Sabíamos, o por lo menos teníamos pensado que esta iba a ser la jornada más dura de todas, pero lo que el día nos tenía preparado no lo podíamos imaginar ni por asomo. Nos levantamos temprano y ya teníamos todo preparado para cuando llegó la hora del desayuno, lo cual hicimos rapidamente y empezamos el día con la ascensión por el valle de Contraix hasta el lago del mismo nombre para luego enfrentarnos al Coll Contraix. El lago Contraix que estaba dos días antes totalmente congelado, ahora mismo ofrecía un aspecto que no hacía presagiar nada bueno para nosotros, que nos enfrentábamos al Contraix en sentido inverso, añadiendo más dificultad si cabe a la ascensión.
A las 13:00 estábamos en la cima y después de hacernos las fotos de rigor, afrontamos la bajada, dándonos cuenta de que los primeros 5 metros de bajada eran de hielo añadiendo una dificultad que precisa de piolet o crampones, y no teníamos nada de esto. Nos dedicamos a picar el hielo con paciencia y a crear una huella segura hasta llegar a la nieve, pero al llegar a la nieve nos dimos cuenta de que las dificultades seguían porque la capa de nieve había disminuido debido al cambio de temperaturas, teniendo lo justo para hacer huella en la nieve e ir bajando poco a poco, optamos por bajar de culo, clavando ambos bastones hasta el fondo, tardando en bajar unas 3 horas en total. Y para cuando pensábamos que ya estaba todo hecho, nos enfrentamos a una pequeña capa de nieve que cubría el pedrero, lo suficiente, pero sabiendo donde se pisa, de echo, yo mismo, metí la pierna hasta el fondo, sin tocar el fondo, echando un poco más de pimienta al día. Por si ya no estaba lo suficientemente divertido, cuando se terminó la nieve y empezaron los pedreros, comenzó a llover, retrasándonos aún más, para evitar un patinazo sobre las enormes piedras.
Debido a la lluvia, creció el riachuelo y buscamos varías formas de cruzarlo pero al final tuvimos que cruzarlo con el agua por los tobillos y luego la zona pantanosa creció y nos encontramos con una zona vieja, llena de antiguos sedimentos que se hundía medio metro al pisarla, parecía que te iba a tragar, espeluznante.
En total la jornada se comió 10 horas de nuestro tiempo para llegar casi a la hora de cenar y pegarnos un ducha de agua fría porque en este refugio no hay agua caliente, y total, para encontrarnos con otro refugio lleno de "domingueros" con ganas de diversión, cuando uno lo que estaba buscando era tranquilidad y descansar. La verdad es que el refugio de Ventosa más que un refugio parecía un circo, chiquillos, perros, gente que pensaba que era divertido estar en un refugio y se podía trasnochar, etc.
En los próximos dias como siempre, la siguiente jornada. Y para mayor información podéis visitar www.desinquieto.com