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Paris en un dia
París, Francia — domingo, 8 de enero de 2012
Mi salida estaba programada para el viernes 11 de Noviembre de 2011, las 8:30 p.m. Llegue temprano, a las 7. Hacía un frío criminal. La Terminal de Autobuses en Dortmund está al aire libre. Es una especie de plaza con varias islas, en donde van llegando los autobuses y a medida que son abordados continúan su viaje. A las 8:30 exacto llego mi autobús. En el vidrio decía Munster-Paris. Lo aborde en forma inmediata junto con 10 pasajeros más. El autobús venia casi vacío. Cada quien agarro un asiento. Luego me di cuenta de que el viaje no era directo ya que que hizo 5 paradas mas, la ultima a las 12 de la noche, después de la cual pude dormir hasta llegar a Paris
Metro Galliani
Por fin estaba en Paris, eran las 6 de la mañana. El viaje desde Dortmund había sido algo incomodo pero bien valía la pena. Baje y me dirigí hacia la salida. Tenia que buscar la estación Galliani del Metro, que era la que me llevaría al centro de la ciudad. Caminando por el pasillo me encontré de repente con la salida hacia el metro y la maquina para comprar los boletos de acceso. La fila era larga y tarde como 30 minutos ya que casi nadie sabia como manejarla. Al fin me toco mi turno y vi con alivio que las instrucciones estaban en 4 idiomas incluyendo ingles y español. Compre mi boleto y me dirigí por el túnel hasta el anden de acceso. El tren llego en forma inmediata. Iba vacío porque era muy temprano y era sábado. En 20 minutos recorrió las 9 estaciones.
Estacion Reaumur Sebastopol
Baje del metro y busque la salida. Caminando por el pasillo, experimentaba una mezcla de sentimientos entre expectación e inquietud. Nunca había estado en mi mente la idea de venir a Paris, ni en mis sueños más remotos. Pero ahora ya estaba a punto de salir a la superficie y ver las primeras luces de la ciudad luz.
Calle Reaumur y Sebastopol
Por fin, veo la salida, y salgo a la superficie, aunque todavía estaba obscuro. Eran las 7:01 y por fin pongo un pie en Paris. Es un sentimiento indescriptible, sobre todo para mí que vivo en un país tan lejano como México (9,500 Km.)
Saque mi mapa de bolsillo y empecé a buscar hacia donde tenia que dirigirme. Me ubique rápidamente y empecé mi recorrido hacia el sur de acuerdo al plan previamente trazado.
Empecé a caminar por la calle Sebastopol, entre esas elegantes edificaciones enmarcados con los árboles con sus hojas naranja propia de la estaciono otoñal.
Me encontré con varios pequeños restaurantes que ofrecían almuerzos por 12 euros. Seguí caminando hasta llegar al río Senna, Tenía una vista impresionante. Un castillo le daba un aire de majestuosidad y encanto. Cruce el puente y me dirigí hacia el primer punto de mi agenda, la Catedral de Notre Dame. Después de caminar unas 3 cuadras llegue a una plaza frente a la cual estaba la imponente iglesia.
Catedral de Notre dame
Notre Dame es la iglesia más conocida de París y la obra más representativa del estilo gótico a nivel mundial. La construcción de la catedral de Notre-Dame se llevó a cabo entre los siglos 12 y 14 y fue proyectada por Maurice de Sully.
Entre unos momentos y disfrute de su aire místico. Había misa de 7, aunque casi no había nadie. La recorrí por cada rincón y tome algunas fotos. Salí y continúe mi recorrido hacia el sur, rumbo al Partenón.
Barrio latino
En el camino atravesé el Barrio Latino, el cual debe su nombre a que durante la Edad Media los estudiantes hablaban el Latín como lengua académica. Este era el distintivo del barrio parisino donde la población era eminentemente estudiantil. Desde ese entonces, sus calles hormiguean de estudiantes debido a la presencia de varias universidades y Grandes Écoles (escuelas). La Sorbona se encuentra en la parte alta del barrio, sobre la llamada Montaña Santa Genoveva (Montagne Sainte-Geneviève).
