Oaxaca es bello!

Escribe: Shak
Oaxaca - una tierra hermosa abundante de cultura, naturaleza y gente extraordinariamente amable.Llegué a Oaxaca por primera vez en septiembre de este año 2003. Yo vivo en California y conozco...

 

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Capítulo 1

Oaxaca es bello!

Oaxaca de Juárez, México — jueves, 16 de octubre de 2003

Oaxaca - una tierra hermosa abundante de cultura, naturaleza y gente extraordinariamente amable.

Llegué a Oaxaca por primera vez en septiembre de este año 2003. Yo vivo en California y conozco mucha gente de Oaxaca y siempre me han invitado ir a visitar su estado hermoso. Yo había visitado muchas partes del sureste de México pero no me fijé mucho en Oaxaca. Entonces fui sin saber nada del lugar. Yo tenía la idea de una ciudad antigua con muchas artesanías, agricultura y gente hospitalario como las personas que ya conocía. En fin, fue mucho más.

Estuve en Oaxaca cinco días, y fueron cinco días inolvidables. Llegué en autobús a ADO y la primera cosa que me sorprendió fue la grandeza de la ciudad. Es enorme. No tiene edificios grandes y altos sino muchos bajos. Así mantiene la imagen de una ciudad antigua pero con todas las comodidades de una ciudad moderna. Por fin llegué al terminal ADO y se comenzó la aventura.

Como ya conocía gente en Oaxaca no me hospedé en un hotel sino en la casa de amigos. Así es para mi una experiencia mejor. Conocí la vida cotidiana de la una familia y ellos también fueron mis guías turísticos. Lo primero que me esperaba en Oaxaca fue una sorpresa de cumpleaños para mí ya que fue mi cumpleaños pocos días antes. Esto probó mi conocimiento de la gente oaxaceña ser tan generosa. Me emocioné mucho y hice nuevos amigos que nunca olvidaré. Todas estas personas me felicitaron un día feliz en un restaurante bonito en el centro de Oaxaca. Trabajan en ITEC (Instituto Tecnológico Especializado en Computación). Tuve el honor de acompañarles en su trabajo y hasta asistir unas clases de inglés y como yo soy americano pude ayudarles a algunos estudiantes con su inglés. Fui bien recibido donde quiera que fuera. La gente de Oaxaca es muy fina.

El primer día también conocí el Zócalo, un lugar tranquilo y perfecto para relajarte y disfrutar la una comida buena, mirar toda la gente paseando por allí o sentarte con un buen amigo y platicar. Una cosa que observé es la ciudad de Oaxaca es muy limpia. La gente cuida su ciudad y eso es algo muy bonito. He conocido muchas ciudades de México y Oaxaca es una de las más limpias. Una aplauso para el pueblo de Oaxaca.
Se encuentra la Iglesia de Santo Domingo a solamente cinco cuadras al norte del Zócalo. Es la más bonita de las iglesias de Oaxaca. Fue construido entre de 1570 y 1608 para el monasterio. Caminas un largo plano hasta la fachada y entras por las puertas enormes y una vez dentro te deja asombrado la escultura intricada de las paredes y el techo. Es una experiencia bien padre para quien aprecia la historia de la iglesia.

Antes de dejar Oaxaca hay que visitar uno de los mercados para llevar contigo un recuerdo. Puedes escoger de muchas artesanías como carpetas de lana, joyería, ropa tradicional y barro negro. Para barro negro recomendó ir a la alfarería de Doña Rosa ubicada en la calle Benito Juárez no. 24 en San Bartolo Coyotepec. Está a 20 minutos de Oaxaca pero vale la pena ver. Allá encontrarás una gran exhibición de barro negro y muy económico también. Rosa Valente Nieto Real (se murió en 1979) inventó el método de barnizar el barro negro utilizando piedras de cuarzo. También no dejes a Oaxaca sin probar el quesillo de Oaxaca y los chapulines. Es una experiencia única y además son muy nutritivos.
El sitio arqueológico de Monte Albán fue el destino del segundo día. Es un lugar mágico donde todavía puedes sentir la presencia del pasado. Fue la capital de los zapatecos y fue ocupado alrededor de 500 a.c. Es un parque grande con muchos edificios antiguos hechos de piedra junto con un museo, cafetería y una librería. Está solamente a 20 minutos de Oaxaca y es un lugar que definitivamente debe visitar. El sistema de transporte es muy bueno en México y es fácil encontrar un autobús que te lleve a Monte Albán. Cualquier persona en la calle te puede aconsejar donde ir.

