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Haciéndome el checo en Canaima

Escribe: Caribense
Hace poco estuve de visita en el Parque Nacional Canaima, Estado Bolívar, Venezuela, uno de los más extensos del mundo. Me acompaño un par de amigos provenientes de la República Checa, a los que había conocido en su país cuando fui en viaje de vacaciones el año pasado.

 

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Capítulo 1
 

Haciéndome el Checo en Canaima

Parque Nacional Canaima, Venezuela — martes, 24 de febrero de 2009

Hace poco estuve de visita en el Parque Nacional Canaima, Estado Bolívar, Venezuela, uno de los más extensos del mundo. Me acompaño un par de amigos provenientes de la República Checa, a los que había conocido en su país cuando fui en viaje de vacaciones el año pasado.

Después de una semana en la Isla de Margarita emprendimos el recorrido hasta Puerto La Cruz, como primera escala, para lo cual tomamos un ferry hasta tierra firme; este trayecto dura cuatro horas; luego, en nuestro carro, seguimos por carretera hasta Ciudad Bolívar, viaje bastante largo, aproximadamente cinco horas, donde pasaríamos la noche. Habíamos contratado un paquete que incluía esa noche de alojamiento en Ciudad Bolívar, desde donde volaríamos hasta Canaima, dos noches en un hostal en el parque nacional, varios paseos y todas las comidas; el precio no fue económico:  Bs.F. 1.400,00.            

A la mañana siguiente venía lo que yo más temía, que era montarme en la avioneta, les confieso que me considero un tipo todo terreno, que viaja a donde sea, come lo que sea y duerme donde sea, pero que le tiene terror a montarse en un avión, no porque le tema a volar precisamente, a lo que le temo es a estrellarme, y haciendo de tripas corazón, como siempre termino haciendo, me subí a ese aparato volador que no era más grande que uno de esos diminutos carros modelo Tico de la Renault y que con alas mas bien parecía un záncudo; su capacidad: seis personas incluyendo al piloto.           

El vuelo hasta Canaima fue de más o menos una hora, el piloto remontó el aparato hasta una altura de más de cinco mil metros, bueno realmente que más daban dos mil, cinco mil o diez mil metros, ya a partir de los tres metros una caída puede ser mortal.  Y así entregado a mi suerte volamos y aterrizamos en el pequeño aeropuerto del campamento de Canaima.           

El campamento de Canaima es un poblado donde sólo viven personas indígenas pertenecientes a la etnia Pemón, que es originaria de esta parte de Venezuela, allí trabajan en su gran mayoría en el área turística como guías, conductores de embarcaciones de transporte  y atención a los huéspedes de posadas y hostales.           

Al llegar a tierra ya estaban unos guías esperando por nosotros, nos llevaron a conocer el campamento y a continuación a iniciar el paseo hasta el Karepacupay Vena, conocido universalmente como el Salto Angel, la catarata más alta del mundo, casi mil metros de caída libre.

Tomamos una lancha y surcamos el río Carrao hacia esa maravilla natural con la que Dios obsequió a nuestro planeta; manos expertas calculaban acertadamente la vía mas adecuada para evitar que la gran fuerza del río volcara nuestra nave, ya que íbamos contra corriente; el paisaje circundante era muy bello, altísimos tepuís cual gigantescas fortalezas medievales vigilaban nuestro paso, eran sólidas estructuras rocosas de  colores ocres y rosados salpicadas por mantos irregulares de vegetación verde esmeralda fosforescente. Hay que recordar que al macizo guayanés, donde se encuentra Canaima, se le considera el lugar más antiguo del planeta Tierra.

De verdad que estábamos vueltos locos de entusiasmo ante tanta maravilla de la naturaleza y después de cuatro horas de trayecto apareció a lo lejos ese señor al que yo desde que era un niño quería contemplar, me refiero al Salto Angel, que momento, de verdad que fue uno de los más gratos de mi vida, no hay palabra para determinar y catalogar lo que eso es, ¿cómo describir tanta magnificencia?, si tienen alguna vez la oportunidad de estar frente a él ya sabrán a lo que me refiero.

Llegamos a un punto de la orilla del río donde bajamos de la embarcación, siguiendo un sendero y comandados por nuestro joven guía, un muchacho pemón de unos 18 años llamado Ricardo, comenzamos el ascenso por la falda de la montaña para llegar hasta lo que llaman el mirador, sitio alto desde donde nos prometían una gran vista del coloso.

Después de una hora caminando entre raíces descubiertas de gigantescos árboles y de varias caídas, una de las cuales me provocó un golpe que de verdad me dolió bastante, alcanzamos el sitio de observación, este era el tope rocoso de una colina desde donde sentíamos que el agua que caía desde tan alto nos mojaba completamente, teníamos que estirar el cuello para ver el salto, pero también protegernos los ojos de alguna manera para poder hacerlo; el sonido del agua era estruendoso, hacía frío, esa combinación de tepuí, agua, cielo, luz, nubes y sonidos era algo mágico, espectacular y grandioso. Una de las preguntas que me hacía a mi mismo era acerca de donde salía tanta agua. Un turista español me decía que eso era lo más hermoso que había visto de la naturaleza en toda su vida

Esa tarde, después del descenso del mirador, llegamos al campamento donde pasaríamos la noche, este estaba conformado por una estructura de troncos de madera techado con unas láminas de zinc, todo de lo más básico pero cómodo y hasta acogedor.  Debajo del techo estaban dispuestas varias mesas de tablones de madera para comer por un lado y por otro muchas hamacas colgadas en las columnas para dormir, para quien no había dormido nunca en una de ellas era la hora de aprender a hacerlo. Esa noche en el campamento conocí a personas de diversas nacionalidades y de diferentes continentes; yo era el único turista venezolano presente.