Panteón
Seguí caminando entre callejuelas bellamente adornadas con flores, hasta divisar a lo lejos el imponente edificio del Panteón. Ubicado sobre la colina de Santa Genoveva, en pleno Barrio Latino, y rodeado de escuelas y universidades, constituye uno de los monumentos más emblemáticos de París.
El Panteón es hoy, ante todo, una necrópolis republicana donde la historia de Francia se confunde con el mundo de los científicos, escritores, eclesiásticos y hombres políticos.
La fachada está decorada por un pórtico de columnas corintias coronadas por un frontón triangular realizado por D'Angers, representando una alegoría a la gloria de los grandes hombres, donde se reconoce a Voltaire, Rousseau y Bonaparte, entre otros. Un imponente domo de 83 metros de altura completa el conjunto.
El interior de la nave está adornado de bajorrelieves y pinturas donde se mezclan elementos religiosos y republicanos. En el centro oscila el péndulo de Foucault, experiencia científica llevada adelante por León Foucault en 1851. Esta esfera de 47 kg suspendida de un hilo de 67 metros prueba el movimiento de rotación de la tierra sobre su eje.
Unas escaleras llevan a la cripta, donde se conservan los restos de 73 personalidades. Entre las más reconocidas o destacadas podemos citar a Mirabeau, Voltaire, Paul Marat, Emile Zola, Pierre y Marie Curie, Soufflot, Louis Braille, Jean Moulin, Víctor Hugo, y el último en ingresar, Alejandro Dumas, en 2002. Cabe destacar que sólo dos mujeres fueron inhumadas en el Panteón: Marie Curie y Sophie Berthelot, esposa del químico Marcelin Berthelot, cuyos restos también están aquí.
Los orígenes del Panteón se remontan al año 1764. Luis XV, gravemente enfermo, había prometido construir una iglesia en honor a Santa Genoveva si lograba curarse. Así fue como, en el lugar que ocupaba la antigua abadía de Santa Genoveva, en ese entonces en ruinas, se colocó la primera piedra en medio de una ceremonia espectacular.
Seguí mi camino ahora hacia el este, donde me encontré con una de las universidades mas reconocidas a nivel mundial. La Sorbona
La Sorbona
La Universidad París Sorbona es la principal heredera de la Sorbona, una de las universidades más antiguas del mundo, fundada en el siglo XIII.
En el mismo lugar en el que se fundó en la Edad Media, ampliado hoy en día con numerosos centros en el Barrio Latino y muchos otros en París, se encuentra la mayor universidad de Francia dedicada a las letras, las lenguas, las civilizaciones, las ciencias humanas y sociales, y a las artes.
Esta universidad presenta dos características: su cultura y tradición profundamente arraigadas, con una excelencia científica atestiguada gracias a investigadores de alto nivel, y por otro lado sus relaciones internacionales, que fomentan la acogida del mayor número de estudiantes posible, velando por su integración en la sociedad.
El espíritu de la Sorbona es el del pensamiento libre, de la reflexión, de la construcción del juicio, con el objetivo de formar a ciudadanos prudentes, imaginativos y responsables, al servicio de la dignidad de las personas y de la cultura de la paz.
Camine por la banqueta y me encontré con varios jóvenes que iban a clases. Cruce la calle y encontré una plazoleta en donde se podía apreciar mejor la majestuosidad el edificio. Seguí mi camino hacia el poniente. La ciudad ya estaba despertando y empezaba a intensificarse el transito vehicular. De repente me tope con un enrejado.
Jardines de Luxemburgo
Eran los Jardines de Luxemburgo, los cuales son una especie de parque enorme con muchas efigies y estatuas colocadas en su interior.
