Santa en Buenos Aires y la Nao Victoria en San Julián. Fue una grata sorpresa ya que no tenía idea de esto y la calidad del trabajo es excelente. Ya en Calafate hicimos las compras para llevar víveres a Torres del Paine donde permaneceríamos 3 días y medio y no hay proveedurías, salvo cosas muy básicas tipo snacks. Sino hay que comer en los restaurantes del camping o de los refugios a un costo de no menos de 30 dólares por cabeza. Pasamos por Chalten Travel para saber si al día siguiente se haría la excursión a Estancia Cristina pero nos dijeron que el pronóstico de viento era igual o peor que el de ese día y ya lo habían suspendido. Esto nos terminó de decidir a salir un día antes hacia Torres el Paine, recuperando el día perdido en Punta Arenas. Nos quedó pendiente visitar el museo del hielo patagónico Glaciarium entre otras cosas porque nos informaron que recién se iba a inaugurar a mediados de febrero, pero no dijeron que para el público ya estaba abierto desde el 17 de enero y lo de febrero era la inauguración oficial con la presidenta. Con eso y la navegación fallida, ya tenemos dos excusas para volver por sexta vez a El Calafate. (1992, 2002, 2004, 2009, 2011, 2013??)


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