Annobón, un paraiso perdido

Escribe: Tabarca
ANNOBÓN, UN PARAISO PERDIDOHe visitado Guinea Ecuatorial en cinco ocasiones, en este diario voy a relatar mi primer viaje a la isla de Annobón ´99La isla de Annobón se encuentra a unos 650 km,...

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

Annobón, un paraiso perdido

Palé, Guinea Ecuatorial — lunes, 27 de febrero de 2006

ANNOBÓN, UN PARAISO PERDIDO


He visitado Guinea Ecuatorial en cinco ocasiones, en este diario voy a relatar mi primer viaje a la isla de Annobón ´99

La isla de Annobón se encuentra a unos 650 km, de Malabo capital de la Isla de Bioko y a unos 350 Km. de Bata, capital de Guinea en el continente.
Tiene una extensión de 17 km cuadrados,
En aquel año era muy difícil llegar hasta Annobón, no había un modo de transporte regular, solo cada tres , seis o mas meses un barco de carga llegaba hasta la isla para dejar alimentos.

Habíamos oído hablar de un español aventurero llamado Jonh, residente en la isla de Sâo Tome que se dedicaba a alquilar su barco para desplazamientos por aquellas aguas.
Nos pusimos en contacto telefónico con Jonh, patrón del " Nere Balandra "- un velero de 11m de eslora- para comentarle nuestro propósito de informarnos de las tarifas, características del barco y demás detalles técnicos.
El precio solicitado estaba dentro de nuestras posibilidades, aunque el tamaño de la embarcación nos pareció un poco justo para una travesía por aquellas complicadas aguas.

En cualquier caso ¡ Aleluya ¡, teníamos el transporte asegurado, Jonh nos comento que si el tiempo era bueno, el viaje podría durar unas 24 horas.
Viajamos desde Alicante-Madrid-Lisboa-Costa de Marfil hasta Sâo Tome.
Llegamos el 12 de Septiembre por la mañana, ya al bajar del avión se percibe esa humedad africana que te envuelve, ese calor que te hace sudar continuamente,
En el aeropuerto nos esperaba John, después de resolver los trámites aduaneros nos dirigimos al barco, esa misma noche Jonh nos comentaba que las condiciones climatológicas no eran muy buenas, se había levantado un fuerte temporal que posiblemente duraría tres días, por lo que veía difícil nuestra partida inmediata.

En nuestros planes no entraba estar muchos días en Sâo Tome, así que después de dialogar con el patrón, decidimos aventurarnos y salir al atardecer del día 13 a las 16,00 utc. Nos hicimos a la mar desplegando un velamen curtido en mil tormentas ayudado por un vetusto motor que a tan solo tres millas del puerto se averió. No podíamos continuar la singladura solamente a vela, y decidimos hacer una llamada de emergencia. Por suerte, cerca de nosotros había un barco español faenando en la pesca del tiburón que acudió presto en nuestra ayuda, Nos envió una pequeña embarcación para recoger la parte dañada, tres horas después podíamos partir, al fin, con rumbo a Annobón.

La travesía fue un verdadero sufrimiento, John nos aseguraba que hacia años que no se veía un temporal tan fuerte como él que estábamos padeciendo. Tardamos 39 horas en volver a pisar tierra firme. Queremos resaltar la valentía y destreza demostrada por el patrón y su copiloto- su esposa Ika- durante toda la travesía.
El día 15 por la mañana llegamos a Annobón. Ante nuestros ojos se dibujaba un maravilloso paraíso en medio del Océano. Tras formalizar nuestra documentación con las autoridades, procedimos a desembarcar en la isla.


Los annoboneses son un pueblo extraordinario, se dedica principalmente a la pesca y a la escasa agricultura que una tierra volcánica puede dar. Los hombres dedican todos los días un tiempo a la pesca, alimento fundamental para la familia, la realizan en cayucos, embarcaciones hechas de madera de Ceiba (árbol Nacional), la Ceiba es una madera blanda, fácil de tallar, aunque los cayucos solamente tienen una vida de tres o cuatro años. Las mujeres dedican el tiempo en cultivar un pequeño terreno de hortalizas, cuidar de los hijos y son unas expertas en la construcción de los tejados de las casas, hechas a base de hojas de Palma.

Nuestra base estaba en San Antonio de Palé, capital de la isla, una ciudad sumamente limpia, tengo que decir que era una gozada caminar por sus calles, ver todo un pueblo de raza negra y que podíamos hablar con ellos en nuestro propio idioma, eso es una sensación que recomiendo experimenten los viajeros.

Quiero resaltar la belleza de las playas, son de una arena muy fina y de un color intenso amarillo, podéis apreciarla en una de las fotografías que se adjuntan al diario.

Convivimos durante 13 días en la isla, por su clima, por su paisaje, por el calor que recibes de los annoboneses, por su exquisita comida a base de pescado, arroz, frutas y por encontrarme como en casa, creo que Annobón es sin lugar a dudas un Paraíso perdido en pleno Océano Atlántico, me siento viajero feliz al haberlo encontrado..

A parte de la capital hay tres poblados alrededor de toda la isla, San Pedro, San Antonio y Santa Cruz, cada uno situado en una de la puntas de la Rosa de los Vientos , estos son habitados por los annoboneses en la época de sequía, esta coincide con las vacaciones de los chicos en la escuela, así que es fácil verlos todo el día disfrutando del agua y de los juegos, cada poblado esta construido al lado de un pequeño río de agua dulce que a su vez estos nacen en el lago A Pot a unos 450m. sobre el nivel del mar.

Sobre este lago deciros que es majestuoso en medio de una selva espesa, rodeado de Ceibas y cacao con la particularidad de que cuando hay pleamar y bajamar, las aguas del Lago suben o bajan al igual que en el Atlántico.
Se puede hacer una excursión por toda la isla, hay senderos que comunican todos los poblados, esto es una experiencia recomendable para todo viajero,
Se puede descansar en cada poblado, seguro que los annoboneses te dan todo el cariño y auxilio que necesites.

En la isla viven alrededor de 2000 personas, nosotros agradecemos a todo el pueblo annobones por su gentileza, simpatia , y la buena acogida que nos dieron, sobre mi persona los annoboneses dicen que parte de mi corazón quedo atrapado en las aguas de la isla, es cierto, que en este primer contacto con estas gentes, aprendí a valorar, querer y a sentir muchas cosas que tenía olvidadas, después he vuelto a visitarlos, así que en un próximo diario comentare la gran aventura de Annobón -- 2003.


Publicado
Modificado
Leído 38256 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


 

Capítulos de este diario