El Palacio y Jardín del Luxemburgo está ubicado en el VI Distrito de París. El palacio, sede del Senado francés, fue construido por el arquitecto Salomón de Brosse para María de Médici entre 1615 y 1627. El jardín de 22 hectáreas es un parque privado abierto al público. Sufrió numerosas ampliaciones y recortes a lo largo de su historia, y el diseño actual corresponde en su mayor parte a las obras realizadas por el arquitecto Jean-François-Thérèse Chalgrin durante el Primer Imperio francés.
Entre y vi a varias personas corriendo. Llegue al centro del lugar en donde había una fuente y al fondo el Palacio de Luxemburgo. Me senté un rato a admirar la exquisita construcción. Luego le di la vuelta y busque la salida. Tome la Rue de Varenne hasta topar con una edificación magistral. Había llegado al Hotel de los Inválidos
Hotel de los Inválidos
El Hotel de los Inválidos es un monumento que mediante un edicto real mandó construir el rey Luis XIV en 1670, a los efectos de recibir a los soldados heridos de guerra o demasiado ancianos para el servicio, como una forma de asegurar ayuda y asistencia a aquellos que expusieron su vida en defensa de la monarquía.
En la parte sur del imponente conjunto se encuentran las iglesias: la Iglesia del Domo y la Catedral de San Luis des Invalides, que si bien arquitecturalmente forman parte del mismo conjunto cumplieron funciones diferentes.
La Iglesia del Domo debe su nombre precisamente a su gran domo dorado, que se eleva a 100 metros destacándose en el paisaje parisino y que fuera proyectada por Jules Hardouin-Mansart. Trabajaron en ella los artistas más importantes de Luis XIV, tales como Charles de la Fosse, Jouvenet y Girardon, y fue inaugurada en 1706 como iglesia real. Bajo Napoleón I, el Domo se vuelve panteón recibiendo glorias militares de Francia, tales como Turenne y Vauban, y Rouget de Lisle, autor de La Marsellesa, entre otros. Desde su construcción, el domo fue recubierto de oro cinco veces, para lo cual fueron necesarios, cada vez, más de diez kilos de ese metal.
La Iglesia de San Luis des Invalides, conocida como Iglesia de los Soldados, se terminó de construir en 1679 y fue destinada al culto de los pensionados. La bóveda es adornada por los trofeos militares de Francia y encierra una cava con los restos de numerosos gobernadores del hotel, mariscales y jefes militares.
En 1840 los restos de Napoleón fueron traídos desde la isla Santa Elena e inhumados en la Iglesia de San Luis, por decisión del rey Luis Felipe. El mismo hizo modificar en 1842 la estructura del Domo a fin de construir una tumba para el Emperador, obra del arquitecto Visconti.
Las cenizas de Napoleón fueron colocadas en 1861 bajo el Domo, en una importante tumba de piedra roja de Rusia, rodeada de una galería circular con bajorrelieves que recuerdan las acciones de su reinado y una estatua suya portando los emblemas imperiales.
En el Hotel des Invalides funcionan actualmente varios museos: el Museo de la Armada, uno de los más importantes museos de arte e historia militar del mundo, la Galería Real de Planos en relieve (una colección que incluye 1,000 m2 de maquetas), el Museo de la Artillería, cuyas piezas adornan los patios y al que pertenecen también los cañones que se ven en la entrada, y luego de la Segunda Guerra Mundial se crearon los museos del Orden de la Liberación y de Historia Contemporánea.
Al norte, el gran patio central se prolonga en una extensa explanada pública que llega hasta el Sena. Cruzando el hermoso puente Alejandro III se llega en la otra orilla al Grand Palais y al Petit Palais.
Lo rodee por el sur y le tome algunas fotos, admirando su magnífico Domo central. Eran las 11 y empezaba a sentir un poco de hambre. Seguí caminando por la calle Tourville para dirigirme hacia el símbolo máximo de la ciudad. Ya se veía a lo lejos la torre. A medida que iba avanzando crecía la expectación por estar frente a la histórica torre.
