Diarios de viaje > España, Europa

Mallorca 2010

Escribe: grehelo
Vivir en Palma durante seis meses amerita escribrir y escribir, aunque no sea un diario al uso.Esto ya no será un diario de viaje como los anteriores. Tantos meses fuera me obligan a no aburrir tanto y planteo esto como...

 

  Enviar a un amigo   Imprimir

 
Capítulo 1 2 3 4 5 6 7 ... 10 Siguiente >
 

Palma-1

Palma de Mallorca, España — lunes, 5 de abril de 2010

Sabático 2010
 
Esto ya no será un diario de viaje como los anteriores. Tantos meses fuera me obligan a no aburrir tanto y planteo esto como un lugar en el que iré vertiendo lo que sencillamente se me ocurra que pueda ser divertido, útil o que me apetezca contarlo.

El viaje actual no era el planeado desde mayo. Los gringos nos arruinaron nuestros deseos y previsiones y lo que iba a ser en 2009 seis meses en la Universidad de Rutgers , en New Jersey, a pocos kilómetros de Manhattan, gracias a que ni siquiera estaban dispuestos a tramitarnos la VISA porque no teníamos ingresos suficientes y nuestro seguro médico era de solo 100,000 dólares para cada uno, en enero del 2010 se convirtió en una estancia por los mismos meses pero en la UIB (Universitat des Illes Balears) en Palma de Mallorca. USA nos ofrecía aprender inglés y no demasiada puesta al día en química y Mallorca nos atrae por la química, no por el idioma. El anterior sabático me llevó a un buen restaurante para aprender algo novedoso. Este me lo planteo como un momento para llevar a cotas más altas la cocina mexicana que se hace en Palma.

La gente de la Universidad en Mallorca, a día de hoy, 3 de abril, nos ha ayudado, pero de verdad, no como los gringos locos de Rutgers, encabezados por el matrimonio Havkin-Frenkel. Nos han rentado un departamento en Palma, adelantándonos el dinero y nos recogerán pasado mañana en el aeropuerto. Hasta ahora todo perfecto. Me gusta.
Cerrar la casa más de medio año entraña sus dificultades, no insalvables, pero incómodas: facturas, encargos de pagos y correspondencia, etc. Claudia y Paco nos han facilitado todo mucho. Gracias, chicos. Desde el día de ayer, viernes, empezamos el proceso de cerrado de la casa: lavar ropa, dejar baños listos, recoger adornitos y demás chingaderitas que uno va acumulando a lo largo de los viajes y los meses. Y hoy sábado, día de la partida, llegaron a casa Paco y Claudia a echarnos la mano para cerrar todo. Después de un agradable desayuno en Le Pain Quotidiene, le metimos mano en serio a la casa y para las 14:00 estábamos saliendo hacia el aeropuerto los cuatro y las cuatro maletas: tres de ellas de 20 kilos cada una y la de mano de 10. Ese es el equipaje de dos personas para siete meses. Más adelante sabremos si fue en demasía o escaso. Por ahora lo consideramos el necesario.

Eran las tres de la tarde y el hambre nos llevó al Bistró Mosaico. Bien. Comimos muy agradable, nada de papel ni plástico, buena comida y buen servicio. A las 16:30 fuimos a hacer el check in. La primera ventaja de viajar en una clase superior a la turista es la de no esperar largas colas para la facturación. Pilar tenía boleto de clase Turista y yo de Premium. La señorita del mostrador de facturación nos hizo el gran favor de pasar a Pilar a Premium. Air France iba ganando puntos a gran velocidad. Hasta ahora todo inmejorable. Buena comida, buena compañía y ascenso de clase. Los dos juntos en el avión. Un par de paseos a lo largo de la T1 de México y acompañamos a los Medina-Cañizares al estacionamiento para que la cuenta del parking no fuera más disparatada. Un par de besos y abrazos más tarde, estábamos pasando aduana. Ahora el paseo era por ese territorio indefinido. Embarcamos y el avión no va muy lleno. Nosotros solos en nuestra fila en unos asientos cómodos, con algunas amenidades que hacen sentirte mejor. Antes del despegue y tras las advertencias de seguridad obligatorias, pasan con un spray  desinfectando el avión. Deja un dulce aroma de vainilla artificial y a mi me deja la duda de si en el avión de regreso de Paris harán lo mismo o sólo nos desinfectan antes de entrar allá.

De la comida de los aviones creo que ya hay mucho escrito. Pasan los minutos, la gente molestando, los vasos de agua y algunos minutos de sueño cuando por fin tomamos tierra en Paris con 90 minutos para el tránsito hacia Madrid. Suficientes.

Hacia Madrid salimos con algo de retraso, no mucho, pero después de tantas horas de viaje, un minuto es un minuto. Lleno de españoles de regreso de vacaciones, esta vez viajamos separados. Pilar en turista. Algo de mala comida y unas páginas de la biografía de Carlos V más tarde, llegamos a Madrid. Las maletas salen las primeras y tras algo de espera llega el micro del hotel a recogernos. A las seis y media de la tarde estamos instalados en el hotel Auditorium, una mole llena de habitaciones que queda perfecto para dormir y salir temprano mañana hacia el aeropuerto. Cena bien en el restaurante del hotel y a tumbarnos en la cama a esperar que amanezca, un rato durmiendo y mucho rato intentando dormir. Tempranito, bajamos al bufet, muy bueno pero lleno de chinos maleducados empujando a todo quisque y para el aeropuerto en el camión del hotel. El check in fue estupendo, ya que la chica nos perdonó unos kilitos de más que llevábamos de equipaje y acompañados de una manada de adolescentes de viaje de fin de curso, despegamos, llegando al aeropuerto de Palma, sin mayores contratiempos, una hora más tarde.

