Palermo, capital de Sicilia y sede del Gobierno regional, está maravillosamente acomodada sobre el fondo de una bahía limitada del Capo Zafferano y del Monte Pellegrino. Un anfiteatro de montañas circunda la Cuenca de oro, en el seno al que se extiende la ciudad. Circundada por viñas, palmerales y naranjales, favorecidos por la dulzura del clima, Palermo, construida por las delicias de los soberanos, dio un tiempo la impresión de una ciudad de ensueño. Las oscilaciones de la historia han atenuado desdichadamente este resplandor. Esta ciudad de origen fenicio, que fue sucesivamente romana, árabe, francesa, alemana y española, resultó muy atormentada por las luchas que la han destrozado en el curso de los siglos. Sin embargo, ella ha conservado milagrosamente testimonios de la época árabe y normanda y también numerosos edificios barrocos. A pesar de todas sus heridas, sus mutilaciones, la falta de manutención, su suciedad, Palermo no deja de aturdir ni de seducir con sus curiosas mezclas de arte y vida popular que hacen que no se pueda olvidar Palermo.
Palermo está dividida por el cruce de las calles Maqueda y Vittorio Enmanuele en cuatro partes que pueden tomarse como punto de referencia a la hora de recorrerla. Por todas partes prolifera el estilo barroco, recuerdo del pasado esplendor borbónico de la ciudad que tiene su máxima representación en la iglesia de Gesú, la de San Domenico y las fuentes de Quattro Canti.
Algunas partes de la catedral y el palacio de los Normandos, en cuyo interior encontramos la capilla Palatina y la sala Ruggero, nos recuerdan la invasión normanda de la isla. Las cúpulas rojas de la iglesia de San Giovanni Degli Eremini le confieren un aspecto oriental, mientras que las de San Cataldo y la Martorana son normandas con influencia árabe. Entre los múltiples museos de la ciudad destaca la Gallería Nazionale de Sicilia, en el palacio Abatellis, donde se exhiben pinturas y esculturas góticas y renacentistas.
Otros lugares interesantes de Sicilia son Agrigento, con sus imponentes ruinas griegas al borde del mar, y Messina, primer puerto de Sicilia, con las iglesias della Annunziata dei Catalani y Santa Caterina Valverde, sin olvidarnos de Siracusa, con las ruinas de la antigua Neapolis, y Catania, donde podemos ver un teatro romano y un Duomo. Desde la localidad de Taormina se puede realizar una excursión al mítico volcán Etna, uno de los espacios naturales más impresionantes de la isla.