Oaxaca, tierra mágica

Escribe: Meskal
He vivido en Chicago la mitad de mi vida, y la otra mitad la viví en Oaxaca, mi ninéz y mi adolescencia quedaron ahi, y ahora durante el trayecto en el autobus desde la ciudad de México hacia...

 

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Capítulo 1

Oaxaca, tierra mágica

Oaxaca de Juárez, México — sábado, 3 de mayo de 2008

He vivido en Chicago la mitad de mi vida, y la otra mitad la viví en Oaxaca, mi ninéz y mi adolescencia quedaron ahi, y ahora durante el trayecto en el autobus desde la ciudad de México hacia la ciudad en la que crecí me hacia despertar recuerdos y emociones.

La arídez de la sierra se me hacia esplendorosa, y mientras mas me acercaba mas rápido queria llegar. Mi arribo estaba planeado para coincidir con el inicio de las festividades de San José, santo patrón de la comunidad de la que procedo a solo 20 minutos del centro de la ciudad, donde me esperaba no solo mi familia sino tambien parte de mi misma existencia. Llegué a casa alrededor de las 4:00 de la tarde, a la hora exacta en que todo mundo estaba comiendo puesto que mi familia tenia muchos otros invitados. Me sirvieron un plato de mole oaxaqueño con pollo y una copa de mezcal "para que el mole no me hiciera daño", como se suele decir en estas tierras. La "Calenda" (procesión con mujeres cargando flores y canastas que en su parte superior son en realidad cohetes y fuegos pirotécnicos, muchachos "bailando" marmotas -estructuras de maderas forradas con colorido satín a las que se les gira al compas de la música-, y muchos espectadores como yo son los componentes de tal evento) empezaria en tan solo una hora, asi que apenas tuve tiempo de comer y dirigirme hacia el frente de la iglesia.

La gente se estaba aglomerando enfrente de la iglesia cuando yo llegué un poco despues de las 5:00 pm, el colorido era impresionante: flores, canastas, muchachas con la vestimenta típica de una de las regiones del estado, espectadores, marmotas, la banda de pueblo encabezando la calenda, y la chirimia -compuesta ésta última de solo 2 personas, una tocando un tambor y la otra una flauta,pero no podian faltar dos "personajes" totalmente parte de éste festejo, que son los monos de la calenda, pero que en otras partes del país se les conoce como mojingagas. los cuales son estructuras de carrizo vestidas como mujer y hombre, y que en este caso específico se les habia dado el atuendo de novio y novia respectivamente, la cara está diseñada con papel y pintura, y su tamaño es alrededor de 3.5 metros.

No son pesados, pero si se requiere poder cargarlos por varios kilómetros metiendose por debajo en la estructura hueca de enmedio, con una pequeña ventana para poder ver el exterior. Partimos hacia Guadalupe, el pueblo vecino, al compás de la banda, llenos de algarabia, al llegar al frente de la iglesia de Guadalupe la música se tornó en zones netamente regionales y las muchachas empezaron a bailar con sus canastas en la cabeza por alrededor de media hora, mientras otras mujeres aventaban dulces a la concurrencia. Regresamos a San José cuando ya habia oscurecido, fui a casa a descansar un rato porque la calenda continuaria por la noche, pero a tal hora la mayoria son tan solo hombres y es conocida como la calenda de los borrachos porque se debe estar preparado a consumir mucho mezcal, y a esa hora se visitan todas las casas del pueblo, acompañados de la banda, la chirimia y las marmotas.

Despues de una velada maravillosa saludando a viejos amigos y disfrutando de la musica volví a casa alrededor de las 5:30 am, ya los gallos habian dejado de cantar, y yo me sentia transportado a un mundo diferente, completamente distinto de Chicago, a un mundo mágico. No habia tomado sino unas 3 copas de mezcal en toda la noche, afortunadamente nadie me presionó a lo contrario. Las festividades durarían hasta el lunes, así que tenia que llenarme de energia para seguir con el ritmo, pero para el sabado tan solo se tenian programados los juegos pirotécnicos,que empezarían hasta las 11 pm, despues de ello el jaripeo (monta de toros, banda y baile para concluir), asi que durante el dia optamos por ir a Monte Alban, zona arqueológica en la cima de una montaña. Esta ciudad fué construida por la cultura Zapoteca, fué el primer gran centro ceremonial en el valle de Oaxaca, aunque eso no quiere decir que no haya habiado previamente precursores de este lugar. El lugar es bastante extenso, y su locación estratégica era comprensible puesto que los antigüos moradores podían vigilar los cuatro puntos cardinales desde arriba.

