Alemania 2008 nuremberg la ciudad bonita

Escribe: maraton
La llaman la Schöner Brunnen (La Fuente más Bonita) y créanme que en éste País, tan aficionado a adornar estos abundantes dispensadores de agua, no creo que podamos encontrar otra “tan agraciada” como ésta de Nuremberg.

 

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Capítulo 1

Nuremberg la ciudad bonita

Nuremberg, Alemania — viernes, 11 de julio de 2008

ALEMANIA 2008 
NUREMBERG, LA CIUDAD BONITA

Esta Ciudad tan vinculada a la nefasta época Hitleriana fue por el contrario, para nosotros, una inacabable fuente de agradables sorpresas. 
Esta vez, nuestra impagable Guía ADAC nos condujo a una zona para Autocaravanas situada en el enorme y precioso Parque de Marienberg en las afueras de la Ciudad. Llegamos al mediodía, algo cansados y decidimos tomarnos la tarde de reposo, con un corto paseo por el animado Parque y realizar la visita al día siguiente. Eso, después de consultar con un matrimonio Francés que justo llegaba de la visita turística y nos informaron que si bien el centro estaba a una accesible distancia a pié, la visita en sí era muy extensa. Desde aquí reitero mis excusas a los españoles que llegaron poco después y a los que pasamos esta información y por la tarde-noche regresaron echando pestes de los Franceses y supongo que aunque educadamente no manifestado, de rebote de nosotros. El centro estaba a varios kilómetros y el Autobús era indispensable. Realmente el episodio puso de manifiesto que toda información debe ser pasada por el cedazo de analizar la fuente. Estoy convencido, de que a juicio de nuestros informantes sus manifestaciones eran acuradas, pero posiblemente eran unos caminantes infatigables y entrenados. Acostumbran a pecar estos “deportistas” de juzgarnos a todos a su semejanza. 

Pero, Nuremberg nos deparó unas vivencias remarcables. 
Mientras aguardábamos en la Gran Plaza del Mercado a que  acompañando las campanadas del mediodía, aparecieran en lo alto de la Frauenkirche, los graciosos 7 príncipes que desde 1509 girando, rinden vasallaje al emperador de turno, irónicamente el pueblo llano los denomina los “hombrecillos” Decía que, contemplamos la reunión de los invitados post-boda convocados allí para asistir al Banquete. Los Novios, ella de no menos de metro ochenta, hermosa como todas las novias y bien dotada, auxiliada por (intuyo, su minúscula madre vestida de negro) y que con gran esfuerzo, alzándolas, preservaba las blancas faldas de la Novia, cruzaban la plaza apresurados. Más allá, esperaban a los novios los invitados, entre ellos un impagable personaje, maravillosamente ataviado con un llamativo traje que juzgué típico de la zona rural de la región.   

Para completar estas impresiones costumbristas, que tanto me encandilan y abundan en este País, la casualidad nos deparó, esta vez, el primer encuentro entre un novio y sus futuros suegros. 
Verán, en Alemania solemos, si decidimos comer en la Ciudad, elegir el Restaurante del Ayuntamiento. Suelen tener al mediodía, un menú con especialidades de la región y a moderado precio. El de Nurenberg estaba cerrado por vacaciones, pero en el centro de la plazoleta anexa al mismo, se servían comidas bajo los toldos desde un establecimiento cercano.
Observamos que estaba casi lleno y aparentemente de gente local, lo que es toda una garantía.Una vez acomodados, enfrente nuestro, sin necesidad de forzar la atención y aunque no lo hubiésemos querido, discretamente, seguimos todos los actos de la ceremonia del obviamente primer encuentro de  padres e hija (joven de unos 20 años), con el pretendiente de ésta.
Si con referencia a la novia anterior he mencionado que estaba “dotada” ésta como mínimo la doblaba hasta el extremo que incluso aquí, país de mujeres fornidas (piensen que algunas, son capaces de transportar en cada brazo tanto como cuatro enormes jarras de cerveza), decía que la que nos ocupa, llamaba poderosamente la atención por su generoso “volumen”.
Parecía que el novio se retrasaba y los padres (de peso normal, elegantemente vestidos y aspecto muy cuidado) manifestaban un cierto nerviosismo. La novia sugirió que empezaran a comer, visiblemente acostumbrada a las esperas.
Finalmente a media comida, apareció el novio y señores aquí vino la sorpresa.
Consciente de mis propias limitaciones, me esfuerzo en no juzgar a las personas por sus rasgos físicos, que por descontado nada tienen que ver con las dotes intelectuales y simpatía, pero en el caso que les presento, la desproporción física era tan manifiesta que incluso los “suegros” parecían asombrados.
El muchacho más bien bajito, no pesaría más allá de 40 kilos y absorbido en el abrazo de bienvenida no pude menos que temer por su “salud”.
Pero, la felicidad que desprendía la camaradería y jovialidad que a raudales se manifestó entre ellos, durante el resto del tiempo cuya  cercanía compartimos, me reconcilió con la humanidad y su diversidad.
Les auguro y deseo de todo corazón una larga y muy feliz convivencia. 
¿Verdad que también a ustedes les he alegrado el día y me han perdonado tan largo preámbulo? 

