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...y se hace camino al andar. Iniciando una nueva vida en San Cirstóbal de las Casas Chiapas

Escribe: Chitote
Estoy cambiando de residencia. De Manzanillo, Colima a San Cristóbal de las Casas Chiapas, con escala en León, Guanajuato. Es aquí donde inicia este viaje. Bienvenidos.

 

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31 de Julio de 2011: Llegada a Oaxaca

Oaxaca de Juárez, México — domingo, 31 de julio de 2011

Pareciera que el viaje empezara mal. Arribo a la terminal de autobuses de León a las 5:30 de la madrugada, modorro. Compro mis boletos y después de despedirme de mis cabecitas de algodón, documento mi mochila grande, y la pequeña, donde tengo mi portátil, cámara fotográfica y artículos personales diversos la llevo conmigo.

Me dispongo a abordar el autobús Primera Plus rumbo al DeFectuoso y el guardia de seguridad, con aires despóticos típicos de ellos, me dice que no puedo subir la mochila por ser muy grande y le comento que llevo años viajando con esa mochila u otras de similar tamaño por la misma línea y nunca me habían dicho nada, a lo cual me responde que eso a él no le interesa.¡Joder!. Por eso estamos como estamos. Subo al autobús y me doy cuenta que está semi vacío, así que por espacio no creo que fuera razon para no dejarme subir mi mochila. El viaje, sin contratiempos, excepto porque la cabina trasera del autobús parecía que se estaba desarmando de tanto ruido.

El DF como siempre: caótico. Es interesante ver la diversidad de gente que la habitan, es como ir al zoológico o al circo, depende de qué les guste más a ustedes y sin afan de ofender a mis amigos defeños, quién les manda vivir ahí. Pero a pesar de la diversidad hay algo que tienen en común todos ellos: la expresión en su rostro es de hastío permanente. Sigo sin comprender cómo millones de personas pueden vivir en metrópolis como el DF o incluso más pequeñas como Guadalajara o León, llevando una vida llena de estrés e insalubridad mental permanente.

Al arribar a la terminal del norte del DF pensé: "adiós primera plus, no te veré en un buen tiempo", pero ¡oh, decepción!. Mi experiencia con ADO no comenzó bien. Para empezar, tardé 40 minutos para comprar mi boleto a Oaxaca y las cajeras trabajan como si le hicieran el favor a uno, supongo que trabajan gratis y por eso se ponen en ese plan. Pero no acabó ahí la cosa. Mi viaje a Oaxaca fue por Autobuses Unidos (AU) y el guardia fue más prepotente que su colega de Primera Plus con todos los pasajeros y también me prohibió subir mi mochila pequeña, pero esta vez la razón fue más estúpida: que no podía subir ropa abordo, a lo cual le contesté que seguramente ahorcaría al chofer con un par de calcetines que llevaba dentro. El autobús fue todo lo cómodo que podría ser un autobús de segunda clase, pero el chofer rebasaba imprudentemente, rebasando hasta en curva. Aunque en realidad no hubo ningún susto debido a esto y llegamos a Oaxaca muy bien.

Mi primera impresión de Oaxaca fue de diez. Y no por su arquitectura, sus museos o sus ruinas arqueológicas, sino por su gente. Abordo del autobús AU, pude conversar un poco con Doña Tere, originaria de Oaxaca, quien regresaba de visitar a su hija en la Ciudad de México. Muy amable, con una expresión de honestidad que se notaba al primer vistazo. Fue tan amable que hasta me invitó a comer a su casa mientras esté en Oaxaca... desfortunadamente me bajé una terminal antes que ella y ya no me dio su teléfono. En fin que arribamos a Oaxaca y la segunda persona con la que conversé fue el taxista que me llevó a buscar hotel, de nombre Sergio. Quien me aconsejó un rápido itinerario, menos turístico y más viajero. Me habló de qué lugares visitar dentro de Oaxaca, sus costumbres, donde se puede comer más sabroso, etc. Y tiempo tuvimos de sobra ya que los hostales que había seleccionado por internet estaban llenos, aunque afortunadamente el hotel que encontré resultó ser una agradable sopresa. Se llama Posada Don Andrés, es sencillo y no tiene baño en la habitación, pero es económico ($145 por una persona), está limpio, bien ubicado a tres cuadras del zócalo, tiene internet gratis y personal amable. El único pero es que se escucha el tráfico, pero es una pecata minuta.

Después de instalarme en mi habitación y darme el baño de rigor, fui a cenar una deliciosa tlayuda y a dar un breve paseo por el zócalo de la ciudad, que estaba atestado por los diferentes eventos correspondientes a la semana de la Guelatguetza. Me detuve a ver un bellísimo espectáculo multimedia, representando diferentes tradiciones en Oaxaca, todo esto plasmado en la parte frontal de la catedral, cerrando con un breve pero bonito espectáculo de fuegos artificiales. Llevo tres horas en Oaxaca y ya me olvidé de los malos ratos con Primera Plus y ADO, así como del estrés de León y el DF. Oaxaca, observo tu cielo estrellado y, aunque aun no te conozco, siento que ya te quiero.

NOTAS CURIOSAS:
-Por primera vez, me tocó ver el DF con un cielo azul y limpio. Desafortundamente conforme nos íbamos acercando al sur se nubló y no pude ver los volcanes.
-Las casetas más cercanas a los volcanes (Popo e Ixtla) en la México - Puebla y (Nevado y de Fuego) en la Guadalajara - Colima, se llamen del mismo modo: San Marcos.

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