Las plazas, el juego de pelota, los palacios, todo se conjuga para hacer de ésta una de las mejores zonas arqueológicas de México, y razón principal para formar parte de las zonas declaradas como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, al igual que lo es la ciudad de Oaxaca. Pasamos ahi varias horas, mis acompañantes decidieron volver a San José, pero yo quise continuar hacia el Zócalo y caminar un rato por mi bella ciudad, tomar fotos nuevamente, y me fué grato encontrarme con una ciudad que ha cambiado poco, que sigue siendo limpia, hospitalaria y agradable. El centro estaba abarrotado por una amalgama de personas: turistas extranjeros y del país, locales compartiendo con amigos, niños corriendo con globos, parejas sentadas en las bancas del zócalo. Caminé hacia Santo Domingo, en donde se localiza una de los templos más hermosos del país, cuyo interior es digno de admiración.

Regresé a San José alrededor de las 9:00 pm, a cenar y a prepararme para otra velada. Alrededor de las 11 pm la gente se habia conglomerado alrededor del castillo, estructura de carrizo y madera equivalente a 4 pisos de altura con ruedas, luces y cohetes a base de pólvora, pero antes los jóvenes bailaron los toritos (estructuras tambien de carrizo con mucha pólvora y cohetes) entre la multitud, la banda tocaba para alegrar el evento. Un cohete se desvió entre la gente, alcanzandome por las piernas y quemandome el pantalón. Si se piensa que esto es un accidente pues la respuesta es NO, está lejos de serlo puesto que las personas que fabrican artesanalmente estas estructuras ponen gran cantidad de cohetes diseñados para escabullirse hacia abajo, entre la gente, son llamados buscapiés, y es comu una dosis de adrenalina para las personas ahi reunidas, porque todos tienen que correr para escabullirse de ellos.

Aunque la práctica puede sonar un tanto bárbara el índice de verdaderos accidentes es cási nulo en las mas de las veces. Al finalizar todo esto nos dirigimos hacia el redondel preparado para el Jaripeo. Había alrededor de 7 montadores, los cuales hicieron peripecias para mantenerse arriba del toro, la mayoria lo lograron por mas de 45 segundos, mientras los toros brincaban enfurecidos tratando de deshacerse de sus jinetes. Uno de los montadores se estrelló contra la barra de contensión golpeandose la cabeza, fué arrastrado hacia la orilla por 3 de sus compañeros, mientras otros 3 distraían al toro para que no fuera a volverse contra el adolorido jinetes. Afortunadamente la cuestión no pasó a mayores, y el jinete se repuso poco a poco mientras el show continuaba.
Eran ya cerca de las 2 am cuando terminó el jaripeo, pero apenas iba a comenzar el baile. Yo ese diía no tuve energia para más, asi que me retiré para volver a casa. Domingo, día de misa, de juego de pelota mixteca, de baile por la noche en la Hacienda el Casique, de barbacoa...En casa ya habían matado los chivos para la comida, y se esperaban muchos invitados en casa. El horno ya habia sido preparado previamente, siendo tal horno un hueco de alrededor de 1 metro de profundidad cavado en el suelo, en el cual se habia encendido leña y muchas piedras que se calentaban lentamente, pero que serían las encargadas de mantener la temperatura para que la carne del chivo se cocinara. Cuando las piedras quedaron completamente calientes y el fuego se extinguió se metieron los recipientes con el chivo, el pollo, hasta arriba se les cubrió con hojas de maguey y hojas del árbol de aguacate, acto seguido se procedió a poner unas láminas de metal y cubrir el hueco completamente con tierra, tal y como si se estuviera enterrando a alguien y asegurandose que el calor no escapara por ningún lado. El proceso tomaria alrededor de 5 horas, que es cuando "desenterrarian" al chivo y el pollo, los cuales para entonces deberían estar completamente cocinados, con la sola acción de las piedras calientes puesto que obviamente la leña en un horno así no funcionaria al necesitar oxigeno para seguir ardiendo. Continúe con mis acitividades alrededor de las 11 am, dirigiendome hacia el lugar donde se estaba llevando a cabo el torneo de pelota. Había equipos de pueblos vecinos, todos compitiendo por un trofeo que se irían eliminando entre si. Cuando yo llegué estaban jugando los del equipo de San José contra los de Santiago. Siempre he tenido admiración y respeto por los participantes de éste juego ya que deben tener habilidad y fuerza. Para empezar el guante con el que deben golpear la pelota pesa alrededor de 5 kilos, ellos deben alzar la mano para golpear la pelota de caucho que pesa entre 2 y 3 kilos, pero si se toma en cuenta la velocidad a la que viaja la pelota despues de cada golpe seguramente el peso es mucho mas considerable. La habilidad requerida se demuestra sobre todo al pegarle a la pelota en el punto exacto para que rebote del guante, un error puede significar para el jugador ser golpeado el mismo por esa bola que es como un proyectil.

