¡Mi lindo Otuzco!

Escribe: Patty83
Desde que empezó el ciclo esperamos este viaje, ya que por primera vez iríamos sin profesores, era un viaje esperado por todo el salón aunque después tendrías que regresar con suficiente...

 

   Enviar a un amigo   

 
Capítulo 1

¡Mi lindo Otuzco!

Otuzco, Perú — jueves, 3 de marzo de 2005

Desde que empezó el ciclo esperamos este viaje, ya que por primera vez iríamos sin profesores, era un viaje esperado por todo el salón aunque después tendrías que regresar con suficiente información para tu trabajo, a mi grupo le tocó Otuzco, ciudad llena de fe y calor humano (eso lo pude comprobar en cada momento en que me relacioné con su gente). Partimos un caluroso sábado, de esos en que el sol quema tu rostro, habíamos planeado quedarnos casi una semana, tiempo suficiente, según nosotras, para cumplir nuestra misión. Todo el camino hacia Otuzco se hizo corto, ya que cabeceando, admirando paisajes y charlando con las chicas, no se sintió las tres horas de viaje.
Llegando nos instalamos y salimos a recorrer un poco lo que sería nuestro centro de investigación. Al día siguiente, muy temprano en la mañana fuimos a la feria que todos los domingos brinda a sus visitantes y lugareños productos propios de Otuzco, como los famosos pastelitos de manjar o chancaca, rosquitas, el pan serrano, el bizcocho, etc, en esta feria aún se conservan costumbres, como el famoso trueque, sistema utilizado por los incas en su labor diaria.
Transcurrida la mañana fuimos a conocer la antigua iglesia, que ahora se ha convertido en el museo donde se conservan las piezas más importantes de la Mamita de la Puerta, como mantos, vestidos, joyas y zapatos que los fieles donan con amor, la Sra. Giovanna, encargada del lugar, nos relató algunas de las leyendas que los lugareños cuentan, como la que dice que la Virgen fue encontrada en estatua pequeña, desde allí comenzaron a venerarla, pero como era muy pequeña y los fieles en las procesiones no alcanzaban a verla y decidieron mandar hacer una grande, para esto convocaron a muchos escultores, un día llegó un escultor anónimo, quien por solo comida se ofreció a hacer la imagen, todos los días por el transcurso de dos semanas, ponían debajo de la puerta de una habitación la comida de este singular personaje, sin que dejase ver aún el trabajo, al cabo de unos días se encontró la puerta del lugar abierta y la estatua de la Virgen hecha de manera perfecta, en su interior se encontraba la virgen pequeña, los platos de comida apilados e intactos en una esquina y el escultor había desaparecido, desde ese entonces no han abierto a la virgen y le rindieron aún más culto por el milagro concedido, leyendas como esa nos contó la Sra. Giovanna en el museo, recalcando la importancia que tiene para nacionales y extranjeros, la fiesta patronal de la Virgen de la Puerta cada 15 de diciembre. También conocimos la actual iglesia de piedra construida con el esfuerzo de todos los fieles, profesamos nuestro fervor a la Madre y salimos rumbo a Arcayes, resto arqueológico ubicado a escasos kilómetros de Otuzco, caminamos subiendo cerros y lomas, fue cansado, pero en medio de la naturaleza cualquiera se relaja.
Al promediar la noche algunas asistimos a la misa dominical, donde pudimos constatar la fe de todos los Otuzcanos.

UN PUEBLO ESPECIAL
Al día siguiente haríamos una visita médica, como se dice, a los alrededores de la ciudad, uno de los lugares escogidos fue Coina, singular pueblo ubicado a 3 horas de Otuzco.
Al promediar las 10 am estábamos en Coina, pintoresco y sencillo lugar, de gente amable y acogedora, paseamos un poco por la plaza, donde esta la estatua de la mujer Coina, ejemplo noble de esfuerzo y trabajo continuo, las casas símbolo perfecto de un pueblo andino, hecho de adobe y barro, nos refleja la sencillez con la que estos pobladores viven.
En Coina se encuentra uno de los hospitales más famosos nacional e internacionalmente, fundado por el alemán Oswaldo Kauffman, acertadamente llamado "El Doctor de los pobres" por su correcta entrega a la ayuda desinteresada de la gente, este hospital cuenta con una infraestructura pulcra y muy original siendo por lo tanto atractivo de los visitantes, además las personas que allí laboran, como el Dr. Roger Vera, son gente sencilla, amable y muy atenta. Junto con el doctor nos dirigimos a la Hostería "El Sol", que colinda con el hospital, allí el Sr. Jesús Orbegoso, su administrador, nos atendió tan cordialmente que de verdad hizo honor a su nombre.
Casi al atardecer estábamos tan a gusto con el trato, la infraestructura y los paisajes, que no queríamos irnos, entonces, nos animamos a pernoctar, casi en la oscuridad bajamos al pueblo y avisamos a las demás chicas que se habían ido Motil a también a tres horas de Otuzco, y luego, subimos a la hostería en medio de solo luciérnagas y la luna que alumbraba nuestro caminar.
Acostadas en la cómoda hamaca que sostenían unos enormes árboles y mirando el cielo tan lleno de pedacitos de luz que nos invitaba a una atmósfera de charla, comenzamos a compartir anhelos y sueños profundos que continuamos hasta muy tarde en la Típica número 1, habitación designada para nuestro descanso.
La verdad no imaginé que Coina nos había preparado una grata sorpresa para disfrutar, el intercambiar experiencias, divertidas anécdotas y detalles importantes de nuestra vida, y con una promesa de por medio, hizo que la amistad entre Milena, Karina y yo se hiciera más fuerte y el pequeño paraíso, aún más hermoso.
Si queremos pasar un divertido y diferente fin de semana no dudemos de ir a Coina, les aseguro que no se arrepentirán, es un pedacito de cielo en nuestra serranía liberteña.

DE REGRESO A CASA
Tomamos con tristeza el carro de vuelta a Otuzco, pasando por Usquil y Cuyunchugos, pueblos de artesanos dedicados a la fabricación de sombreros, canastas, etc.
Ya en Otuzco, nos esperaban para almorzar, saboreamos dos de los platos típicos de allí, el ajiaco de cuy y el rico jamón, luego comparamos libretas de campo, analizamos la situación real de cada lugar y el modo de emplear turísticamente cada uno de los recursos de Otuzco.
Por la tarde hicimos las tradicionales compras, que verdaderamente resultaron una delicia, alistamos nuestras cosas y tomamos el carro de regreso.
El tiempo no alcanzó para conocer todas las bondades que la capital de la fe, Otuzco, ofrece a sus visitantes en tiempo regular, si es divertido así, imagínense en época de fiesta.

Patricia Herrera


Publicado
Modificado
Leído 38888 veces

    Enviar a un amigo

Capítulo 1
 
 


 

Mi lindo Otuzco!

   

Capítulos de este diario

  • 1

    ¡Mi lindo Otuzco!

    Otuzco, Perú | 3 de marzo de 2005