Palmira: una joya en el desierto

Escribe: Visigodo
En medio del desierto sirio, se levanta este antiguo centro comercial ubicado en medio las rutas que comunicaban a oriente y occidente en la era clásica de Grecia. Palmira (o Tadmor) es hoy un tesoro arqueológico lleno de monumentos y recuerdos de su época gloriosa, redescubierta luego de estar bajo la arena durante 800 años.

 

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Capítulo 1

Palmira: una joya en el desierto

Palmira, Siria — lunes, 29 de septiembre de 2003

El oasis comercial

Surgiendo entre las palmeras datileras y olivares que transformaron la desnudez en un tapiz vegetal en medio del desierto, Palmira ha sabido ganar su nombre en la historia.

De las ruinas que salpican el desierto de Siria, Palmira es la más estupenda. Su estratégica ubicación en el camino de Damasco a la Mesopotamia y la presencia de un abundante manantial de agua jugó un rol fundamental en la región, durante la expansión comercial Helénica. Las caravanas que venían de la India, China, Persia, Egipto y Fenicia debían reponer fuerzas en esta ciudad antes de seguir. De esta manera, Palmira creció hasta convertirse en un gran centro comercial y cultural, poblado por arameos y árabes de origen nabateo, cuyas manos levantaron también la fabulosa Petra, otra estrella del desierto de Jordania.

En el año 106 de nuestra era, el Imperio Romano la anexó a sus vastos dominios. Entonces la ciudad mutó su antiguo nombre de Tadmor (ciudad de los dátiles) por el de Palmira (ciudad de las palmeras), convirtiéndose en una de las ciudades más poderosas de su época, rivalizando incluso con una Roma en decadencia.

Sin embargo, fue una mujer quien marcaría a fuego su historia. En el año 266 ascendió al trono la reina Zenobia. Considerándose a sí misma como descendiente de Cleopatra, su excepcional habilidad y ambición la llevaron a conquistar gran parte de Medio Oriente, hasta enfrentar a las tropas de Aureliano. En 271, Zenobia se enfrentó contra las fuerzas romanas, pero sucumbió estrepitosamente y la ciudad fue incendiada. Un terremoto selló su destino en 1089, permaneciendo oculta bajo las arenas del desierto que la protegieron hasta que, a principios del siglo XX, comenzó a ser excavada y redescubierta.

Hoy los hoteles, restaurantes y cafés se encuentran en los alrededores de las ruinas, dándole una nueva vida a esta tierra de mitos entre la arena.

Las ruinas en detalle


Antes de empezar...

El museo es digno de visitar antes de salir a conocer las ruinas. En uno de los cuartos hay una reconstrucción realmente grande del templo de Bel -el dios más importante de la antigua ciudad-, lo que hace más interesante llegar a conocer el verdadero. Las piezas expuestas han sido escogidas con discernimiento a fin de cubrir todos los aspectos de la civilización de Palmira a través de sus edades.

Reseñas preciosas, suficientemente desarrolladas, se han redactado en francés y en árabe, a fin de que los turistas puedan comprender mejor la historia del lugar. Grandes paneles explicativos ilustran los puntos principales. Las tres salas y la galería que se extiende a lo largo del hall de entrada están ocupadas principalmente por magníficas esculturas funerarias.

La entrada es de 150 libras sirias, y los martes permanece cerrado.

Una vez que se visitó este sitio, se puede llegar a las ruinas mediante taxi -que no son muy caros- por mini buses o el medio más extraño y más disfrutable: el camello. Montar en uno de ellos al comienzo puede ser incómodo, pero luego de un tiempo uno aprende a disfrutar del paseo.

La Gran Columnata


Era la arteria principal de la ciudad antigua. Son 1200 metros de piedra coronados por un pórtico colosal, adornado de cariátides. El aspecto que ofrece es imponente, el sol se refleja con esplendor en esta espectacular construcción, que nos propone imaginar una Palmira rebosante de vida entre sus corredores de piedra. Hoy es la columna vertebral de donde parte el recorrido para conocer el resto de los fabulosos monumentos que ofrece la antigua y caída ciudad.

El templo de Bel

El templo del Bel es el complejo más completo de Palmira: hay tanto que ver dentro del complejo que puede fácilmente mantener a una persona ocupada por varias horas. Convertido en fortaleza por los árabes en 1132, el templo conservó su estructura original, por lo que todavía puede verse el pasillo que asciende hacia el altar de sacrificio. El templo principal está dedicado a Bel, el dios más importante de Palmira. Hay también tallas y decoraciones impresionantes sobre la roca: en la entrada del templo, si uno se acuesta en el piso y mira debajo de ellas, se pueden ver los colores originales de los diseños. La entrada sale 150 libras sirias, y está abierto de 8 a 4 de la tarde, por lo que es recomendable salir temprano si se va en un tour.

Anfiteatro

Más lejos, la gran columnata está rodeada por el muro exterior del teatro. Dos arcos trazan en el cielo una curva perfecta y dan acceso a la calle en semicírculo, también bordeada de altas columnatas en el hemiciclo. De lo alto de la gradería, se puede ver el foso de la orquesta, la estrada del escenario y del muro decorado que evoca la fachada de un palacio. El conjunto del paisaje ofrece un aspecto precioso. Aquí pareciera que todo está en su sitio como para una próxima representación.