Todos los deportes tienen un riesgo, y este por sobre todos no está exento: hay jugadores que han perdido los dientes, otros cuyos dedos fueron triturados entre el guante y la pelota, otros desmayados al haber sido golpeados por la misma, pero al mismo tiempo es parte de nuestro legado cultural que se siga practicando un juego centenario. El nombre exacto de ese juego es PELOTA MIXTECA. San José Mogote no es un pueblo cualquiera, es un lugar con una historia antiquisima. Fué uno de los primeros lugares en el valle de Oaxaca que fué fundado como pueblo, muchos siglos antes de la llegada de Hernán Cortés a México. Existen en los alrededores de la comunidad vestigios arqueológicos que así lo demuestran, es incluso precursor de Monte Albán y Mitla. Es un pueblo pequeño, pero su historia no queda ahí.: durante el Porfiriato existia una Hacienda que pasó por muchas manos, teniendo como dueños a Holandeses, Españoles y al final nacionales adinerados que controlaban enormes extensiones de terrenos, y toda la gente del pueblo trabajaban para ellos, por lo que mis abuelos estuvieron en similar circunstancia. Despues del juego de pelota decidi visitar el museo comunitario, que reseña la historia de San José, y que se localiza precisamente en habitaciónes reconstruidas de la antigüa hacienda, y el cuyo patio esa noche se celebraria el baile, evento al que asisten jovenes de todos los pueblos vecinos. Despues del museo fuí hacia la parte donde está el mogote, que es un montículo de unos 10 metros de altura en donde existió un templo prehispánico. Hay cierta controversia respecto a la época en que el pueblo fué fundado, pero se cree que fué mucho antes de nuestra era cristiana. Los hallazgos hacen suponer que ya tenian conocimientos astronómicos, dada la importancia que las antiguas culturas mesoamericanas conferian a los astros. Por otra parte se piensa que elementos arquitectónicos de San José fueron aplicados a la más vasta y contemporanea Monte Alban. Ahhhhh, para mi fué un día domingo ocupado, fructifero, agradable.

Por la noche el patio de la Hacienda el Casique estaba abarrotado, sobre todo por jovenes que habían asistido al baile. Un grupo amenizaba el evento, pero a su hora de descanso lo sustituia la banda. Yo más bien me la pasé charlando con viejos conocidos, compañeros de la primaria y secundaria, saludando por aqui y por allá. Me sentía como en los viejos tiempos. Me retiré como a la 1 am porque tenia varias cosas en mente para el lunes. La fiesta continuaba, fué el día del nombramiento, en el que se buscan voluntarios para ser los mayordomos del evento del año siguiente. Se trata de quienes alimentaran a la banda, a los de la chirimia, al que fabrica los cohetes, quienes auspiciaran el castillo y los fuegos pirotécnicos, quienes pagaran por las misas, pero sobre todo, quienes auspiciaran el banquete para TODOS los concurrentes despues del nombramiento.