Tome la calle de la Motte Picquet y en forma intempestiva aparece la majestuosa Torre Eiffel, máximo icono de Paris y mi segundo punto de la Agenda.
Torre Eiffel
La Torre Eiffel es el símbolo indiscutido de Paris. Fue construida para la Exposición Universal de 1889 que se celebraría en conmemoración del centenario de la Revolución Francesa. Gustave Eiffel y su compañía fueron los emprendedores de semejante proyecto que comenzando en 1887 fue concluido en marzo de 1889, poco más de dos años después. La obra generó no pocas controversias, sobre todo entre los artistas de la época, que pensaban en la torre como en un "monstruo de hierro" en medio de la ciudad del romanticismo.
Si hablamos de características técnicas, la torre es una enorme estructura metálica que pesa unas 10,000 toneladas y su altura, originalmente de 300 metros, es actualmente de 324 metros, incluida la antena de radio y televisión que fue añadida mucho después. Los cimientos alcanzan los 30 metros de profundidad, debido a la proximidad con el río y la naturaleza del subsuelo.
Compuesta de tres niveles, se puede acceder a los dos primeros mediante escaleras, aunque habrá que juntar aliento para subir los 1665 escalones. De lo contrario se puede tomar el ascensor, que normalmente tiene largas colas de espera.
En el primer nivel, a 57 metros de altura, funcionan una oficina de correos, desde donde se pueden enviar postales con la estampilla especial "Paris Tour Eiffel", el restaurante "Altitude 95", una tienda de recuerdos, la sala de recepciones y conferencias "Gustave Eiffel" y el Cineiffel, con exposiciones con fotos de la torre.
El segundo nivel se encuentra a 115 metros del suelo. Hay algunas tiendas de recuerdos y el restaurante Julio Verne.
A 276 metros, luego de subir 160 metros en el ascensor, se alcanza el tercer nivel, donde las vistas son absolutamente extraordinarias. En este nivel hay una recreación del lugar de trabajo de Gustave Eiffel, con figuras de cera de Eiffel y su hija Claire recibiendo al inventor Thomas Edison, así como de Gustave Eiffel y sus dos ingenieros, Maurice Koechlin y Emile Nouguier.
Cuando se autorizó la construcción de la torre, Gustave Eiffel debía emprender el proyecto con sus propios fondos y el gobierno de la ciudad le permitiría la explotación de la torre durante el término de 20 años, transcurridos los cuales la torre pasaría a formar parte del patrimonio de París. La obra fue un éxito el primer año, pero los siguientes no fueron mejores, ni siquiera iguales al primero.
El destino de la torre al cabo de 20 años parecía no ser otro que la destrucción. Fue por eso que Eiffel hizo hincapié en las grandes ventajas científicas que una construcción de este tipo podía aportar (hasta la construcción del Chrysler Building en New York en 1930 la torre era el edificio más alto del mundo) e hizo instalar una estación meteorológica en la cima y, más adelante, una antena telegráfica, cuyos beneficios quedaron altamente comprobados a nivel militar. Así, Eiffel salvó su torre. A partir de 1921 se comenzaron a emitir programas radiales y con el tiempo llegó la televisión.
Sólo a partir de los años '60 se convierte en un atractivo turístico con la afluencia del público internacional. Cuando fue abierta al público en mayo de 1889 la visitaron hasta el fin del año unos 2 millones de personas; en la actualidad son 6 millones de turistas los que la visitan anualmente. Desde su inauguración y hasta fines del 2005 se llevan contabilizados más de 220 millones de visitantes!
Se encuentra en una enorme área verde, en donde había gente haciendo ejercicio, jugando futbol o simplemente caminando. Note que el pasto esta un poco descuidado. Me fui acercando a la Torre hasta llegar a su base. Es realmente impresionante. Es una obra de arte moderno.
