Algunos piensan que la decadencia de los EE.UU., comienza por la alimentación. Si fuera así, a buen seguro empezará aquí en NOLA. El tema de la obesidad parece aquí estar descontrolado.
Cierto es que la típica comida cajún de esta zona, que trajeron los franceses, no es especialmente calórica, pero a juzgar por la cantidad de obesos y obesas que se ven por doquier, parece que son otros lo hábitos diarios de estas gentes, que comer y beben a todas horas, igual en las calles que en los locales: Enormes vasos repletos de todo tipo de líquidos saturados de azucares. Una cocina elevadas grasas, que además, se cocina con más grasas y mantequillas, traen una alimentación poco saludable
Nunca vi mayor cantidad de obesos, ni de mayor calibre, con independencia de la edad o el sexo. Niños, adolescentes, mamis o papis, sufren de este mal del primer mundo.
Y no es de extrañar. Solo había que echar un vistazo al bufete del desayuno del hotel para saber que el día comienza muy gustoso, pero irremediablemente pesado. Y solo es el comienzo, conforme avanza la jornada, y sus comidas, vas saturándote de comidas grasas.