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¿Pero que diablos hago yo aqui?

Escribe: Caribense
Estamos en Semana Santa ¿mi plan? La ciudad de Carúpano, estado Sucre, allá por el oriente de Venezuela, playas muy bellas, mucha rumba y diversión acompañado por amables amigos que me hicieron la invitación, mmmmm hasta en verso me salio. Tengo que hacerle unos ajustes a mi carro, los frenos chillan un poco, seguro es una tontería, así voy más tranquilo por la carretera. En el taller me dicen que hay que hacerle totalmente los frenos, rectificar discos, los amortiguadores ya están

 

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Capítulo 1
 

¿Pero que diablos hago yo aquí?

Ortiz, Venezuela — sábado, 7 de mayo de 2011

Estamos en Semana Santa ¿mi plan? La ciudad de Carúpano, estado Sucre, allá por el oriente de Venezuela, playas muy bellas, mucha rumba y diversión acompañado por amables amigos que me hicieron la invitación.   Tengo que hacerle unos ajustes a mi carro, los frenos chillan un poco, seguro es una tontería, así voy más tranquilo por la carretera.  En el taller me dicen que hay que hacerle totalmente los frenos, rectificar discos, los amortiguadores ya están casi que  en terapia intensiva, los muñones gastados y Bolívar riéndose de mí. En definitiva que para Oriente no hay suficiente dinero, mejor quedarse en esta ciudad e inventar que hacer para no pasarla tan mal.  Pero bueno ¿no es uno el campeón de la improvisación? Siempre he dicho que aburrirme yo es bien difícil, así sea jugando solo dominó la paso bien, pero ¿ponerme a jugar dominó en Semana Santa? Si ya arreglé mi carro, mejor me voy a ver que sitio cercano puedo conocer.   Tomo mi libro de viajes por Venezuela que escribió Valentina Quintero, una verdadera joya, y reviso que hay que hacer por los estados cercanos, pienso en Guárico, considerado el corazón geográfico del país, recuerdo a la población de Ortíz, donde se desarrolla una novela que leí en bachillerato para hacer un trabajo para la materia de castellano, la novela se llama Casas Muertas, escrita por MIguel Otero Silva, y relata como la población de ese pueblo va disminuyendo por la muerte y la emigración de sus habitantes a causa de un epidemia de cólera a principios del siglo XX, sus casas se van quedando vacías y en ruinas. ¿Y si voy para allá con mi grupo de amigos fotógrafos  a tomar fotos de esas casas muertas? Nunca he estado allí, cualquier sitio nuevo por conocer lo anima a uno. Rápida convocatoria vía teléfonos celulares, el grupo no aguanta dos pedidas, así que en menos de media hora ya cuatro amigos nos dirigíamos en mi carro hasta Ortiz, estado Guárico. Hay que llegar hasta la encrucijada del estado Aragua, de allí hasta San Juan de Los Morros, la capital de Guárico y preguntando tomamos la vía hasta Ortíz, decían que ahí mismito estaba, pero que va, rodar y rodar y nada que llegábamos, el paisaje estaba muy bonito gracias a que los araguaneyes (árbol nacional de Venezuela) estaban llenos de flores, hasta que luego de un
largo tiempo llegamos al tan nombrado pueblo, dimos unas vueltas mientras nos preguntábamos que qué diablos hacíamos nosotros allí, provocaba devolverse de inmediato, amigos, perdónenme los de Ortíz ¿se les llamará orticeños? pero es que en este pueblo no hay nada que hacer, se trata de un pueblo más del montón, más bien sin gracia y sin ningún atractivo, digámoslo de manera concreta: un pueblo más bien feo. Llegamos a la plaza Bolívar, la principal del pueblo, alrededor de la cual nos dijeron que quedaban algunas de las llamadas casas muertas, pero eran sólo dos, y de verdad que bien muertas que estaban, sólo les quedaba en pie la pared de la fachada principal. Ya que estamos aquí entonces fotografiemos la plaza, las calles, la iglesia que realmente es muy bonita, hasta  una iguana que bajaba de un árbol sirvió de modelo, que malo que no sonrió. Ya en media hora no sabíamos que más hacer. Que fastidio, tanto viajar para esto ¿Quién lo manda a uno? A alguien se le ocurrió preguntar por el cementerio donde deberían estar enterrados los fallecidos por el cólera el siglo pasado, nos dijeron que a unas cuadras detrás de la iglesia estaba, por lo menos para matar un poco el tiempo y el hastío. En pocos minutos llegamos ¿será este el cementerio? Pero que antiguo parece ser, está todo destruido, se ve que fenómenos naturales como terremotos y tempestades se ensañaron contra el pobre, seguramente el último entierro habrá ocurrido hace más de cien años, no se ve ninguna tumba nueva, bueno ¿a quien se le puede ocurrir enterrar a alguien allí? a menos de que se trate del conde Drácula o Germán Monster.  En el cementerio si que nos entusiasmamos los fotógrafos, que buen motivo para obtener imágenes, pero realmente que espeluznante el escenario, todas las tumbas y mausoleos están a punto de caer, algunos ya están en el suelo, la vegetación en forma de red cubre nichos y  cruces, en una de esas siento ruidos detrás de las criptas y me imagine a un antiguo fantasma de la época de la colonia obsevándome, ojala hubiera sido así, otra anécdota viajera, pero era un pobre perro famélico y lleno de sarna que estabas más asustado que yo. De verdad que el largo viaje hasta Ortíz, allá más lejos que más nunca, valió la pena, el cementerio marcó la diferencia entre un viaje sin sentido a uno cargado con tremenda e insólita sorpresa

