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Ecuador

Escribe: dgdb
Mi esperado viaje, comienza en Ecuador y espero se extienda por todo el continente sudamericano o incluso... En apariencias otro día mas pero no era así, llego el día de partir.La mañana amaneció gris y salí de la cama con pereza (ya que era la última mañana en MI CAMA) me disponía a rematar los asuntos pendientes, preparar la furgo para su nuevo dueño y algún papel que tenia pendiente...

 

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Un dia en el Yasuni

Nuevo Rocafuerte, Ecuador — martes, 2 de febrero de 2010

06.00 de la mañana y el despertador sonó, el día amaneció soleado y el calor ya apretaba. Javier había pasado otra noche mal a cuenta del calor, pero yo una vez que me duermo, no me entero de na.


 


Habíamos quedado en desayunar a las 07.15 para que nos diera tiempo a estar listos a las 08.00, habíamos quedado con el guía.


 


Desayunamos y casi a la hora programada ya estábamos en el embarcadero, terminamos de cargar el bote y zarpamos.


 


El sol ya picaba a esas horas de la mañana, así que el día se avecinaba duro, menos mal que la brisa del río aliviaba algo la temperatura.


 


En una media hora llegamos a la entrada del parque nacional Yasuni, declarado reserva de la biosfera por la UNESCO, es el área protegida mas grande del Ecuador continental con una extensión de unas  982.000 hectáreas.


Existe una gran variedad de especies, tanto de fauna como de flora y grandes extensiones de agua, hoy visitaríamos la laguna Jatuncocha, ingresando por el río Yasuni. La laguna tiene una forma irregular y posee unos 6 km de largo.


 


En la entrada, presentamos los carnets ISIC y el hombre nos dijo que muy bonitos y que no lo conocía. Le explicamos como funcionaban y por no dar más vueltas nos lo dejo en 5$ a cada uno.


 


Navegamos por el río otra media hora divisando una inmensidad de aves y vegetación, hasta llegar a la laguna. Era el hogar de varias decenas de caimanes, no tuvimos suerte de toparnos con ninguno, pero se veía como la vegetación de las orillas estaban aplastadas por haber estado reposando al sol.


 


Seguimos navegando por allí hasta entrar por un pequeño riachuelo. En este, pudimos ver mas especies de aves características de la zona, nidos, mariposas grandísimas de un azul muy intenso, tortugas tomando el sol encima de troncos caídos por el río, vamos solo por eso ya valía la pena.


 


Nos acercamos a una de las orillas y desembarcamos con lo justo, agua, cámaras y repelente.


 


Hicimos una caminata de unas dos horas por la selva, vimos varios árboles con tela de arañas de tarántula, pozas de lodo en las que se bañaban los tapires, (por el tamaño de las huellas eran bastante grades) vimos varios monos chichicos en libertad, escuchamos a un águila arpía desde su nido, en fin un poco de todo.


 


Entre tantas cosas nos acercamos a una chonta ya botada y el guía comenzó a escarbar en ella hasta que encontró una media docena de los gusanos que viven dentro, los chontacuros (creo recordar) y nos tomamos unas fotos con ellos en la boba hasta la hora del festín. Tome la cámara y filme al guía y al gallo comiéndolos. Lo que mas me impresiono fue el sonido que hizo cuando le mordieron la cabeza al gusano, retumbo por los alrededores. Celine y yo decidimos esperar a probarlos a la parrilla, que así era un poco asqueroso.


 


Luego probamos las hormigas del árbol del limón, eso ya me gustó más. Las hormigas estaban en una especie de nudos que tienen las ramas, estos se abren a la mitad y se mete la lengua para cazar todas las hormigas posibles. No se nota la sensación de comer y masticar hormigas vivas, ya que la cantidad no es mucho, pero la punta de la lengua se te queda dormida y sabor a limón en toda la boca por un largo rato.


 


Lo mas sorprendente, es que por ser extremadamente acido ese árbol, no crece nada de vegetación a su alrededor y parece estar en un espacio cuidado en medio de la selva, lo llamaban algo así como el árbol del diablo, por no tener nada en unos tres metros a su vera.


 


También probamos el fruto de unas palmas, que era como grasiento y no me dejó muy buen sabor de boca, prefiero las hormigas.


 


Seguimos caminando hasta un árbol inmenso, antiguamente lo usaban para comunicarse por como retumba su sonido. Tome un madero y golpeé su base para comprobarlo y fue sorprendente como se oía por los alrededores.


 


Luego trepe por un bejuco (liana) unos seis metros para tomar unas fotos del "mono" español, es como un estudio de fotografía inmenso el la selva. Luego por otro que parecía un columpio, en fin había mil lugares posibles donde posar para una foto original.


 


Para rematar el paseo, caminamos por encima de unas raíces de un árbol que iban por la superficie de la tierra hasta su base. El guía nos dijo que se extendían unos cien metros, nos pareció exagerado, hasta que lo comprobamos nosotros mismos. (No se si serian cien metros, pero poco le faltaría)


 


Después de otra buena experiencia por la selva, regresamos al bote.


 


Proseguimos la navegación por la laguna hasta ingresar por un riachuelo, buscábamos otra pequeña laguna para pescar cebo para las pirañas. Entramos en esta a remo, para no ser tan escandalosos y espantar a los peces. Desde lejos se les veía saltar y el guía con gran destreza lanzo dos veces la red y un pescado entro en ella en cada intento. Con eso era suficiente, solo dos, pero tenían buen tamaño para intentar pescar alguna piraña.