Al día siguiente después del desayuno, tomar unas fotografías y conversar con los nuevos amigos regresamos al campamento de Canaima a donde llegamos al mediodía, desde donde nos llevaron a atravesar la laguna para dirigirnos a conocer el salto El Sapo, que es algo de verdad insólito, ya que hay que caminar por un sendero que existe entre la caida de agua y una pared de piedra, o sea por un lado las rocas y por el otro una gran masa de agua cayendo a una gran velocidad, capaz de llevarse consigo a cualquier mortal descuidado. 

Cerca existe otro salto llamado El Sapito, igualmente impresionante y desde donde se disfrutan de muy inspiradoras vistas.

Ya por la noche después de la cena, unos insípidos spaghettis a la napolitana, fui con mis amigos los pemones a la casa comunal del campamento donde se celebraba el cumpleaños de uno de los señores mas ancianos y venerados de la comunidad; mis amigos checos prefirieron quedarse en el hostal porque estaban muy cansados. 

En la fiesta había un grupo musical que interpretaba ritmos bailables caribeños tales como bachata, salsa y merengue; les cuento que jamás en mi vida había visto mejores bailarines que los pemones, que manera tan bárbara de mover la cintura y los pies, de verdad que preferí quedarme sentado tomando ron antes que salir a bailar y pasar una vergüenza, siendo yo un tipo que baila bastante bien ante todos ellos iba a parecer un rígido enyesado.

 
Llego la mañana y con ella el regreso y de nuevo mi aversión a los aviones, pero menos mal que aun estaba algo dormido, por decirlo de alguna manera, debido a los tragos de la noche anterior, me hice la señal de la cruz, me resigne a lo que tuviera que pasar y aborde el zancudo que nos llevaría a Ciudad Bolívar, pero esta vez me propuse de alguna manera entretenerme abriendo los ojos (durante la ida apenas lo había hecho) y tomando fotos para hacer el vuelo menos tormentoso.

El piloto no voló tan alto  la nave y pude observar con mayor detenimiento la geografía que se extendía allá abajo, volamos encima de tepuis, de gigantescas represas, de tierras surcadas por extrañas líneas y al final sobrevolamos y aterrizamos en la ciudad. Había acabado una nueva aventura, una maravillosa e inolvidable aventura, ahora se inciaba la leyenda.

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Últimos comentarios

ehserrano dice:
Hey!! que bueno tu diario, ojala sigas publicando todo lo que tienes por contar..saludos desde cúcuta.
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maratial dice:
Este es otro destino de Venezuela que esta en mi lista de imperdibles y cada vez que leo algo de alli o veo fotos, me da una una pena no poder ir alli ya mismo!!! Un beso
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mel_ss dice:
Que bien la pasaste! Alguna vez me gustaría conocer el Salto Angel, pero como cuentas es muy caro! Saludos!
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beumains dice:
Gran capítulo, ya me dan ganas de conocer tan bello lugar
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juniordiazr dice:
Hola que bueno tu relato y tus fotos. Canaima es otro destino pendiente por conocer. Pero de pana si tienes chance vuelve a la Gran Sabana, y sube el Tepuy Roraima, alli le daras rienda suelta al lente de tu camara. Parece que uno estuviera en otro planeta.
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yulbu dice:
Hello!!! me encanto tu relato casi me imagine el lugar. Estoy planeando ir en junio, estoy un poco indecisa no se ir en mi carro que es una terios o irme en un paquete costoso como lo hiciste tu. Que me recomiendas ya que estuviste por alla recientemente??

Sakudos!!

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viajeraligh dice:
Para ir a ese lugar les recomiendo hacerlo por una agencia de turismo y aunque sale caro es mas seguro y disfrutaran mejor con guias que conocen la region, alli cualquiera se pierde y no lo veran nunca mas!!! es muy arriesgado ir por nuestra cuenta si es que pueden!!
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flamingotours dice:
Wao.. De verdad.. que esta muy bueno tu relato.. Pensar que al comienzo de mis viajes a Canaima.. Tambien le tenia miedo subir a las avioneticas esas.. o los zancudos como tu los llamas.. Hoy dia, voy muy seguido... y tan solo hago como tu... para no hacerlo tan tormentoso..- jejeje...
Tu escrito, me motivo a escribir.. Pronto mi proximo relato..
Saludos.-

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un viajero dice:
Eres mi modelo a seguir.
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yenisetcamacho dice:
guao, que buena experiencia, tienes mucho sentido del humor. espero algun día, si Dios quiere, también poder estar en canaima, más finoooo.
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alemasi dice:
Espectacular tu diario y muy gracioso uno de mis sueños es ir alla!!!
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AbrahamQ dice:
Muy bueno el relato. Creo que vale la pena la inversión para conocer el lugar. Gracias por compartir.
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Yuraima-felisa-sanchez-zambrano dice:
me siento identificada con tu relato pues me toco algo parecido cuando vinieron unas amistades mias de españa y d verdad m entristece q nosotros no valoremos este tpo de sitios d la forma q lo hacen los turistas q los visitan siendo uno d los sitios mas espectaculares del mundo
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dorisgonza dice:
Nicolas, que buen relato¡¡¡¡ cuando termine mi visita te contare lo que senti, aunque debe ser inexplicable¡¡ voy a ver las fotos¡
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