Diarios de viaje > Pachacámac, América del Sur
Paseando por las Lomas de Lúcumo
Escribe: catty002
Paseo de un solo día muy cerca de Lima, en las Lomas de Lúcumo, hermoso paisaje cercano al pueblo de Pachacamac. Recomendado!!
Escapando de Lima
Pachacámac, Perú — miércoles, 27 de mayo de 2009
Lima. Destino: Lurín.
Objetivo: Escapar de Lima y tomar un desayuno campestre.
Tomamos las custer que pasan por la Panamericana Sur con destino a Lurín, primer lugar a visitar en nuestra escapada. Ya son las 8 de la mañana y corre un viento algo frío. El viaje dura unos 30 a 40 minutos y decidimos bajarnos en el Mercado de Lurín a aprovisionarnos de lo necesario: agua, frutas, galletas, atún.
Luego ingresamos al pueblo de Lurin, a buscar un lugar para tomar desayuno. Desde el lindo arco de la entrada hasta la Plaza de Armas nos persiguen los negocios y comercios, de los cuales creimos haber escapado. Sin embargo, al llegar a la Plaza el panorama es distinto. Algunas personas descansan en sus bancas, típico de un sábado por la mañana, mientras aparece ante nosotros la hermosa iglesia de la Plaza. Debemos tomar unos minutos para admirarla y luego tomarle algunas tomas.
Luego de un delicioso desayuno con tamales y cafecito, debemos retornar al camino para dirigirnos al pueblo de Pachacamac, desde donde los colectivos nos llevan hasta la entrada a Quebrada Verde, el punto de partida para el ascenso.
Se paga un derecho de ingreso de 3 nuevos soles, y una señora nos explica con un albúm de fotos, lo que no debemos de perder de vista en el camino.
Comienza a salir el sol y ya nos vamos desabrigando y preparando para el ascenso.
El camino está señalizado y en el primer tramo todavía sólo observamos las lomas con algunas formaciones rocosas que cada vez aumentan de tamaño.
Luego de 15 min de ascenso, divisamos la roca en forma de cráneo, en cuya mandíbula debemos colocarnos para la foto de rigor. Seguimos caminando y encontramos una construcción de piedras, que servía como refugio de pastores.
El ascenso se hace un poco más cansado, pero la vista conforme subimos es espectacular. El sentimiento de dejar abajo la ciudad y estar escalando una montaña es indescriptible.
Siguiente formación rocosa: Dos cabezas que miran hacia el oeste (el mar) que según los investigadores parecen ser dos incas. Las enormes piedras nos acompañan, mientras subimos el camino zigzagente. En un momento, decidimos cortar camino y subir en linea recta, con el fin de acortarlo. Es más cansado, pero acorta el tiempo.
Cuando ya estamos cerca de la cima, nos topamos con una mina abandonada, que pareciera querer esconderse de nosotros.
Es el medio día ya estamos muy cerca de la cima. Al llegar, el sudor en nuestra frente es recompensado con una vista increíble y la sensación de haber culminado satisfactoriamente la primera parte de esta aventura. Entonces nos sentamos a recargar energías alimentando nuestros cansados cuerpos. Mientras descansamos, sobrevuelan unos gallinazos sobre nosotros. Talvés tenían la esperanza que alguno de nosotros desfallezca y poder tener un banquete. Será para otra vez....
Una vez recuperadas nuestras fuerzas, comenzamos el descenso, que a pesar de menos cansado, se nos complica por lo resbaladizo que resulta. Al descendes, observamos una linda lagartija que posa para la foto.
Unos minutos más de descenso y encontramos los farellones, excelentes formaciones rocosas, muy adecuadas para escalara y practicar rapel. El camino sigue jugandonos malas pasadas (o pisadas jaja) ya que todos nos resbalamos en algún momento.
A pesar de eso, seguimos observando grutas gigantes y farellones a lo largo del camino. El sonido del viento nos hace recordar que por fin pudimos escapar de la bulliciosa ciudad.
Luego de otros pequeños tropezones, llegamos a dos grutas que tienen Pinturas Rupestres. Una nos llama mucho la atención, ya que pareciera ser un animal muy grande de cuello largo (similar con un dinosaurio!!!) y la otra un ser de cabeza muy grande con un arma larga en sus manos (¿un extraterrestre????). Nuestra imaginación vuela, pero estas imágenes se mantienen hace muchos años y alguien tiene que haberlas visto o imaginado.
Definitivamente, un camino más que sorprendente el que realizamos. Nos acercamos al fin y terminamos al punto de origen, a la caseta de ingreso a las Lomas. Un recorrido agotador e impresionante a la vez.
Un campesino que vive cerca, nos pregunta si ya regresamos del recorrido y al asentir nos dijo: ¡Para la próxima vengan en la temporada de invierno, es mucho mejor que ahora!!!...
Dejamos Quebrada Verde y nos dirigimos al pueblo de Pachacamac. Al ingresar nos quedamos maravillados con su plaza, es una de las más lindas y ordenadas que he visto hace mucho tiempo. Es un pueblo pequeño, y sin embargo podemos observar que tiene los servicios básicos que todo gran pueblo quisiera tener, con el agregado sentirse un ambiente muy agradable para vivir. Definitivamente, se respira calidad de vida.
Luego de una agradable tertulia, discutiendo temas de actualidad, política y social, tenemos que retornar a Lima. Un buen día para necesaria recarga de energía.
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Últimos comentarios
dorisgonza dice:
Que sitios.. lugares... historia.. de todo para ir derca de Lima¡
Lindisimo relato de una escapa por alli cerca. Particularmente me impacto Peru, y leer tu diario donde mostras que no hay que ir tan lejos para respirar aire puro y sentir el viento¡¡
Un abrazo.
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