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Venezuela

Escribe: Mirtis
Esta segunda vez que fuí, la meta era ir al Salto Angel, ya que anteriormente había conocido otros lugares, y estaba pendiente de mis amigos venezolanos para hacer esta excursión. Fueron tres semanas en las cuales subí a 9 aviones/avionetas, y recorrimos unos 8.000 kms. además, en la 4x4. Fue una experiencia inolvidable y se la recomiendo a todo aquel que guste del turismo aventura. No se lo pierdan por nada del mundo, hay cosas muy lindas en Venezuela, además de algunas pocas playas.

 

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Excursión a Salto El Sapo

Parque Nacional Canaima, Venezuela — domingo, 18 de julio de 2010

Después del vuelo en avioneta, llegamos al Aeropuerto de Canaima aproximadamente a las 11.30 hs. La entrada al Parque Nacional tiene un costo de BF 35.- para los extranjeros. Caminamos desde allí unas tres o cuatro cuadras, hacia lo que sería nuestra base y/o campamento por dos noches. Les cuento que el nuestro era como un Hostel, pero con habitaciones privadas, sencillo y acogedor.

Allí nos presentaron a quien iba a ser nuestro guía por los dos días de estadía. Recorrimos un poco nuestro campamento, nos cambiamos la ropa en unas habitaciones que tienen reservadas para eso, dejamos las mochilas en un cuarto destinado para ellas, y luego del almuerzo que tuvimos en el restaurante del campamento, salimos aproximadamente a las 14.30 hs., hacia la excursión de Salto El Sapo. Con todas las explicaciones necesarias y los consejos sobre el equipo a llevar, ya que íbamos a hacer una parte en curiara, una parte caminando, y luego a cruzar el Salto El Sapo “por debajo” de él.

Salimos del Campamento con nuestras mochilas, y pasamos por el pueblo de los Indígenas Pemones, cruzamos su Iglesia, y llegamos a la playa de la Laguna Canaima, en donde nos esperaban las curiaras para hacer el recorrido por la misma, viendo las cascadas que antes habíamos visto desde el aire, con la espuma blanca que se forma en el agua, y un arco iris espectacular.

Llegamos a la costa, y emprendimos un camino a pie, en donde no dejaban de picarnos los mosquitos (ahí son distintos a los nuestros y tienen otro nombre que no recuerdo). Luego de bajadas y subidas por el camino, llegamos a la cumbre del Salto El Sapo, en donde aprovechamos para mojarnos en sus cascadas, y ver desde arriba la hermosa laguna. Posteriormente, bajamos por otro camino, y llegamos a la entrada del Salto, por debajo del cual, y con un guía, tomados todos de la mano como un trencito, debíamos pasar hasta el otro lado.  Les cuento que yo no tengo muy buena relación con el agua, pero hice coraje y comencé a cruzarlo.

El agua pegaba tanto contra las paredes, que llegó un momento en que sentí que me faltaba el aire (sería miedo???, je, je). Así que el guía, viendo que yo no estaba feliz, me acompañó hasta la entrada, volviendo todas las personas, y con dos parejas más que también quisieron volver, nos quedamos a esperar a los otros aventureros que sí iban a cruzarlo hasta el final.

Fue una experiencia sensacional, y aunque no pude cruzarlo, vale la pena hacerlo, ya que los que lo hicieron me comentaron que es pura adrenalina.

Bueno, una vez terminado, todos volvimos a ponernos nuestros bermudas, remeras y zapatillas, y emprendimos el camino de regreso, volviendo por un camino interno hacia nuestro campamento. Tomamos un baño y la cena, y a descansar hasta el otro día, en el cual emprenderíamos nuestra esperada excursión a Salto Angel.

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Últimos comentarios

Adrianabavaresco dice:
jajaja.... buen relato : )
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crespin dice:
lindo comentario, mosquitos de por medio.
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Antes de cruzarlo

   

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