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Eco-aventura Mbatovi - Dtpo.Paraguari - Paraguay
Escribe: OscarAlcides
Un fugaz paseo en una tarde de octubre. Una Eco-Aventura con toda la familia. Tres pruebas. Emociones, diversiones para todos, un principiante, un deportista experimentado, un trabajador estresado, un oficinista que desee escapar por un momento de la rutina diaria o un visitante extranjero que desee conocer uno de los lugares más emblemáticos de la verde belleza natural del Paraguay y porque no?, participar por más de tres horas y media de saludable adranalina
Eco-aventura en Mbatovi - Las pruebas, disfrutando el paísaje, los senderos
Paraguarí, Paraguay — lunes, 1 de noviembre de 2010
SEGUNDA PARTE
Las Tres Pruebas (o TRATAMIENTO ANTI-ESTRÉS )
Marchamos el grupo de 40 personas que desarrollaríamos las pruebas.
Por el sendero disfrutábamos de la
tranquilidad de este paraíso
natural. Las aves nos acompañaban a lo lejos con sus “cantos” que
matizaban la caminata.
PRIMERA PRUEBA. Los puentes colgantes y bahianas, Son tres tipos de
puentes dispuestos en forma de zeta, pero solo veíamos el primer puente o bahiana y a la
postre el más fácil. Como éramos con mis tres hijos parte de los dos últimos
grupos, escuchábamos algunos gritos y risas
nerviosas de los que estaban más adelante.
Al disponernos cruzar el segundo puente colgante, nos dimos cuenta porque algunos gritaban, ¡el puente consistía
en tres cabos! Uno para posar los pies y los otros dos para sostenerse de las
manos enguantadas (guantes especiales), se movía tanto que por momentos quedábamos
casi de costado; los cables de seguridad donde iban sujetas nuestros arneses
nos daban cierta tranquilidad. Esa era la intención, toparse con una
prueba que divierta. Pero jamás renunciaríamos sentir esa sensación de vencer
algunos temores (por ejemplo cruzar estos puentes entre árboles
a más de 23 metros de altura, pero que en ese momento más bien
parecía una “mortal” pirueta sobre un cable extendido en la estratosfera a
cientos de
kilómetros de la tierra). Mi situación personal en esos momentos era más
comprometida, ya que debía mostrar a mis hijos y otros jóvenes, niños y mayores
que manejaba con tranquilidad la situación
y daba ánimo a mis chicos para que pasasen con decisión tras mío. En síntesis,
debía hacer lo posible por mantener el equilibrio y dar la mejor de las
sonrisas, para animar a los que me seguían.
En realidad, la seguridad para las pruebas es cuidadosamente estudiada en todos sus detalles, con equipos de primera
calidad certificados por especialistas. Y con guías altamente preparados. Pero
la gracia era justamente dar la sensación de vértigo y adrenalina y luego tener
la satisfacción de haber logrado vencer el primer desafío. Todos lo logramos,
mayores, jóvenes e inclusive tres niños del grupo de entre10 y 12 años
(incluidos los mellizos, de ‘alta revoluciones’ en toda la tarde)
Mientras esperábamos a los que quedaban por cruzar los tres puentes, aprovechamos
para unos minutos de descanso, y también de darnos ánimo y comentar quien fue
más “valiente”. Y también disfrutábamos (notable característica humana eso de
causarle gracia el momento de ‘aprieto’ de otros, inclusive quien escribe) de
algunos pequeños gritos de los participantes restantes. Primera prueba
superada. Seguidamente caminamos por los senderos boscosos del ybaropy (o
camino de descanso de los dioses), embelesados al observar las plantas con flores
silvestres que explotaban en su bella ornamentación y nuestras cámaras
capturando cada espacio que admirábamos a nuestro paso. Próximos a llegar a la
2da. Prueba, encontramos el Itá chororí. Hermoso escenario natural en la
altura, desde allí se contempla un encantador
paisaje .Llegamos a nuestra SEGUNDA PRUEBA. La Tirolesa. Debíamos lanzarnos suspendidos
en el aíre por cables de seguridad sujetos a nuestros arneses, por más de 102
metros de longitud y más de 40 metros, por sobre las copas de árboles del
precipicio. Nuevamente mostré mi mejor cara de entusiasmo para contagiar a mis
hijos y a los demás. Los mellizos de la otra familia de participantes
ya se adelantaron. Luego crucé yo. En la Tirolesa no hay tiempo de sentir
temor. La sensación de volar sobre el precipicio colgados de los cables lo es
todo, el éxtasis de la vida! Al llegar al otro lado apunté la cámara a cada uno
de mis polluelos que cruzaban el precipicio. Esta vez, todos más felices,
vivimos con la Tirolesa una de los desafíos más sabrosos. Segunda prueba
superada
Solo faltaba el rapel. Algunos ya amenazaban que no
cumplirían esta prueba. Era suficiente con las Bahianas, puentes y la Tirolesa.