Para redondear estos comienzos del relato voy a hablarles del “monumento de Nuremberg que más me impactó. Se trata de una preciosa “Fuente”. La llaman la Schöner Brunnen (La Fuente más Bonita)  y créanme que en éste País, tan aficionado a adornar estos abundantes dispensadores de agua, no creo que podamos encontrar otra “tan agraciada” como ésta de Nuremberg.
El deteriorado original del Siglo XIV concebido por los Arquitectos Jorge y Fritz Ruprecht y ornado por el escultor Sebaldo Schonhoffer, está preservado en el Museo Germánico.
Esta que contemplamos, es una cuidada réplica que luce como nueva en un rincón de la ya mencionada plaza del Mercado.Tiene 17 metros de altura y está encerrada por una reja en cuyo pináculo hay 40 esculturillas de vistosos colores que representan a evangelistas y profetas.  
En un descuido de mi Señora, trepé como cientos de otros Turistas hasta alcanzar la “anilla sin fin dorada” y darle tres vueltas para conseguir “mil bienes ofrecidos por la ciudad” a falta de “inconfesables deseos particulares” que generosamente, también otorga. (De haberlos habido, tampoco se lo diría... no hay que contarlo todo... todo!)  
Estos actos, considerados pueriles y ridículos por mi Esposa que hace años hubiera sido incapaz de perpetrar, ahora me divierten y de algún modo, me hacen sentir hermanado con mis semejantes.
Les cuento que esta preciosa “anilla” fue elaborada como penitencia y en muestra de destreza por un aprendiz, luego de enemistarse con el Maestro forjador.  

Pero aún hay, a pocos pasos, otra fuente que comparte los honores de la Gótica Fuente Bonita, es el “Hombrecillo de los Gansos” y se remonta a 1.555. Cuentan que fue erigida como muestra de desprecio y burla, por parte de la clase “refinada” hacia los “hediondos” campesinos que acudían a la Ciudad para vender sus productos. Imagino que ningún “cultivado” ciudadano acudiría a beber de esta Fuente, pero, probablemente no tenían inconveniente en dar buena cuenta de los sabrosos  alimentos aportados por esta buena gente “rústica”. 
A propósito de las fuentes y otros adornos tan abundantes en Alemania, quiero expresar mi admiración en éste aspecto hacia sus gentes que a través de los siglos han tenido especial cuidado en preservar y embellecer sus pueblos.
Aún hoy en día tuvimos ocasión de observar en varios lugares, las mujeres locales limpiando y cuidando motu-propio los jardines y parterres comunes, en alegre camaradería. 

Bueno, regresamos a la Ciudad y preguntamos a la “seria” empleada de la Oficina de Turismo, como visitar el Palacio de Justicia dónde se celebró el Juicio a los criminales de guerra  hitlerianos. Incómoda, trató de eludir la pregunta aparentando no entenderme, pero ante mi insistencia, me dio las indicaciones pertinentes... metro y lejos... para terminar con el... hoy está cerrado! 
Evidente y comprensivamente, la identificación de la ciudad con su pasado reciente no es del agrado de sus gentes y aún más con este episodio procesal. Muchos alemanes piensan que la opinión mundial  veía  en aquellos criminales a “toda” la  nación Alemana. 