Apenas instalados en Palma con las compras de emergencia para dormir (sábanas) y para lavarse (toallas y jabón), tomamos el jueves un vuelo a Sevilla para ver como están las gentes y las cosas por Córdoba. Kiko tuvo el detallazo de presentarse con Desi en Sevilla y trasladarnos a Córdoba. Han sido tres días en Córdoba muy cansados, agotadores, de comida en cena y de paseo en fiesta. No pude ver a Jose. No importa. Todo llegará.

El viernes fue el cumpleaños de Martina. Estábamos todos y la fiesta recordó viejos tiempos: apareció la policía, que quedó perpleja al ver el tipo de gente que éramos. No podía creerlo.

Al embarcar en Sevilla, nos niegan el privilegio que tenemos al viajar en clase Bussines de facturar con etiqueta Priority y de embarcar los primeros. Al arribar presento una queja formal en la aerolínea. No me hacen ningún caso los de Air Europa. Estas letras las fijo en el disco duro de la netbook rumbo a Palma de regreso, en el avión, y tengo ganas de llegar a mi casa de Mallorca. Apenas la conozco, pero ya quiero que lo sea. Estoy cansado y hoy no me siento demasiado bien. Cinco aviones en 8 días y tanto aeropuerto han hecho mella. Mi gente está bien y Córdoba, preciosa.
Palma nos recibe de nuevo con un frío intenso y cortante. En cuanto puedo voy a comprarme un jersey y lo agradezco.

En el primer restaurante al que acudo a pedir trabajo,  Batxa, me rechazan, pues tienen la plantilla completa. Seguiré buscando.
Hoy jueves, llega Rajma, ¿la alegría del hogar? Seguro que sí. A diez euros la hora tiene que serlo. Y nos seguimos quejando en nuestro país. En tres horas termina su trabajo y se va. Primer día, bien. Al regresar todo en orden y limpio. Ella usa el ahora famoso velo islámico. Qué bronca hay en este país con esas cosas. Difícil de solucionar mientras no cambie radicalmente todo.

Ya comemos y cenamos en casa de manera regular. Adaptados y haciendo la rutina habitual. Da igual dónde vivamos.
Primer fin de semana. Desayuno de ensaimada y café con leche. La ensaimada es algo de acá, y protegida su denominación. Saim en árabe significa grasa, manteca. Ya debemos entender lo interesante que es este pan de dulce.
La catedral de Palma, (la SEU), es nuestra primera visita. Interés cultural puro, nada más. De origen paleocristiano, se termina en plena Edad Media, de estilo gótico, el baldaquino es de Gaudí y una de las capillas laterales, la del Sagrario, está decorada por Barceló. Por fuera, los pináculos, contrafuertes y arbotantes, la hacen imponente, dominando toda la bahía de Palma. Por dentro, la altura  y la anchura de sus pilares dan la sensación de majestuosidad.

Largo paseo por el centro histórico de la capital y acabamos en el bar-restaurante MAVI, en la calle 31 de Diciembre, recomendación hecha a Pilar por el Dr. Cerdá. Decididos a dar buena cuenta de un arrocito, el menú del día, de 10.50 euros, nos ofrece la paella de primero y un segundo plato, un postre y la bebida. Salimos del restaurante con las fuerzas justas para llegar a la casa y reposar un rato la ingente cantidad de comida que llevamos dentro. ¡Qué barbaridad!

Un largo paseo vespertino nos lleva, por la zona del levante de la ciudad hasta la playa urbana. Pequeña, pero cerca de casa para ir caminando. La tarde cae y nos vamos a casa a descansar.

El domingo damos el paseo hacia el otro lado de la ciudad, hacia el Paseo Marítimo, muy bonito aunque algo más turístico.
El arroz de hoy nos lo comemos en Sa Cranca, en la sucursal de las Avenidas. Bonito lugar de pésimo servicio, alto precio y bastante mala calidad. No es nada recomendable. Aunque estaba lleno de lugareños.

La semana discurre con bastante tranquilidad y el martes decidimos ir a comprar boletos y reservar hotel para conocer Ibiza y Formentera. Lo intentamos en el Corte Inglés, y cuando ya habíamos decidido el vuelo y el hotel y estábamos de acuerdo con el precio, la chica que amablemente nos estaba atendiendo, Cristina, se fue a atender a otros clientes. Y yo subí a poner una queja. No paro de quejarme. Cruzamos la calle y en viajes Barceló logramos el objetivo de comprar todo gracias a Catalina, una señora eficaz. Estaremos por allá del domingo al martes. Ya veremos qué tal.

Tras el primer rechazo en materia de trabajo, se me ocurre la idea de intentar dar algún servicio a la comunidad, voluntariado, se llama aquí. Así que presto y con ganas me dirijo a la Cruz Roja. Me atiende una señorita no muy agradable y con no demasiadas ganas. Le cuento mi situación, el tiempo que pasaré en Palma y que dispongo de bastante tiempo para emplearlo en alguna ayuda si esta es necesaria. Me responde diciendo que cinco meses es poco tiempo para ser voluntario de la Cruz Roja y que debo firmar un contrato. Lo segundo sobra si lo primero es condición. Desconcertado, salgo de allá pensando que es muy difícil trabajar sin cobrar y aún más ayudar sin preguntar dónde ni porqué. Evidentemente mando a tomar viento fresco a la Cruz Roja gracias a la tipa que me atendió.

Hoy llueve desde que me levanto, a las 8 de la mañana y pensamos salir de tapas para cenar.

Publicado
Modificado el
Leído 1084 veces

  Enviar a un amigo   Imprimir

Capítulo 1 2 3 4 5 6 7 ... 10 Siguiente >
 
 


Últimos comentarios

Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o

Capítulos de este diario