Al acercarme note un gran tumulto y comprendí que era la fila para subir. El precio por subir hasta la última sección era de 13 euros.
Palais de Chaillot
Frente a la Torre, se encuentra el Palais de Challiot, el cual es una construcción suprema que le da un fondo magnifico. La vi de lejos porque ya empezaba a sentir el cansancio de la caminata.
Cruce el Senna de regreso, y continúe mi recorrido por la Avenue D´ienna, la cual está compuesta por elegantes hoteles y construcciones arquitectónicas del siglo IX. Súbitamente a lo lejos alcanzo a divisar una portentosa edificación. Era mi tercer punto, el mítico Arco del Triunfo
Arco del triunfo
El Arco de Triunfo es una de las obras monumentales más espectaculares de Paris, debido en parte a su especial ubicación en la Plaza de l'Etoile (hoy Plaza Charles de Gaulle), de la cual parten radialmente 12 avenidas, una de ellas la famosa avenida de los Campos Elíseos.
A mediados del siglo XVIII, fue Napoleón quien habiendo regresado triunfante de la batalla de Austerlitz decidió la construcción de un gran arco, al estilo de los arcos triunfales romanos, en conmemoración de la gloria de su ejército y sus batallas. Así, en 1806, confía el proyecto al arquitecto Jean-François Chalgrin, quien fue sucedido por Goust y Huyot, y la obra fue terminada bajo el reinado de Luis Felipe en 1836, sin que Napoleón pudiese verla concluida.
[url=http://www.mundocity.com/photos/albums/userpics/10001/paris-defense.jpg][/url]Cuando sus cenizas llegaron a Francia, el 15 de diciembre de 1840, el cortejo pasó bajo el Arco de Triunfo. También a modo de homenaje, el cuerpo de Víctor Hugo fue velado toda la noche allí, el 22 de mayo de 1885, antes de ser sepultado en el Panteón.
Las dimensiones del arco son armónicas, con una altura de 50 metros por 45 de ancho. Sus 4 pilares fueron decorados con altorrelieves alegóricos, obras de Cortot, Etex y Rude: El Triunfo, la Paz, la Resistencia y el más célebre de ellos, "Le depart de volontaires de 1792" (la partida de voluntarios), más conocido como la Marsellesa, obra de Rude. En él, la Libertad, representada por una mujer alada, anima a los franceses a luchar por su libertad.
Las caras internas tienen inscriptos los nombres de las batallas y 660 nombres de generales, mariscales y oficiales que combatieron por Francia; los que están subrayados corresponden a aquellos muertos en combate. Las obras de urbanización en la plaza de l'Etoile concluyeron en 1854 y unos años después fueron abiertas otras 7 avenidas, como parte de los proyectos del Barón Haussmann, completando las 12 que vemos actualmente.
A los pies del arco se encuentra, desde 1921, la Tumba del Soldado Desconocido de la Primera Guerra Mundial, donde arde la llama eterna que es mantenida a diario por asociaciones de ex-combatientes y sus descendientes y donde se lee: "Ici repose un soldat français mort pour la Patrie 1914-1918" (aquí yace un soldado francés que murió por la Patria). Cada 11 de noviembre, fecha de la firma del armisticio entre Francia y Alemania en 1918, se realiza un acto conmemorando a aquellos héroes anónimos.
Mediante el pago de una entrada se accede al interior del arco, donde hay un museo que explica el proceso de la construcción y la historia del famoso arco y luego se puede subir al techo, desde donde las panorámicas de la ciudad y los otros monumentos son espectaculares, especialmente en días claros y soleados.