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Últimos comentarios

Pulvett dice:
Que historita tan de ultratumba jjeje!
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oso_viajero dice:
Algo interesante, tipico de Turismo Rural

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H-J-R-L dice:
jajajajajaja Muy bueno... Todavia la invitacion sigue en pie...
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Dany006 dice:
jejejej...cosas de locos
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buvar dice:
Bien freak la historia pero se me hizo entretenida...felicitaciones Nico.
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JOAIN dice:
UAHAHAHA es còmo de una peli de terror!☆゜・*.:。*゚‘゚・.。.:*
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feresgar dice:
Buen viaje Nicolas, y muy apropiadas las fotos en blanco y negro del cementerio para el relato. En los cementerios hay parte de la historia de los pueblos.
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elisabethcarreraspaz dice:
Gracias por enviarme tu diario, me gustò muchisimo el relato.
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sebastianseron dice:
esta muy bueno el diario!!!! y las fotos del lugar también, el blanco y negro les da el toque preciso para el relato!
saludos!!!

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kubasvensken dice:
¡De película tu relato!...¡De película de terror!
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carmenparis dice:
entretenido relato...saludos
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marianitasoteldo dice:
Bueno Nico pero no te aburriste en Semana Santa... jajaja a mi jamas se me hubiera ocurrido ir a ortiz. Saludos
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Tafuri dice:
Muy interesante.También apunto que:
Una novela de Miguel Otero Silva se desarrolla en Ortiz.
" Casas Muertas"(resumen)
Esa mañana estaban enterrando a un ser realmente significativo para él como ningún otro, Sebastián, Carmen Rosa estaba presente, pero parecía más ausente que presente, pero era comprensible. Ya casi no lloraba. La muerte de Sebastián era sabida por todos Al principio luchó por impedir que llegara hasta sus ojos esa lluvia que le estremecía la garganta. Sabía que Sebastián, como confirmación inapelable de su sentencia a muerte, sólo esperaba ver brotar sus lágrimas. Observaba los angustiados ojos febriles espiándole el llanto y ponía toda su voluntad en contenerlo. Ahora marchaba sin lágrimas, confundida entre la gente que asistía al entierro Ella caminaba arrastrando los pies como todos, en la misma cadencia de todos, pero se sentía tan lejana, tan ausente de aquel desfile cuyo sentido se negaba a aceptar, que a ratos parecía que ella y la que caminaba con su cuerpo eran dos personas distintas. A un lado su madre, doña Carmelita, a la izquierda iba Marta, la hermana, preñada como el año pasado. Después lo enterraron. Eso no lo vio Carmen Rosa. A sus oídos llegaron confusamente los latinazos roncos del padre Pernía y la voz atiplada del monaguillo que decía «Amén» pensando en otra cosa. Carmen Rosa volvió a la casa. El patio era diferente después de la muerte de Sebastián. Las lágrimas habían retornado a los ojos de Carmen Rosa. Aquella noche Carmen Rosa permaneció muchas horas inmóvil, a la luz de la lámpara que doña Carmelita había traído consigo. Todos en el pueblo hablaban de esa época Carmen Rosa había prestado siempre más atención que nadie a aquellas historias de un ayer alucinante. A ella le placía particularmente la charla del señor Cartaya. Era una de sus travesuras favoritas hacer sonar las grotescas aldabas cuando regresaba con Marta de la escuela. El padre de Carmen Rosa estaba vivo. Estuvo vivo mucho tiempo, sin estarlo. Antes de «la tragedia», que así decían todos en el pueblo al referirse al suceso que mató en vida al señor Villena, el padre de Carmen Rosa fue uno de los hombres más importantes de Ortiz, tal vez el más importante en la balanza del respeto público. El señor Cartaya se le había repetido muchas veces. Su padre había sido agricultor, ganadero, comerciante. Tuvo una hacienda, entre Ortiz y San Francisco de Tiznados, de café y tabaco. Dentro de la hacienda estaba el hato, con cincuenta vacas lecheras. A Carmen Rosa la llevaron una vez a la hacienda, cuando tuvo la tos ferina. La presencia de Sebastián fue para Carmen Rosa el punto de partida de una extraña transformación en su manera de ver las cosas, de ver a los otros seres, de verse a sí misma, al principio, ni ella misma se dio cuenta. Tres meses más tarde se casaron Panchito y Marta. Ahora Sebastián venía todos los domingos a Ortiz, porque lo esperaba el amor de Carmen Rosa y lo conducía el rumbo ineludible de su propio corazón. Ahora no charlaban los cuatro juntos en los corredores de la casa villenera, no hablaban con Panchito del mar, ni discutían con Marta de los trascendentales preparativos de la boda. Ahora Sebastián y Carmen Rosa se sentaban horas enteras a la sombra del cotoperí, a decirse mil veces lo mismo y a compartir besos fugaces cuando doña Carmelita no andaba por todo aquello y Marta y Panchito les estaban dando la espalda, se iban a casar en Diciembre de ese mismo año. Pero tiempo después murió Sebastián, estaba enfermo de una infección en la orina, tenia síntomas de fiebre, Carmen Rosa paso casi una semana sin dormir y no paraba de llorar.

