Diarios de viaje > Otavalo, América del Sur
¡Kausachun Otavalo! mi primer diario, mis primeros pasos.
Escribe: indiorebelde
Chaska,un bebé de 10 meses, marchó de viaje con sus padres a Ecuador para visitar la región de Otavalo, el valle del amanecer.
¡Kausachun Otavalo! (¡viva Otavalo!) mi primer diario, mis primeros pasos.
Otavalo, Ecuador — miércoles, 28 de enero de 2009
Chaska, un bebé de apenas 10 meses, marchó con sus padres este fin de año a visitar en Ecuador la región de Otavalo, el valle del amanecer.
Cuenta la leyenda que los Incas llevaron mitimaes a poblar la región del volcán Imbabura, en el norte del actual Ecuador, es decir, runas o campesinos de los andes peruanos fieles a la política de los gobernantes cusqueños. Fue la mejor forma de imponer la religión, las costumbres y las leyes en los confines del imperio. Aquí nació Atahualpa, el último de los Incas y existen todavía familias que llevan su apellido.
En la época de la conquista española en Otavalo se fundó una de las principales encomiendas del reino de Quito que explotaba la fuerza laboral de los indígenas que eran expertos tejedores. La fama los precede pues aquí se realiza cada semana el mercado más importante de artesanías de América del sur. Los otavaleños dedican su vida al trueque y al comercio y es fácil verlos en cualquier parte del mundo ofreciendo sus productos.
La provincia de Imbabura en el pasado fue la morada del cóndor, hoy desgraciadamente extinto. Tierra de los volcanes o "la garganta de los dioses" y de los lagos o "senos maternos donde fuimos engendrados". Es sin lugar a dudas uno de los sitios más hermosos del Ecuador andino. Como habitantes del continente americano tenemos que reconocer que aquí se encuentra la cuna de nuestra historia más primitiva.
Para recorrer la región de Otavalo lo más aconsejable es convertirse en Chaskis(mensajeros o peregrinos) y echarse a caminar con la mochila al hombro por las distintas rutas que utilizan los campesinos y arrieros. Así uno puede iniciar la peregrinación a la laguna de San Pablo o Yahuarcocha (lago de sangre) para continuar a la de Mojanda y terminar en la de Cuicocha, que está rodeada de páramos y bosque húmedo andino.
Este circuito de unos 60 kilómetros nos costará hacerlo un par de días pero sin duda alguna que vale la pena la aventura. Los más osados, si les provoca, pueden subir a la cima del volcán Imbabura (4000 metros) - la tumba del trueno y el relámpago. No hay que dejar de visitar el árbol-tótem Lechero que se halla en las lomas del cerro Monserrate, fenómeno insólito al que se atribuyen poderes extraordinarios como el de regalar lluvias en la época de sequía, curar enfermedades y devolver la fertilidad a las mujeres estériles. Postrados en el tronco muchos peregrinos dejan sus ofrendas y beben de su savia a la espera del milagro divino.
A cinco kilómetros de Otavalo, siguiendo la vía del tren con dirección a Ibarra, se llega hasta Peguche. En ese pueblito pintoresco existe un centro cultural y refugio llamado el Aya Huma. Si alguno de ustedes se presenta por allí sus encargados Guaku Lema y su esposa Mieke, junto a sus hijos Kuti y Tua les atenderán cordialmente. El Aya Huma representa al genio del carnaval y figura central de su olimpo mitológico. El pueblo otavaleño es muy bravo y se resiste a perder sus raíces, la lengua quechua y sus tradiciones a pesar de la inevitable integración en el mundo moderno.
El indígena es parco, ama la música, es místico por naturaleza, de carácter sencillo te brinda su amistad sin recelos. Los hombres van vestidos a la antigua usanza con pantalón de bayeta, sombrero, poncho y alpargatas; mientras las mujeres se visten con blusas blancas bordadas con flores y motivos geométricos, les gustan las walkas o collares de mullos dorados, las makiwatanas o mullos rojos hechos de coral, las chumbis o fajas, los anacos, las fachalinas, rebozos y alpargatas. Prendas que lucen orgullosos pues su identidad la defienden a muerte.