Me siento un rato, me como un baguette y un refresco y admiro su arquitectura colosal. Sigo mi camino ahora hacia el sureste, por mi cuarto punto, la famosa Avenue Des Champs Elysees
Campos Elíseos
Recorro con calma la avenida. Esta repleta de tiendas famosas de ropa y perfumes. Paso por el Teatro Lido. Encuentro una gran cantidad de restaurantes al aire libre. Disfruto el aire parisino. La temperatura era fresca, 10 grados aproximadamente.
Grand Palais y Petit Palais
A la mitad del camino, me encuentro con 2 edificios monumentales, el Grand Palais des Beaux-Arts, también llamado Grand Palais des Champs-Elysées y popularmente conocido como Grand Palais, el cual conforma un entorno monumental conjuntamente con el Petit Palais y el Puente Alejandro III.
El Grand Palais, fue construido, tras la decisión tomada por el gobierno francés en 1892 de organizar una nueva exposición universal en 1900, por lo que la comisión preparatoria recomendó la demolición del Palacio de la Industria, construido en 1855, y la edificación de un nuevo edificio, que mejorara el entorno urbanístico de la explanada donde tendría lugar el evento, de manera que pudiera abrirse una amplia vía que enlazara en perspectiva el eje de la plaza de los Inválidos con la avenida de los Campos Elíseos.
El Petit Palais, museo de Bellas Artes del Ayuntamiento de París y edificio emblemático de la arquitectura “Bellas artes” de la Belle Epoque, fue construido en ocasión de la Exposición Universal de 1900 por el arquitecto Carles Girault. Es un templo de arte que brinda un panorama artístico desde la Antigüedad hasta principios del siglo XX. Pinturas, esculturas, objetos de arte, mobiliario, tapicerías e incluso la más bella colección de iconos de Francia comparten espacio en una museografía diversificada que permite presentar 1,300 obras de las 45,000 que posee el museo. Tomo algunas fotos y continúo mi recorrido.
Ya empieza a hacer calor. Me encuentro un pequeño parque y aprovecho para quitarme la sudadera que traigo puesta bajo la camisa. Sigo por Campos Elíseos y a lo lejos aparece una especie de torre delgada. Era el Obelisco egipcio
Plaza de la Concordia, el Obelisco y el Palacio de la Asamblea Nacional
Situado en la Plaza de la Concordia, el Obelisco tiene una historia interesante. Mehemet Ali, valí de Egipto es quien, instigado por Jean-François Champollion, ofreció a Francia a principios de 1830 los dos obeliscos erigidos delante del templo de Luxor. La Revolución de 1830 enturbió la donación, pero Mehemet Ali confirmó su regalo en noviembre de 1830.
Un buque, especialmente fletado para esta misión, el Luxor, comandado por Raymond de Verninac Saint-Maur, salió de Toulon en abril de 1831 y remontó el Nilo en agosto. El barco fue cargado con el monolito en diciembre y descendió el Nilo en agosto de 1832. De vuelta a Toulon en mayo de 1833, llegó a París en agosto de 1834 después de remontar el Senna. Entonces fue depositado tendido al principio de la calle Cours Albert 1er
Realizado en granito rosa de Asuán, el obelisco mide 23 metros de alto y pesa 230 toneladas. Fue erigido con una gran celebración, el 25 de octubre de 1836.
Lo aprecio por todos sus lados, y me dirijo hacia el sur en donde se encuentra el Palacio de la Asamblea Nacional, el cual se encuentra del otro lado del río. A estas alturas, el cansancio ya pesaba. Decido solo tomarle fotos a lo lejos.
Me encamino hacia una construcción tipo griega localizada al norte de la Plaza. Ni más ni menos que La Madeleine
La Madeleine
Esta iglesia se encuentra enclavada en un lugar de excepción, en el corazón de Paris, dominando el Faubourg de Saint Honoré y los grandes boulevares. El turista que llega a la Iglesia de la Madeleine por la Rue Royale, desde la Place de la Concorde, se encuentra con un edificio que en nada parece a las demás iglesias de París, a causa de su inusual estilo arquitectónico neoclásico.