 


Salimos de ahí en busca de otro río mayor para intentar encontrarnos con las nutrias gigantes, y después de un rato de navegación, el guía apagó el motor de nuevo y nos pidió silencio. Este, comenzó a coger agua en sus manos y soplaba sobre ella simulando el sonido de las nutrias y de pronto nos topamos con un gran grupo nutrias, había mas de 12, el gallo dice que 17, pero veo difícil que las pudiera contar todas.


 


Estuvimos a 10 metros de ellas de media, cuando se alejaban, el guía imitaba otro sonido, (decía que era el de las crías) y estas volvían como locas al bote emitiendo unos chillidos algo intimidantes, la primera vez me asustaron incluso, ya que nunca las había oído gritar de ese modo y menos en vivo.


 


Después de unos 15 minutos allí con ellas, estas se fueron río abajo, así que retornamos el camino a remo. El río estaba muy poco navegable por la cantidad de árboles caídos en el y tanto la subida como el descenso del río tuvimos que salir varias veces del bote, ponernos de pies en los árboles e intentar empujarlo.


 


Río abajo encontramos de nuevo a mas nutrias, estaban pescando y comiendo y conseguimos alguna foto buena mientras se daban el festín. Seguimos descendiendo el río a remo y nos topamos de nuevo con otro par de grupos, parecía haber una gran cantidad de ellas y llegamos a tener a alguna a menos de 5 metros del bote, la experiencia fue preciosa.


 


Cuando las dejamos atrás, observe el cielo y pude ver como se avecinaba tormenta, así que usamos los chubasqueros para tapar las mochilas y tener las cámaras a salvo.


 


Cayo una tormenta del carajo, pero refrescante, mientras subía el nivel del agua dentro de la canoa continuábamos remando río abajo, fue bonito remar por el río mientras nos caía agua para parar un tren, no me importo lo mas mínimo empaparme, ¡pura naturaleza!!.


 


Cuando cesó la lluvia, ya casi a la ent6rada de la laguna y tras 50 minutos de remo aproximadamente, encendió el motor, achicamos el agua y navegamos para salir del parque, ya eran cerca de las 15.00 y aun no habíamos parado a comer, nos faltaba el encuentro con las pirañas y lo del baño lo suprimimos por la caladura de la tormenta.


 


Pusimos rumbo a la entrada del parque, tardamos otra hora en salir hasta el lago de las pirañas y de camino por el río Yasuni, nos topamos con un delfín, bueno vimos su lomo, porque no saltaba como se ve en las pelis, jeje.


 


Como cada vez que emergía era en un lugar distinto, fue imposible fotografiarlo, pero la imagen quedó en nuestras retinas. 


 


Llegamos al cruce de otra pequeña laguna con el río y allí nos preparamos para el posible encuentro con las pirañas. Preparamos los cebos y estuvimos intentándolo todos.


 


Primero dijimos que el que no pescara, pagaba una cerveza, pero viendo que nos comían el cebo y no salía nada, lo cambiamos por que la pagara el que pescara. Fue decirlo y me toco pagar una cerveza, había picado una y la eché en lo alto del bote.


 


Con una como muestra ya era suficiente, pero el guía decía que las comía, así que lo intentamos hasta quedarnos sin cebo. De pronto comenzamos a oír como si un motor arrancara cerca, miramos al cielo y venia de nuevo negro, esta vez bastante peor que antes. Recogimos todo lo antes posible y retornamos al puerto de Rocafuerte.


 


El agua dolía en la cara, así que me improvise un refugio detrás de un remo y Javier que iba de espaldas se protegió con un plástico, Celine y el guía los tenia detrás, pero no me apetecía girar el pescuezo, las gotonas parecían perdigones en el cuerpo, además iba a pecho descubierto, no quería exponer uno de mis ojos a un impacto así.


 


Cuando llegamos a tierra firme, el temporal pasó y nos fuimos al hotel a darnos una ducha y ponernos secos. Javi le había dicho al guía que haríamos una tortilla de patatas en su casa más tarde y le pagaríamos entonces.


 


Llegamos al hotel y lo primero que hicimos fue comer, estábamos hambrientos y nos preparamos un buen bocata para cada uno.


 


Cuando nos pusimos cómodos, el gallo cambió de opinión y no quería salir, así que se quedo en la habitación y Celine y yo fuimos a pagarle, ya que era pronto para apalancarnos allí.


 


Llegamos a su casa y no había nadie, bueno sus hijos, así que nos fuimos en su busca. Lo encontramos cerca del puerto, estaba informándose para subir el jueves al Coca en una lancha rápida, así que le dijimos que nos guardara sitio y nos comento que mañana lo aclarábamos.


 


Fuimos a casa de sus padres, estos vendían cerveza por 1$ así que nos tomamos allí un par y estando sentados apareció el peruano, la americana y dos chilenos y otros dos argentinos que acababan de llegar, así que allí estuvimos todos conversando y tomando un buen rato. El dueño se animo y nos invito a unos tragos de aguardiente con clavo, y otro con hojas de coca, allí nos pusimos moradotes gracias a la invitación y poco a poco nos quedamos Celine y yo escuchando las historias del señor hasta cerca de las 23.00 que cortaban la luz en todo el pueblo.


 


De camino nos encontramos con toda la tropa sentados en un embarcadero, ya habían conseguido bote para bajar hacia Perú a buen precio, así que intercambiamos correos y nos deseamos suerte en los viajes y caminamos hacia el hotel.


 


Ante de llegar cortaron la luz, así que llegamos con la ayuda de linternas, Javier ya roncaba y nos sentamos en el porche a charlar un rato antes de meternos en la cama.


 


En un rato esta ya bostezaba, así que pa la cama, mañana seria otro día.

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