¡La pequeña gran Aruba!

Escribe: crissant
Como cada mañana, una difusa silueta a la vista habla que estamos próximo a destino... Esta vez... Orangestad, Aruba... Como en un rompecabezas imaginario intento colocar cada foto vista en internet en algún lugar de la imagen que se hace cada vez mas visible... hasta que lo imaginado se torna realidad...

 

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Capítulo 1

Un día en Aruba

Oranjestad, Aruba — miércoles, 28 de enero de 2009

Aruba es una pequeña isla de las llamadas Antillas Holandesas, tiene alrededor de 8 km de  ancho por unos 30 km de largo.
Se ubica muy cerca de Venezuela, apenas a 24 km y cuentan que en días diáfanos se pueden observar sus costas.
A esta altura del viaje, ya no hace falta contarles que los precios de las excursiones descienden en forma directa conforme te alejes del barco.
Caminamos casi 100 metros y nos encontramos con Jhony quien nos ofreció hacer el mismo recorrido por 10 dólares.
Por suerte hablaba español (castellano para nosotros…).Digo esto porque en Aruba el idioma oficial es el holandés, que aún se utiliza en documentos oficiales y en algunos periódicos.
Tambien se habla el inglés y el español por la proximidad al continente pero, muchos hablan el papiamento que es una mezcla de vocablos tomados de distintos idiomas (incluido el portugués) que es facil de entender para quienes usamos el castellano. Me hacía recordar cuando quiero hablar en Brasil!!!!.... jajajaja . Ahora puedo decir que esa extraña mezcla que hago es un papiamentito!
Las rutas son buenas y las distancias cortas.
Pocos minutos después de partir llegamos a “las rocas”. Es un mirador natural al que se accede por un pasadizo pequeño donde tienes que agacharte. No es ancho… complicación para mi!... no es alto… complicación para Horacio!...
Cuando llegamos a la parte superior, el viento era muy fuerte!
Entendí allí, la razón de la forma de los divi divi, arbustos que tienen una forma de ángulo recto entre su copa y su tronco! (que yo no supe fotografiar!... jeje)Los divi divi se han convertido en ícono de Aruba y están impresos en camisetas, jarros, platitos y cuanto souvenir te puedas imaginar.
Desde este mirador de roca se puede apreciar un relieve con pocas ondulaciones, tapizado por pastos bajos, cuya monotonía rompen los cactus, aloes y pequeños arbustos, predominando los verdes grisaceos.
La vegetación exuberante que habíamos admirado en Panamá y Colombia sólo se puede recordar en las playas, que han importado ese tipo de flora para embellecerlas.
Retomamos el viaje y pudimos observar que no se nota mucha pobreza.
Jhony es mas que un guía, es un habitante del lugar que vive y siente la realidad y así la cuenta.
Nos dice que la desocupación alcanza un 2 % de la población y que hay muy poca delincuencia, por eso las casas no tienen rejas.
El sueldo promedio no es muy alto, pero les permite (a través de planes sociales) acceder a la vivienda propia por un 30 % de ellos.
Los impuestos insumen un 27% del salario y cubren las necesidades de educación salud, seguridad e inclusive la obra social.
La educación es gratuita y si algún estudiante quiere continuar sus estudios en Holanda (Jhony sigue llamándola así) el estado lo asiste para que pueda hacerlo.
Si bien son autónomos mantienen un vínculo afectivo con Los Paises Bajos, a tal punto que nos miran con mucha simpatía y hasta nos dicen “parientes”. (No olviden que Maxima Zorregietta, la princesa holandesa es argentina.)
Nos lleva por barrios privados o Countries donde podemos ver mansiones impresionantes, casi todos con cancha de golf y cuyos precios son tan altos que ni siquiera los puedo recordar.
A pesar de la pequeña población, los arubanos practican distintas religiones siendo la católica la iglesia oficial.Nuestro guía nos lleva a través de un camino rodeado de las cruces del vía crucis, a conocer Alta Vista Capilla, capilla construida en 1952 en el lugar de la primera iglesia católica creada en 1750. Me llama la atención ver que Jhony olvida por un minuto su trabajo y se decide a arrodillarse, dar gracias y luego colocar su ofrenda.
Seguimos hacia el Faro California que recibe su nombre por un barco, llamado Californian, que se hizo famoso por haber sido el último que recibió señales del Titanic antes de hundirse.
Desde el faro se pueden observar las dunas a un lado, por donde circulan cuatriciclos, y la zona de playa por otro.
Nosotros, que vivimos lejos del mar, nos sentimos atraídos por las últimas y Jhony nos ofrece dejarnos en Palm Beach y buscarnos unas horas después para terminar el recorrido.
Somos los únicos que accedemos y allí nos quedamos.
Palm Beach es un paraíso de arenas blancas, aguas calmas de color verdoso, rodeada de la zona hotelera por excelencia y esa vegetación “importada” que antes les mencionara.
Disfrutamos unas horas y nos dirigimos al punto de encuentro acordado… Allí estaba Jhony!!!!
Seguimos el viaje pasando por el santuario de los pájaros Bubali habitado por mas de cien especies de aves entre los que destacan gaviotas y cormoranes.
Ya a última hora, antes de embarcar, recorremos el centro… tan atractivo como los famosos diamantes de Aruba!!!!



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