Puedo comprender este sentimiento, ya que, sin ánimo de comparación, pero sí al analizar ciertas actitudes, me llevan a recordar un Guía nativo indio en Costa Rica, que no perdía ocasión de hacernos patente su resentimiento hacia los españoles, por los actos perpetrados durante la lejana “conquista”... suavemente intenté hacerle ver que ciertas cosas, sólo se pueden juzgar a través de un “prisma” que enmarque la época y costumbres en que se desarrollaron. Desistí de seguir argumentando, cuando obstinadamente derivó la conversación a cómo “actualmente” EE.UU. y también el resto del mundo, pagan un ridículo precio por el café en grano a los cultivadores costarricenses.
Vamos, que nos alegró la excursión al volcán Poás el muchacho! 

Vaya, ya me he puesto serio... con lo bien que íbamos hoy.
Así que alegremos el semblante y vayamos a respirar los aires más frescos de aquél soleado y caluroso día, visitando la parte alta de la ciudad cercana a las murallas y el Castillo.
Pasando por la Iglesia de San Sebaldo, que seria imperdonable no visitar, encontraremos la casa que habitó el famoso “grabador” Alberto Durero, cuya anécdota del “Rinoceronte” ya les conté, si mal no recuerdo, dentro de un relato de la Gran Bretaña.  Cercano a su casa encontramos un monumento a la “liebre” que tan pormenorizadamente dibujó el artista, juraría que en el asombroso dibujo, se podrían contar sus pelos uno a uno.
El caso es que a mi juicio la liebre del monumento con sus ojos saltones, tiene un aspecto más bien terrorífico y desagradable. 

Veo que vuelvo a derivar... subamos pues al Castillo y expandamos los pulmones y la mente contemplando la preciosa vista de la ciudad desde sus aledaños. Desde aquí podremos observar las dos ciudades en un tiempo separadas por el río, lo que lleva a que actualmente cuente con dos Ayuntamientos, dos Catedrales: San Sebaldo y San Lorenzo, dos Castillos (uno arriba y otro abajo) ambos con sus murallas y vistosas Torres etc. etc.
Esta dualidad, me pregunto si influyó a que alguien colocara en la unión de las ciudades junto al río, el precioso monumento dedicado a la novela de Sebastián Brant “La Nave de los locos” como cierta evidencia de “doble personalidad” 
En cualquier caso, son de agradecer estos orígenes  duales, ello nos permite gozar en poco espacio, de una innumerable serie de edificios rivalizando en belleza a ambos lados del río.
En la parte alta podemos distinguir el Hospital del Espíritu Santo y abajo el edificio de la Universidad.Cercanos ya a la Estación, nos adentramos en un laberinto de callejuelas, algunas adosadas a las murallas y creadas en origen para albergar a los guardianes de la Fortaleza y que hoy en día constituyen un entramado de deliciosos rincones y patios, entre bares, restaurantes y las inevitables tiendas de recuerdos. 

No puedo terminar, sin ensalzar la belleza de cientos de casas  medievales y otras más modernas, algunas de unas proporciones colosales. 

Finalmente, mencionarles que no conseguí arrastrar a mi Esposa hasta las gradas y edificios en las afueras de la Ciudad en que se celebraron los grandes desfiles Hitlerianos y que fueron construidos con tanta fortaleza que no ha sido viable su demolición, por lo que recientemente, algunas partes se han acondicionado para albergar eventos deportivos.
Deseaba echar un vistazo, ya que por mi afición al Cine, últimamente había visionado alguno de los documentales de Leni Riefenstahl y existe uno filmando la llegada del Fuhrer a Nuremberg en avión y posterior desfile, impagable como documento histórico.  

La verdad es que tal vez tenga razón mi Esposa y es mejor no desenterrar aquella depresiva “locura colectiva”       


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