Pero justamente parte de nuestra misión, que llegamos con estrés laboral, era
darnos recíprocamente ánimo unos a otros y estar convencidos que un obstáculo
es para superarlo. En eso yo soy un especialista, aunque sienta que ya pasaron
mis años adolescentes y de primera juventud, donde hacia locuras como por
ejemplo meterme a remar una canoa en el caudaloso río Paraguay, sin saber
nadar, y ser llevados a la deriva por la corriente con otro alocado primo para
ser rescatados - previo pago- por unos pescadores baqueanos (sudó mucho el
pescador que pasó a nuestra canoa, para llevarnos de vuelta a la costa) o
cuando subía con otros amigos, también algo atolondrados como yo, por las
partes más escarpadas de cuanto cerro encontrábamos a nuestro paso de un
sinfín de ‘paseos inocentes’, sin más equipo que nuestras mochilas y nuestras
manos a modo de garras, etc., etc. Ahora en mis décadas de los 40 ya más
“sosegado” debía velar por el estado de ánimo de mis hijos, de los compañeros y
de los chicos que estaban más próximo a nosotros. Por lo menos pensaba que ese
era mi deber ‘paternal’, Por cierto, los mellizos que nos acompañaban eran pequeñas
tormentas que escapaban de la mirada de su padre, con una mezcla de sonrisa de
orgullo y cierta preocupación de la madre. Por momentos los dos
‘tormentitas’ eran oídos sordos a las advertencias de su padre, pero iban
seguros con el grupo.
TERCERA PRUEBA. El Rapel. Se trata de una prueba donde debíamos bajar una
pared natural que tiene unos 23 metros de altura. Para muchos que no veían
abajo nada, eso era como abrir alguna escotilla de una nave aérea y ser bajado
por unas cuerdas a “miles metros de altura” “Yo no gracias, hay otro camino
para volver?” Talvez alguien dijo eso. Pero para eso estábamos. A cumplir la
última ‘misión’, nosotros neófitos hombres, mujeres y niños, trabajadores
entre paredes, hormigones y calles atestadas en horas picos de todo tipo
de auto vehículos de Asunción. Con dignidad, y como sentenciados a cumplir la
orden de ejecución, uno a uno bajamos por la pared. Los guías nos indicaban
como bajar. Yo hice lo mío. También hice mi truco que aprendí en mis años
locos, no miraba abajo, solo la pared de la roca. Repentinamente no había pared
donde poner mis pies. La forma de la roca era como una saliente. Luego bajé de
a poco con la cuerda de seguridad. Ya abajo esperé a mis hijos, quienes como
todos los demás anunciaron con cierta sorpresa que no tenían donde poner sus
pies, “donde está la roca?”
Ya estábamos todos abajo, sanos y salvos y muchos disparos de la cámara de por
medio. Tercera prueba superada.
La misión de vencer nuestros temores y nuestro vértigo fueron cumplidos con
éxito absoluto en un 100 por ciento y todos los participantes. Los desafíos
fueron hechos para ser superados, es la esencia humana, desde el más
experimentado montañista de los Andes o los Alpes, hasta
el más temeroso e inexperto citadino que no sabe exactamente qué hacer en
una eco- aventura.
Tercera parte
La cuestión es no dejarse vencer por el temor propio, sino dar la mejor cara
tipo James Bond, a quien le era una pavada (significa una
tontería), tirarse de un avión en vuelo y abrir el
paracaídas unos cuantos metros antes. Conclusión, nuestro grupo el mejor de todos
los grupos. Insisto, la eco-aventura del TAPÉ SAINGÓ, es extremadamente cuidada
en todos los aspectos de seguridad para los participantes. Los equipos de
primerísima calidad internacional, con guías entrenados por especialistas
extranjeros, listos para cuidar los detalles y explicar las bellezas e historia
del lugar. Realmente no hay nada que temer. La idea es que el participante
experimente mucha adrenalina, por las emociones y diversiones que afronta. Y
que tenga la satisfacción de concluir las pruebas. Se tiene en cuenta el don de
liderazgo, el trabajo en equipo y el aliento recíproco entre los
integrantes del grupo. La eco-reserva Mbatovi, pone mucho énfasis en preservar
y respetar la naturaleza, nada debe destruirse o arrancar de su lugar. Admirar
la sorprendente topografía del lugar, su impresionante belleza escénica; sus
manantiales, arroyos, cascadas, exuberantes bosques, desfiladeros cubiertos de
musgos, helechos, culantrillos y su exclusiva infraestructura, concebida con un
profundo respeto por la
naturaleza, con especial preocupación por la seguridad de los visitantes, al decir
las palabras de promoción en la página Web de la entidad. Ya camino de regreso
a nuestra
base de visitantes, donde esperaban mi esposa y mis dos pequeños, el grupo
cansando de tantas emociones y pruebas logradas debía poner el estado físico a
prueba, debíamos caminar unos 1.5 km cuesta arriba. Antes se llega a un área de
descanso, donde es posible admirar todo el encanto de la serranía circundante y
la espectacular belleza natural de la región. Cada lugar del Tapè saingó nos invitaba
a retratar pequeñas cascadas, paredes de las rocas del cerro, flores silvestres,
paisajes bellísimos. Dios, esta parte del mundo, mi Paraguay, lo pintaste con
maestría barroca. Verde profundo, dulces y vivos colores de las flores. Rocas y
nacientes de agua que se deslizan hacia abajo. Yo trataba de ir algo más atrás de
todos, es que deseaba ‘escuchar’ al bosque de este paradisíaco cerro Mbatovi.