La región de Imbabura es famosa por los yachaj o chamanes conocedores del poder de las plantas y la energía sobrenatural. Ellos siempre están dispuestos a atendernos en los problemas de salud o del alma. Uno de los rituales más conocidos es la limpia en la cascada de Peguche. Ésta comienza a las doce de la noche y se prolonga hasta el amanecer. Los devotos se bañan durante horas en las frías aguas de la cascada mientras el Yachaj los flagela con ortiga y los asperja con un elixir mágico que mantiene en secreto. Incluso hay pacientes que juran salir resucitados.
Y ni que hablar de los mercados campesinos, por su variedad y colorido son fabulosos. El indígena es el verdadero guardián de la tierra pues ellos durante siglos seleccionaron genéticamente cada uno de los frutos autóctonos que hoy hacen parte de la dieta universal de la humanidad como la papa, el fríjol, el maíz, la oca o la quinua. Gracias a su infinito amor por la pachamama o madre tierra nos han legado este incalculable tesoro.
El sábado es obligatorio asistir en la plaza de los Ponchos al extraordinario mercado indígena, en el que se escenifica un verdadero teatro al aire libre donde se exhiben infinidad de artículos de artesanía, cuero, textiles, cerámica o joyería. Gracias a mi amistad con Shiri, el Yachaj, fui invitada a su comunidad a probar el famoso Cuy, el plato típico de la región. El cuy o conejillo de indias se prepara en un horno de barro y es aliñado con hierbas silvestres, ajo y pimienta. Se acompaña con arroz, papa y ensalada y de bebida no puede faltar la tradicional totuma de chicha que pasa de en mano en mano en una especie de comunión. No hay que olvidar hacer un brindis al sol exclamando: ¡kausachun Otavalo manta!
Es recomendable visitar Otavalo el 24 de junio día del Inti Raymi o solsticio de invierno que es cuando estalla la fiesta y se llena de algarabía la ciudad. En esa jornada el protagonista es el Aya Huma, un personaje que danza cubierto con una máscara de pelo enmarañado de la que cuelgan doce serpientes. El Aya Huma representa la fuerza y resistencia del pueblo indígena Quechua y él es el guía espiritual de este ritual mágico-religioso. Igualmente en el mes de septiembre nadie se puede perder la fiesta del Yamor o de la cosecha de maíz donde se goza de lo lindo degustando todas las variedades de chicha habidas y por haber. Incluso el primero de noviembre, el día de los muertos, también se festeja y en el cementerio central miles de indígenas se reúnen alrededor de las tumbas a comer, a beber y bailar recitando plegarias en memoria de los difuntos.
Como si fuera poco en el mes de febrero tienen lugar los carnavales donde se dan cita los mejores grupos de música andina y de danzas folklóricas de Ecuador. Porque ante todo Otavalo es tierra de músicos y de poesía ya que en Peguche fue donde comenzó a finales de los años sesentas la revolución de la música andina con el grupo Ñanda Mañachi, reconocidos maestros del siku, la kena, los rondadores, el charango o la bandurria.
Bueno, espero que igual que lo hice yo ustedes disfruten de su estadía en Otavalo y no olviden que al mirarnos en el espejo de nuestros antepasados, vemos reflejado nuestro verdadero origen e identidad.
Carlos de Urabá y Chaska. Otavalo 2008
Tips:
|
Publicado |
|
Últimos comentarios
sonian dice:
Bellísimas tus fotos! Te felicito por el relato de tu primer diario y espero que sean muchos más.
Un abrazo.
Publicado
laparoja dice:
Sumamente interesante sus mensajes, evidentes para la reflexión.
Publicado
laparoja dice:
Tienes gran facilidad para escribir y ahí describir los sentimientos a los personajes de los pueblos, magnífico, eso es lo que más me gusta la gente sus trdiciones su entrega.
Lastimosamente no voy a Ecuador en enero pero espero algún día llegar, muchísimo me han comentado de sus lugares que nadie puede dejar de visitar, preferiría el de Otavalo que Galápagos.
Publicado
patriciabaigorria dice:
Me encanto tu relato, voy a incluir Otavalo en mi viaje
Publicado
Para publicar un comentario, regístrate GRATIS o inicia sesión aquí
Capítulos de este diario
-
1
¡Kausachun Otavalo! (¡viva Otavalo!) mi primer diario, mis primeros pasos.
En Otavalo...
¡Compártelo con tus amigos!
¿Quieres compartir tu capítulo “¡Kausachun Otavalo! (¡viva Otavalo!) mi primer diario, mis primeros pasos.” con tus amigos en Facebook?