Diarios de viaje > Europa

17 días en Italia

Escribe: Carmen_G_A
Me casaba y quería hacer un gran viaje, después de barajar muchos destinos nos decidimos por Viajar a Italia. “supuestos amigos bien intencionados y también pero que muy cautos” me aconsejaron que el norte era poco seguro y el sur “la jungla”. Me sugirieron que hiciera turismo y me olvidara de viajar, ya que con el turismo tendría que andar con mucho ojo, según todos ellos, y que si me descuidase me quitarían hasta las bragas. Yo conocía y sabía que en Italia hay delincuencia y mucha...

 

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Sábado 20 de octubre, Quinto día: Palermo

Palermo, Italia — sábado, 20 de octubre de 2007

 Palermo fue fundada por los fenicios, por Sicilia han pasado todas las civilizaciones del Mediterráneo: griega, romana, bizantina, árabe, normanda, española y para terminar la italiana. La ciudad tiene una influencia árabe con trazado urbanístico medieval. 

 Nos llamó la atención lo alegre, bulliciosa y ruidosa, aun no había visto nada y me sentía muy a gusto; era como estar en casa, tal vez por el ambiente mediterráneo que se respira en el ambiente. Lo cierto es que al poco de llegar sentí aires de libertad, me sentía viva, pequeña y libre, con ganas de gritar, bailar, saltar y de correr, sensación que no he vuelto a sentir en ningún otro lugar. 

 Palermo al poco de llegar, nos ha atrapó con sus encantos. Más que una gran ciudad parece un pueblo grande sucio, caótico y descuidado, pero aun así, su misticismo enigmático te enamora. Sientes la fuerza que emana por cada rincón por el que se pasa, tal vez con ayuda del volcán Etna, no lo sé, lo cierto es que supe que volvería y un año después volví a caminar pos sus calles, oler sus aromas, sentir su fuerza, oír su bullicio y sentirme de nuevo libre… 

 Cuando llegamos diluviaba, ya al bajar del tren en la estación, era evidente que el ambiente era totalmente diferente al resto de Italia, no vimos turistas, había familias enteras en el andén, algunos pasajeros llevaban en vez de maletas, cajas de cartón y bosas, era evidente que la situación económica era diferente a la del norte. 

 No dirigimos a nuestro hotel: El Marconi, al inscribirnos nos dijeron que durante el fin de semana no tenían menú. Nosotros teníamos contratado media pensión, pero nos dijeron que no nos preocupáramos que lo solucionarían de alguna manera. Y así fue, estuvimos cenando los dos días de estancia en la pizzería de la Universidad, y como era de esperar, fuimos el centro de todas las miradas cada vez que entrabamos, una más para contar… 

 Después de asearnos, con las entradas previamente compradas por Internet, nos dirigimos a el Palazzo dei Normanni: fue construido por los árabes en el siglo IX, y los normandos lo ampliaron. 

 La visita es guiada, te hacen un recorrido por diferentes salas con restos de frescos y algunos jarrones chinos. En la primera planta está La Cappella Palatina (hay que pagar otra entrada) el interior es espectacular, el suelo es de mosaicos, las paredes revestidas de mármol, artesanado de madera con marcada influencia árabe y varios mosaicos bizantinos del s. XII: Cristo en majestad, ángeles, varios pasajes del Antiguo y Nuevo Testamento de las vidas de San Pedro y San Juan. La anécdota fue que una vez terminada la visita y al salir, había una tarima de madera para bajar hasta la calle que estaba mojada, llena de hojas, y resbalé… Jose al oír el estruendo, no soy pequeña, se giró a ver que había ocurrido perdiendo el equilibrio, muy jocosamente el guardia de seguridad que estaba en la salida exclamó ¡Hay va carambola! Yo caí sentada y no me hice daño pero Jose se hizo un moratón en el muslo, y el pobre durante un tiempo tuvo mucha dificultad para sentarse. 

 
Muy cerca está La Catedral con triple ábside. Es muy hermosa, tiene una mezcla de estilos. Levantaron la catedral sobre una antigua mezquita, que a su vez fue levantada sobre un templo bizantino y a su vez sobre otro romano, que a su vez sobre otro fenicio. 

 
Como se hizo hora de comer nos pasamos por el horno-pastelería y nos compramos la comida, que nos comimos en el piso superior del autobús turístico Citysghseeing Palermo. Fue divertido: con el pelo al viento, el cinturón de seguridad del asiento colocado, y agarrando fuertemente los pasteles para que no salieran volando en cualquier giro o frenada del conductor… creo que la comida la digerimos antes con tanto vaivén. Los autobuses tienen dos rutas y recorriéndolas se nos hizo de noche y tarde, así que nos fuimos a cenar.

 Después de cenar por el recinto estudiantil, nos fuimos a dormir

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Últimos comentarios

exploralimite dice:
Pero que divertido estoy leyendo todas sus anecdotas... me encanta me encanta... viajen mas porfavor.

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Patio del Palazzo dei Normanni

   

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