Después de ir a Monte Albán, nos quedó un poco de tiempo para ir a Cuilapan, también a más o menos 20 minutos de Oaxaca y también accesible por autobús. Recomendó ir a visitar el ex-convento de Santiago Apóstol. Está ubicado al lado derecho del camino principal que recorre por la ciudad. Tiene dos entradas, no te equivoques si la entrada de sur esté cerrada. Eso nos pasó, estábamos admirando la belleza de la arquitectura desde atrás de la reja cuando alguien nos aconsejó que entráramos por la otra puerta rumbo norte en la calle y allí entramos.
Tiene muchas oportunidades fotográficas y una sensación romántica, especialmente cuando piensas en la leyenda que dice que la construcción incompleta que fue iniciada en 1555 cuando el obispo hizo un pacto con el diablo que prometió completar la construcción en una sola noche, y obviamente no se terminó. Y ahora se queda sin techo. También tiene un monumento en el lugar donde Vicente Guerrero (el héroe de la independencia mexicana) fue ejecutado por los soldados que resbalaron al conservativo rebelde Anastasio Bustamante. Si no sales antes de las 7 de la noche es posible encontrarte encerrado, lo cual nos pasó cuando intentamos salir. Tuvimos que subir la reja y con cuidado porque en cima tiene puntas agudas.

Desafortunadamente, el tercer día se me pegó una enfermedad bien conocido por los turistas. En los Estados Unidos es conocido como la venganza de Montezuma (Montezumás revenge). Yo no rechazo muchas comidas y por eso me pongo en peligro de disentería. Ese día no tuve fuerzas para hacer nada.

Un paseo en la sierra (una cascada llamada Angel de Oro) fue el plan del cuarto día. La altitud de Oaxaca es 1550 metros y es rodeado por dos sierras. No tienes que viajar lejos para salir de toda civilización. Fui con una familia a un lugar llamado Angel de Oro. No hay transporte público para llegar allí. Es uno de esos lugares que los turistas no conocen. No aparece en el mapa. Me encanta ir a donde los turistas no conocen.
Más arriba en la sierra existe un pueblito llamado Guacamaya. La familia con que me hospedé me llevaron allí el quinto día. Está a casi una hora de Oaxaca y el camino hasta arriba es muy sinuoso con vistas hermosas. De Guacamaya puedes ver el valle de Oaxaca. Esta parte de la sierra cuenta con una cascada de 20 metros, unas cabañas de madera y adobe, naturaleza y mucha tranquilidad. Cerca a la cumbre se encuentra un prado muy padre con flores silvestres y muchos toros. Allí almorzamos en la compañía de los toros que fueron tan interesados en conocernos. Los toros pertenecen al pueblo de Guacamaya pero pasean libremente. En la tarde la neblina se convertió en una lluvia fuerte con trenos y relámpagos. Era hora de regresar a casa.

Debido a ser mi último día en Oaxaca yo quería comprar unas artesanías. Fui en taxi a Atzompa (cerca a Oaxaca) para comprar artesanías de barro. En este pueblo se dedican a barro pintado verde. Cuando entras en la ciudad pasas por una calle con muchas tiendas que ofrecen sus artesanías a bueno precio. Pero yo estaba interesado en comprar el famoso barro negro de Oaxaca. En San Bartolo Coyotepec puedes encontrar muchas tiendas que venden barro negro pero la más famosa es la tienda de Doña Rosa quien inventó el proceso de barnizar utilizando una piedrita de cuarzo. Ella se murió en 1980 pero la tradición continua gracias a su hijo y nietos que mantienen la tienda.

Este fue el fin de mi aventura y ya tengo planes de regresar. La primera vez de visitar un lugar nuevo solamente endulza tus deseos de regresar. Regresaré un día pronto porque Oaxaca es grande, es todo una aventura hermosa con amigos inolvidables.


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