La historia de la iglesia de la Madeleine de París es larga y enrevesada considerando que su construcción se prolongó durante casi 80 años en los que hubo cambios políticos e ideológicos diversos. Proyectada en un principio para satisfacer un número creciente de fieles, Luis XV posó la primera piedra en 1765 y eligió como arquitecto a Contant d'Ivry. Habían comenzado ya las obras cuando sobrevino su muerte en 1777 y su alumno y sucesor, Guillaume-Martin Couture, modificó completamente el proyecto, tal vez influenciado por Soufflot que para entonces encaraba la construcción de la Iglesia de Santa Genoveva (Panteón). Así, Couture sugiere una iglesia en cruz griega en lugar de latina, con gran pórtico de columnas corintias y un enorme domo.
Cuando estalló la Revolución, la construcción había avanzado a la altura de los capiteles de las columnas. Pero el momento claro que no era propicio para la construcción de una iglesia y los trabajos se detuvieron hasta 1804.
Mientras tanto, numerosos arquitectos proponían diferentes fines para el edificio: Un gran palacio para albergar la Convención Nacional, un Templo a la Revolución (cerca de la guillotina que estaba en la Place de la Concorde), una biblioteca nacional o una ópera.
En 1806 un decreto afectó el inmueble al Banco de Francia, el Tribunal de Comercio y la Bolsa de París. Para el proyecto se convocó a Pierre-Alexandre Vignon, pero nunca llegó a concretarse. A fines de ese mismo año, Napoleón I firmó un decreto donde establecía la edificación de un templo a la gloria del ejército francés. Se presentaron más de 80 proyectos al concurso, entre los cuales Napoleón eligió el de Vignon: un templo períptero, inspirado en la arquitectura greco-romana.
En 1807 Vignon encara la obra demoliendo casi todo lo existente pero recuperando las columnas. A la caida de Napoleón en 1815, Luis XVIII decide dar al edificio un caracter religioso expiatorio, evocando a los Borbones guillotinados en la Place de la Concorde. La idea fue descartada cuando en 1826 se concluyó a tal fin una capilla en la plaza Luis XVI.
Vignon murió en 1828 y Huvé prosiguió con la obra pese a las dificultades económicas. En 1830, la Monarquía de Julio previó nuevamente un santuario de reconciliación nacional. Las obras continuaron con las esculturas y bajorrelieves que adornan la iglesia, en las cuales intervinieron numerosos artistas: Lemaire, Ziegler, Marochetti, Rude, Pradier, entre otros. La puerta de bronce fue obra de Henri de Triqueti.
Por fin la iglesia fue inaugurada, el 24 de julio de 1842, día de Santa María Magdalena, aunque recién en 1846 se instaló el gran órgano de Cavaillé-Coll y en 1893 Lamaire concluyó el mosaico del ábside.
Entro al lugar y admiro su interior, el cual esta rodeado por estatuas y efigies valiosas coronadas por una exquisita escultura central, la cual se encuentra en el altar principal.
Descanso un rato y continúo mi camino.
Jardín de las Tullerías
Tomo una calle alterna para regresar a mi ruta original y llego al Jardín de las Tullerías, el cual se encuentra frente a la Plaza de La Concordia, al oriente. Formado por una amplia extensión de terreno, consta de áreas verdes, majestuosos jardines y fuentes de aguas danzarinas.
Arco del triunfo del Carrusel
Lo atravieso por el centro y llego hasta el Jardín del Carrusel en donde se encuentra el Arco del Triunfo del mismo nombre. Casi termino mi maratónico recorrido. Son las 2:30 de la tarde. Frente a mi se encuentra la famosa pirámide de cristal, que conforma el quinto y ultimo punto de mi agenda, el Museo de Louvre.
Museo Louvre
Rodeado por majestuosos palacios, es una de los máximos atractivos de la ciudad, aunque casi nadie entra a el.