La casa de los mayordomos (auspiciantes) del día ya había sido preparada con decenas de mesas decoradas, y ellos debian dar de comer y beber a todo aquel que quiera asistir, por lo que deben de prepararse con mucha comida que suele ser barbacoa de chivo, mole, cerdo guisado o lo que elija el mayordomo. Esto presupone un gasto considerable, pero es asi en muchos pueblos en Oaxaca, donde no se requiere invitación para ir a comer, donde cualquiera, sea nacional o extranjero, es bienvenido. Mi familia tenia comida de sobra, por lo tanto opté por no asistir al banquete, ademas queria ir por la tarde al centro de la ciudad nuevamente para continuar tomando fotos.

La noche culminaba las festividades con un baile de banda, pero tanto desvelo y actividades ya estaban haciendo su efecto en mi cuerpo, asi que me quedé en casa. El siguiente y último día que me quedé en Oaxaca decidí ir a Hierve el Agua, lugar que se encuentre a una hora despues de Mitla, otra de las zonas arqueológicas del estado, a una distancia total de 2 horas desde el centro de la ciudad. Durante el tiempo que viví en Oaxaca nunca escuché hablar de ese lugar, aunque ahora sé que fué conocido por los indígenas Mixtecos de la zona desde hace varios siglos. Lo que sucede es que antes no habia caminos para llegar ahi, ahora se ha construido uno que aunque es terraceria ha dado a conocer al mundo entero el encanto del lugar. Para empezar la zona es árida, lo sorprendente es que en la cima del cerro brote agua que nadie sabe de donde proviene. Creo que cási todos conocemos las estalagtitas y las estalagmitas que se forman dentro de las grutas, ahora lo curioso de Hierve el Agua es que tales formaciónes sean por fuera. Este efecto es conocido solo en dos partes del mundo, siendo la primera y mas conocida la llamada Castillo de Algodón (Pamukkale en turco), en la región de Denizli en Turquia, y la segunda en ésta parte de Oaxaca.

Aunque el encanto del Castillo de Algodón radíca en que las aguas minerales formen terrazas éstas son de poca profundidad, y en Hierve el Agua hay 2 piscinas naturales en las que se puede nadar, e incluso la profundidad alcanza cási los 2 metros. Quedé muy impresionado con ese regalo de la naturaleza, la orilla de la piscina localizada en la parte inferior parese unirse con el cielo al estar a tan considerable altura. Yo antes de meterme a nadar exploré la parte inferior, y pude percatarme que el area es mas extensa de lo que parese desde la parte superior. Caminé tomando fotos y admirando el paisaje, pero la temperatura a esa hora (la 1:30 de la tarde) alcanzaba los 37 grados. Afortunadamente me habia preparado con una botella grande de agua, de otra manera hubiera quedado completamente deshidratado.

Explorando la parte inferior pude encontrar formaciónes que desde la parte superior no se ven, por lo que es ampliamente recomendable tomarse altededor de una hora para ir por esos senderos, para despues refrescarse en las aguas minerales de las piscinas naturales. Conocí ahí 4 paisanos de la ciudad de México que estaban visitando el lugar, convivi con ellos y todos estuvimos de acuerdo en que era un lugar excepcional, como muchos otros que tiene Oaxaca. Disfrutamos nadando en la piscina al menos 3 horas, hasta que el lugar se quedó sin nadie excepto nosotros. Mi última noche fué en el centro de la ciudad porque al día siguiente tomaría un vuelo hacia Puerto Vallarta.

Era tarde ya para cambiar mis planes, pero deseaba haberme quedado en la ciudad unos 4 días mas para volver a Mitla, Tlacocula, Etla, Atzompa y Teotitlan, pueblos en los alrededores que son lindos, pueblos que conozco ya pero que tienen un encanto especial...queda en mi lista para cuando regrese a mi tierra mágica...


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