Mi llegada a Nueva Delhi en 2003 fue apotósica.
A pesar de estar prevenido contra los timadores cazaturistas, no pude evitar caer en sus garras.
Pillé un taxi pre-pago a la salida del aeropuerto. En la taquilla pretendieron cobrarme el doble de lo que pagué, y aún así, a saber cuánto pagué... Para que coño sirve el pre-pago en Delhi?
El taxista y su compinche empezaron con el rollo de que había un congreso en la ciudad, y que el hotel que les había indicado estaba lleno. A pesar de mi insistencia de que tenia una reserva hecha y confirmada, ellos a su bola... Me pasearon por media ciudad, me hicieron el numerito de llevarme a una oficina donde llamar al hotel para verificar su versión, hicimos el paripé de la falsa llamada... En fin, muchos ya conoceréis la historia.
Cuando ya me cabreé de verdad y empecé a despotricar a grito pelado de los dos imbéciles y de todos sus antepasados, ya se dieron cuenta de que no iba a dejarme intimidar y que no sacarían nada en limpio de mi. Así que me depositaron en mi hotel, después de más de dos horas, a las tantas de la madrugada.
Días después, en Agra, encontré a una joven parejita de andorranos que me contaron que ellos sí cayeron en la trampa. Cedieron a las presiones de los desalmados, intimidados por semejantes personajes a altas horas en una ciudad desconocida, y les jodieron doscientos dólares por llevarles a un antro inmundo, a pesar de tener su hotel reservado.
Comprenderéis que no es la mejor bienvenida cuando llegas ilusionado a un nuevo país.
Ya por la mañana, por el centro de Nueva Delhi, fue una contínua carrera de obstáculos sorteando a presuntos agentes de viaje oficiales, choferes sin auto y toda la fauna de timadores cazaturistas. Realmente muy desagradable.
La cosa ya fue cambiando al fundirme entre las multitudes de la Vieja Delhi, y ahí ya empecé a gozar un poco...
Dedido a la impactante entrada, y a las primeras horas en Delhi, que os he descrito, esta vez he reservado un hotel con servicio de recogida en el aeropuerto.
Es un poco más caro, pero me ahorraré empezar mi próximo periplo contra la India de mala hostia.
Ya os contaré...