Segundo día: Cerca del mediodía llegamos al aeropuerto del Parque Nacional Canaima, la pista del aeropuerto es pequeña y alrededor se ven algunos campamentos. En el aeropuerto encontramos una pequeña cafetería y algunas ventas de artesanías. Pagamos la entrada al parque (15 o 30 Bs fuertes para venezolanos) para extranjeros es otro precio pero no lo recuerdo. José el Indígena Pemón nos estaba esperando, se presentó y hablamos un ratico sobre como sería el viaje al Salto el Angel.
Después salimos a recoger una familia de mexicanos residentes en Venezuela, (dos parejas con sus hijos pequeños y el abuelo) Llegamos cerca de la orilla del rio y dejamos las maletas para que las llevaran al campamento, preparamos un pequeño bolso donde colocamos ropa para un día y alistamos la cámara y el protector solar que lo podriamos llevar en nuestras manos pero protegido por bolsas plásticas.
José nos acomodó por parejas según el peso para balancear la curirara y nos dió algunas indicaciones para el viaje. Iniciamos la navegación por el rio, como era época de verano y había llovido muy poco, la curiara se quedó muchas veces atascada en las piedras por lo tanto José y su ayudante se bajaban a empujar la curirara. Después Josué, Lucas y el hijo de Daphne también tuvieron que bajarse y empujar, fueron muchas horas navegando por el rio, llegamos justo al atardecer pero valió la pena el largo recorrido.
El paisaje hermoso y exótico, un tanto extraño para mí, los tepuis, el color rojo intenso del rio, el rio tan extenso, tengo la sensación que todo esto quedo grabado en mi para siempre. Sentí mucha paz, solo se escuchaba el ruido de la naturaleza, me encantaba recibir la brisa del rio cuando el sol calentaba, no me cansaba de ver una y otra vez todo este paisaje.
El grupo estaba muy atento a las instrucciones de José y su ayudante, los niños se veían cansados pero se les notaba que eran muy guerreros, sus padres felices de disfrutar la naturaleza.