Quería escuchar el eco de sus antiguos
moradores y viajeros guaraníes, que transitaban estos mismos lugares, siglos o
milenios atrás. Es que es parte del famoso Yvymarae’ÿ (tierra-sin-mal) que
buscaban afanosamente.
Transcribo al respecto parte de los extraordinarios comentarios de Mario Rubén
Álvarez, periodista, y de Heléne Clastres, escritora: Álvarez comienza diciendo
que “Los Tupi-Guaraní vivían soñando el Yvymarae´ÿ, la prodigiosa Tierra sin Mal
donde el maíz crece solo y los hombres son inmortales”. Pero, ¿qué
es esa fabulosa y mítica Tierra sin Mal…? que aparece
constantemente en la vida de los primitivos habitantes de buena parte de nuestro
país y... ? Es un “lugar privilegiado, indestructible, donde la tierra produce
por sí misma sus frutos y donde no hay muerte” asegura Heléne Clastres
en La Tierra sin Mal, el profetismo tupí-guaraní. Estos
lugares son parte del antiquísimo camino, perdido en las obscuras profundidades
de inmemoriales tiempos pasados, por donde transitaban otros humanos, otras
ilusiones. Con justa razón en las leyendas denominaban a esta región “Yvaropy”
(tierra de descanso
de los dioses) Aún faltaba como más de una hora para la noche, suficiente para
llegar al área de los visitantes y merendar como náufragos hambrientos que
llegaron a una isla llena de frutas, y para más comodidad de estos
‘pobres y hambrientos náufragos’ las frutas ya estaba en
canastos bien dispuestos esperando a los comensales, que vagaron por ‘aventuras
durante una eternidad de más de tres horas y media’. Toda toxina y estrés de la
semana fueron curadas por el milagro casi mágico de los desafíos superados Volvimos
a casa cansados y satisfechos. Misión cumplida, ahora a dormir en el ómnibus
como merecido descanso. Amigos viajeros, que tienen la paciencia de leer
estas líneas, les animo a visitar mi país, Paraguay y experimentar la
Eco-aventura del TAPÉ SAINGÓ de la Reserva de Mbatovi, conocer la espontánea
amabilidad de nuestra gente del interior, quienes hacen sentir a uno como en
casa. Con gusto les diré como llegar y otros detalles útiles. También pueden
visitar la página oficial, www.mbatovi.com.py
Espero que haya sido de su agrado este escrito
o
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Últimos comentarios
Marycris dice:
Gracias por invitarme a leer tu diario. Me encantó. Realmente después de la rutina diaria es una maravilla poder estar en contacto con la naturaleza. Tengo pendiente conocer Paraguay y muchas ganas de hacerlo.
Publicado
OscarAlcides dice:
Te esperamos Marycris. Estoy investigando como tener un servicio de excelencia sobre turismo en Paraguay. Para mostrar tenemos mucha belleza e historia.falta mejorar la comunicación a los potenciales visitantes
Publicado
Manuel-rogelio-perez-lopez dice:
Amigo Oscar: Espero poder visitar muy pronto tan paradisíaco lugar y de tú amabilidad, para mostrarme como llegar....el relato, maravillosamente redactado, me encantó. Saludos.
Publicado
OscarAlcides dice:
Hola Manuel. Para mi será un gusto decirte como llegar a la zona de Paraguari. Hay hermosos lugares similares para disfrutar y relajarse. Estoy a tu disposición para las indicaciones necesarias por correo privado e inclusive guiarte si tenemos el placer tu visita. Un Gran Abrazo Amigo!!
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Capítulos de este diario
-
1
Eco-aventura en la Eco-reserva Mbatovi
-
2
Eco-aventura en Mbatovi - Las pruebas, disfrutando el paísaje, los senderos
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