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Luisnaesba dice:
hola un gran saludo desde la Rep. Independiente de Arequipa - Buenisimo, que bien que las hayas pasado bien. y que haya logrado compartir con todos y ca cuenta conmigo para poder ayudarle. y contarle mi experiencia viajera, - buena vibra en todo
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malopezg dice:
Me agradan las fotografias en blanco y negro son hermosas
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IgorOnski dice:
Oye Nicolás, pero a pesar de la macabra historia y la agonía que, parece, viviste visitando el lugar, has sacado buena partida a las imágenes de aquellos parajes. Realmente me encantaron las fotos, en especial las del Cementerio. De modo que creo que las imágenes responden a la interrogante con la cual titulas este post. Recibe un abrazo hermanazo. Espero que todo marche en orden.
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derozo dice:
Parce, cada sitio puede tener su encanto, quizá muy oculto, pero algo debe tener. Me gustó el diario y buenas fotos.
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JoseBeto dice:
Compadre! y que hacía ud metido por ahí! No tanto lo lejos, si no el poco de culebras que hay por allí.
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Marycris dice:
Muy interesante relato. Cuando uno menos se lo espera encuentra lugares interesantes al alcance de la mano. Las fotos están muy artísticas. Gracias Ramón por el adelanto de la novela "Casas Muertas". Me dan muchas ganas de leerla completa. Cariños desde el centro de Argentina.
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Her_2004 dice:
Que buena manera de pasar la Semana Santa!. Recorriendo tu hermoso país.
Saludos.

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Hecell dice:
jejjeje solo a ti se te ocurre, te hubieses venido a pasarla aqui en ccs donde estaba yo tratando de luchar contra el aburrimiento jejejje pero le gane!!!! aunque por lo menos te salio un relato bueno
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Hecell dice:
por cierto buenas fotos, tu caceria de imagenes estuvo buena
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LAYA21 dice:
Excelente redacciòn... llena de humor medio negro pero bueno... me hizo reir tu relato... pero lo bueno de todo es que ya sabes como es ortiz y tiene una sitio menos que conocer de nuestro hermoso paìs... saludos
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aley dice:
leo la historia y veo las fotos en blanco y negro...y me daría miedo quedarme una noche allí en Ortiz...
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ontravelling dice:
Bueno... y si no hubiéras ido... ¿quien nos contaría la historia de Ortiz? (a mi me gustó!
Salut!

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    ¿Pero que diablos hago yo aquí?

    Ortiz, Venezuela | 7 de mayo de 2011