El siglo XVI y el XVII supusieron sendos periodos de nuevas obras y nuevos pabellones y galerías, llevadas a cabo por sucesivos monarcas. Pero la atención de los Monarcas hacia Versalles hizo que estos edificios quedasen como lugares de viviendas de alquiler, donde se instalaron desde artistas hasta saltimbanquis.
En el XVIII el deterioro era notable y se pensó incluso en el derribo. Napoleón I fue quien reinició el desarrollo del monumento, ordenó montar el Arco de Triunfo de Carrusel, en conmemoración de sus victorias de 1805.
La última añadidura es la Pirámide de Cristal, de reciente edificación, magnífica entrada desde la que se distribuye la circulación por todo el grandioso museo.
En el interior se presentan numerosas obras maestras del arte de todos los tiempos. Por resumir algunas de ellas cabe citar las siguientes: la Venus de Milo, obra hallada en la Isla de Melos, en el siglo XIX, que resume el ideal de hermosura del helenismo. Se fecha en el siglo II antes de Cristo, la Victoria de Samotracia, maravillosa obra de inicios del siglo II, donde sorprende la perfección de la figura humana y la ligereza de los ropajes que parecen mecidos por el viento y la tumba de Philippe Pot, oficial de Borgoña, sostenida por otro portadores, en una escena donde aflora el espíritu medieval, el jarrón con el Aguila de Suger, donde se muestra el nuevo espíritu de lujo, luminosidad y belleza que reemplazó al románico, y que protagonizó el abad de St-Denis.
Entre las obras pictóricas destaca la popular Mona Lisa, de Leonardo da Vinci, que se ha transformado como el tótem que visitan embobados multitud de turistas presurosos que llegan en viajes organizados y a quienes realmente no se les muestra el Louvre.
Pero hay obras de altisimo valor como la Balsa de la Medusa, magnífica y dramática obra de Theodore Gericault, La Costurera, de Jan Vermeer y La Nave de los locos, de El Bosco.
Al oriente se encuentra un enorme patio rodeado por más construcciones monumentales. Me siento en una banca de concreto antigua. Estoy totalmente exhausto. Son las 3 de la tarde y he terminado mi recorrido. Salgo hacia las márgenes del Senna y busco donde comer. Recorro algunos restaurantes típicos y encuentro uno con precios razonables.
Pido un Durum Doner, comida turca, por 6.5 euros y unas papas a la francesa por 5. Cometo el error de pedir una cerveza sin preguntar previamente por su precio. Luego pido otra. Al pagar me entero con estupor que cada cerveza costaba 6.5 euros, el equivalente a 130 pesos, por lo que mi intento de ahorrar en la comida resulto fallido.
Ya con calma recorro las calles de la ciudad sin rumbo fijo, buscando comprar algunos souvenirs para la familia y los amigos.
Finalmente a las 6 de la tarde me enfilo hacia la misma estación del metro a la que llegue y me dirijo de regreso hacia la Terminal de Autobuses de regreso a Dortmund. El sueno había terminado.
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Últimos comentarios
revetria dice:
que buen relato
Publicado
karmen983 dice:
Muy buenos datos, felicitaciones
Publicado
un viajero dice:
La verdad, debe ser emocionante para gente como nosotros, que tenemos otra cultura totalmente diferente conocer Europa. Yo también soy de México y algun dia me gustaria estar ahi. Muy buen relato, es increible la cantidad de lugares tan simbólicos y famosos que hay en Paris y que muchos de nosotros solo hemos visto en películas jiji.
Publicado
revetria dice:
hola angeles gracias por tu comentario, te envio un saludo afectuoso
Publicado
Carmen_G_A dice:
¡Felicidades por cumplir tu sueño!
Y muchas gracias por la vuelta. Este invierno empece a estudiar francés y en un tiempecito me gustaría que lo visitáramos ¡Haber que tal se me da el francés!
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