El valle de las Tumbas

En las vertientes de las colinas situadas al este, las tumbas antiguas han permitido avanzar en el estudio de la civilización palmireña. Se encuentran en este sector cuatro tipos de edificaciones: la tumba-torre (edificio cuadrado cubierto por estrechas ventanas), la tumba-casa, la torre de hipogeo (una escalera que enlaza una red de cuartos subterráneos al interior de una torre-tumba) arreglada para recibir durante dos siglos a los descendientes de una misma familia que es una verdadera casa decorada con frescos, y la torre de Elahbel.

La tumba subterránea más importante es la llamada de los "tres hermanos", que cuenta unos 400 nichos funerarios y cuyas paredes están recubiertas de frescos de una admirable vivacidad. A pesar del ambiente un tanto asfixiante, vale la pena disfrutar de las obras allí escondidas.

La torre de Elahbel

La torre de Elahbel es otro ejemplo de torre funeraria. Esta torre tiene 4 pisos altos y muy bien preservados. Originalmente, dentro de esta torre, varios centenares de ataúdes habrían sido guardados, conteniendo cada uno un retrato de piedra tallado. Estas tallas ahora se han quitado, pero se puede las ver en el museo nacional, en Damasco. Es también posible subir a la terraza de esta torre para disfrutar de la excelente vista panorámica sobre el valle circundante. La sensación de vastedad que se tiene allí es incomparable.

La entrada a la tumba es de 150 libras sirias. El boleto se compra en la ciudad, en el museo. Es bueno pedirlos con anticipación, ya que no es fácil conseguir el ingreso a este lugar.

Y las Fortalezas

Hay dos fortalezas perdidas en medio de las arenas, una al noroeste de Palmira: Qasr al-Hir ash-Sharqui (por 15 kilómetros de una pista insegura que se toma a 99 kilómetros de la ruta de Deir ez-Zor). Y la otra, al sudeste de Palmira: Qasr al-Hir al-Gharbi, más accesible porque está situada en la orilla del camino transitable Palmira-Damasco. Estos castillos construidos en la época de las invasiones otomanas ofrecen una perspectiva fascinante de las construcciones fortificadas de aquella era.

Estos conjuntos, a la vez palacios y campamentos militares, contienen una arquitectura típicamente islámica, con torres redondas en los ángulos y dos torres semicirculares junto a la entrada principal. La vista panorámica que se puede disfrutar de allí, en especial al atardecer, llena de misterio a todo el ambiente, bañando en oro a las sombras de estas ruinas.

Y además de estas dos, desde la nueva ciudad , en lo alto, se puede visitar el castillo árabe situado en un cono volcánico. Construido en el S. XVII por un emir libanés con el fin de ejercer el control de esta ciudad como centro comercial, la vista que ofrece luego de una dura y árida subida vale el esfuerzo.

El recorrido completo de las ruinas, si se disfruta en todo su esplendor, puede llevar más de un día, y en este ambiente cálido y bastante seco, junto con los vientos y la arena, pueden darle un toque de aventura al recorrido, e incluso uno se puede llegar a cruzar con los beduinos, los nómades que aún siguen viviendo por estas zonas, y que con su característica hospitalidad pueden ofrecerle un lugar junto a ellos para comer el típico cordero asado o cocido con cebollas, que tiene siempre un sabor diferente del que se puede disfrutar en un restaurante.

Tips:

El taxi puede llevarnos directamente a las ruinas por poco más de 10 U$. Es el medio más rápido, pero también el más caro.

En Palmira, Siria

Los mini taxis que son de uso restringido a la ciudad, son pequeños vehículos de tres ruedas económicos y accesibles.

En Palmira, Siria

Los buses tienen varios recorridos entre las ciudades cercanas, y son un medio bastante económico aunque algo lentos.

En Palmira, Siria

El modo de disfrutar al máximo de una visita por las ruinas es mediante camellos. Una experiencia inolvidable. Su valor es aproximado al de un taxi.

En Palmira, Siria

Hoteles los hay hasta de 4 estrellas, sus precios van de los 5 a los 25 U$. El servicio es bueno, y cuentan con atención en varios idiomas, generalmente el francés además del nativo.

En Palmira, Siria

Los extranjeros deben presentar un pasaporte válido, con una visa que se obtiene (generalmente en 48 horas máximo) en los consulados o embajadas de Siria, en su país de origen. La visa puede obtenerse también automáticamente a la llegada en el aeropuerto de Damasco o en uno de los puestos terrestres de frontera. Para los jóvenes en grupo, una visa colectiva basta; pero cada viajero debe presentar su propio pasaporte, válido sin visa.

En Palmira, Siria

La moneda Siria se llama "Lira". U$ 1,00 Equivale aproximadamente a 50 Liras. Las recepciones de los hoteles y bancos cambian billetes extranjeros. Los bancos están abiertos de 8:00 H al 14:00 H, aunque se pueden encontrar casas de cambio abiertas hasta las 19 hs.

En Palmira, Siria

Idioma: EL idioma oficial es el árabe, pero se habla también el inglés y el francés.

En Palmira, Siria

Horario: + 2 GMT.

En Palmira, Siria

Las fechas de celebración son el Domingo de Pascua, el 1º de enero y 8 de marzo (el partido de la revolución), el 17 de abril (el partido nacional) y del 1 al 6 de mayo (el partido de los mártires).

En Palmira, Siria

Sedas, las joyas en oro y plata y los tejidos son los principales recuerdos que uno puede llevarse. Hay muchos mercados y lugares para comprarlos, conviene recorrerlos con tiempo y paciencia para regatear.

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