Diarios de viaje > París, Europa
La magia de Eurodisney
Escribe: Bertuco
Este es un viaje de 5 dias a Eurodisney en el que he disfrutado como un niño, en compañia de mi hermano y su familia.
7 Abril 2010, Miércoles – Viaje a Paris y el, accidentado traslado al Hotel.
París, Francia — martes, 27 de abril de 2010
El recorrido transcurrió sin novedad y estábamos en el aeropuerto de Biarritz con aproximadamente hora y media de antelación a la salida del avión hacia Paris, que la tenía prevista a las 18:55.
Como teníamos los billetes impresos y no precisábamos facturar nada, fuimos directamente a la puerta de embarque. En el control de la policía nos registraron a fondo. Tal vez, les impresionaron las sendas dos tijeras que llevaba Raúl, en su estuche de pinturas, porque empezaron a abrir todas las maletas y apartar objetos, cervezas, zumos, cremas, geles, champús, ..., nos mandaron comprar bolsas de plástico transparente para meter el resto de los accesorios de aseo y permitieron a César llenar una mochila con lo retirado y llevarla al coche que habíamos aparcado en una urbanización cercana al aeropuerto. Aun, así tuvo que darse un buen sofocón al tener que ir y venir corriendo.
Pasado este, primer trance, el vuelo no tuvo ninguna incidencia y llegamos a Charles de Gaulle alrededor de las 20:30.
El parque se encuentra a las afueras de Paris, a unos 30 kms. del aeropuerto y, aunque ya habíamos previsto el traslado, decidimos preguntar otras opciones. En información, una chica muy amable nos propuso la opción de esperar al tren TGV, que salía a las 22:10 y en 10 minutos se planta en la entrada del parque. Como, aun era pronto, decidimos continuar con el plan original (luego nos arrepentiríamos) que consistía en coger el tren de cercanías, RER, en su línea B en dirección París y cambiar a la línea A en la Estación Chatelet Les Halles, en dirección Marne la Vallée-Chessy a la entrada del parque. Compramos los billetes que nos costaron 8 € a cada uno, no hay descuento para los niños, y nos dirigimos a la parada.
Nuestro primer sobresalto ocurrió en el trayecto. En una de las paradas se subieron una pandilla de chavales de origen magrebí y, uno de ellos se dirigió hasta nuestros asientos y dejo caer unas monedas. Mi hermano, César fue a recogerlas para entregárselas y, en la distracción, otro que rondaba por allí, cogió una de nuestras mochilas, situada en una balda cerca del techo. Gema se dio cuenta y nos puso en alerta. Entonces, Cesar corrió hacia él, que ya estaba en una de las puertas de salida y se la pudo quitar, porque ésta no se abrió, ya que el tren empezaba a ponerse en marcha. A continuación empezaron a hablarnos y a pedirnos disculpas en un idioma que no entendíamos y nosotros les mandamos a tomar por el culo en nuestro idioma, que, naturalmente, tampoco entendieron. Para nuestro descanso, se bajaron en la siguiente parada y se subió otra pandilla, esta vez de origen franco-africanos, que por fortuna se contentaron con fumarse unos petardos y alborotar algo en los asientos del fondo del vagón. Por cierto, en nuestro vagón viajaban cuatro personas, además, de nosotros que ni se inmutaron.
