Durante estos días, un simple paseo por las calles o las tiendas del centro, te llena de fervor político-comercial con Obama. Hace un par de meses, fue elegido primer presidente negro de EE.UU., y el próximo martes 20 será investido en Washington con toda la pompa que los yankies saben, y esta ciudad, donde el setenta por ciento de la población es negra, vive su particular fiesta.
Todo tipo de comercios participan de esta fiesta por Obama como más les gusta a los yankies: Haciendo negocio. Revistas, biografías, chapas, gorras, camisetas, banderines, bolígrafos y todo tipo de merchandising imaginable. Obama hasta en la sopa. Lo mismo da que el comercio sea de abalorios turísticos, que de ropa, que de electrónica. Obama también es un negocio, y nadie parece aquí querer perder una oportunidad.