El siguiente contratiempo fue que, cuando el tren llegó a la estación Gare du Nord, se detuvo, se bajaron todos sus ocupantes y, mientras nosotros permanecíamos sentados con cara de desconcierto, entraron unos policías que nos indicaron que hasta aquí habíamos llegado, era la ultima parada. Conseguimos que uno de ellos nos señalase como continuar con nuestro trayecto hacia Chatelet Les Halles, por lo que tuvimos que dirigirnos hacia otro anden. Una vez allí, nos encontramos con uno de los ocupantes de nuestro vagón anterior. Era un señor algo enigmático, pero a la vez, parecía desenvolverse bien en estos entornos. En uno de los paneles informativos pudimos leer que el tren venía con retraso. A continuación, el hombre se acerco a nosotros y trato de explicarnos, Marcos actuaba de interprete, que el tren que esperábamos no iba a llegar y que teníamos la posibilidad de coger el metro, línea 4, en dirección a la Puerta de Orleáns y paraba en la estación a la que íbamos. Al principio, no le hicimos mucho caso, pero cuando comprobamos que todo el mundo abandonaba el anden y los paneles se apagaban, no nos quedó otro remedio que aventurarnos en su búsqueda. Por suerte, los billetes del RER eran, también, validos para el metro. Cuando llegamos a la parada, después de recorrer pasillos, escaleras mecánicas, atravesar puertas, arrastrar maletas, la expedición empezaba a mostrar signos de nerviosismo, sobre todo Marcos, que no podía creer lo que nos estaba pasando. Esta vez, por fin, llegamos a Chatelet Les Halles.
Ahora había que buscar la línea A del RER que, supuestamente, nos llevaría al parque. No fue difícil dar con ella, éramos ya unos expertos en estas lides. Mientras esperábamos y como estábamos secos intentamos comprar bebidas en una máquina, la cual, nos birló dos botellines, otra mas...
A todos se nos iluminó la cara cuando le vimos aparecer y una vez acomodados y comprobar que íbamos en la dirección correcta, quisimos asegurarnos preguntando a una de las pasajeras, que nos indicó que, efectivamente, la dirección era la correcta pero su ultima parada era Torcy, concretamente, tres paradas antes del parque. No nos lo podíamos creer, esto no podía estar sucediendo. Lo cierto es, que cuando el tren llegó a Torcy se bajo todo el mundo y, claro, nosotros también.
Volvimos a preguntar y, afortunadamente, nos señalaron que esperáramos que pasaría otro tren que nos llevaría... que si, seguro, no faltaría mas, nos llevaría al parque.
Y si, paso el tren y nos llevó al parque.
Salimos a la calle, no sin antes, sufrir un ultimo percance. Los billetes no abrían la puertas automáticas de la estación. Estábamos dispuestos a derribarlas, pero amablemente, hubo gente que nos ayudó a cruzarlas con sus billetes. Ya en la calle, desierta y con un tiempo desapacible, con el Disney Village a frente, gritamos de alegría al tiempo, justo, en el que vimos llegar el autobús 54 que habría de llevarnos al Hotel Explorer donde finalizaría nuestro periplo.
Eran las 00:30 de la noche, o mejor dicho del día siguiente. Habíamos necesitado 4 horas para recorrer 30 kms. y estábamos agotados, pero satisfechos de la experiencia que acabábamos de vivir. Agradecer a todas la personas que nos ayudaron, en especial, a Jose, compañero de trabajo y experto en parques, que fue nuestro apoyo telefónico en toda la travesía y espero que este relato sirva de ayuda para quienes pretendan realizarla.
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
claudiaLT dice:
La Gare du Nord es una trampa mortal, yo también viví esa experiencia de no poder ubicarme en ella y además comprobé que muchos de los parisinos que allí se encontraban no supieron informarnos bien.
Como dice el dicho: "mal comienzo, buen fin..." me alegro que hayan llegado sanos y salvos...!!
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
7 Abril 2010, Miércoles – Viaje a Paris y el, accidentado traslado al Hotel.
-
2
8 Abril 2010, Jueves – El descubrimiento de la ciudad de la fantasía.
-
3
9 Abril 2010, Viernes – La espectacular cabalgata.
-
4
10 Abril 2010, Sábado – La bella durmiente y la despedida.
-
5
11 Abril 2010, Domingo – La vuelta a Santander. Fin del Viaje.
En París...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “7 Abril 2010, Miércoles – Viaje a Paris y el, accidentado traslado al Hotel.” con tus amigos en Facebook?