La llegada al aeropuerto de Nueva Delhi fue de madrugada, ya que el vuelo sufrió un ligero retraso y pasar la aduana fue algo laborioso (pero sin problemas).El vuelo tenía previsto llegar la madrugada del jueves al viernes a la una de la mañana, pero estábamos saliendo de la terminal a las tres más o menos.Menos mal que nuestro chófer (contratado desde aquí vía email) nos esperaba con una sonrisa en la boca, nos quedamos muy tranquilos.El vuelo, con Swiss Air desde Zúrich. Muy bien, el vuelo, la comida y la atención.
El hotel de Delhi, contratado por Internet para dos noches. Muy correcto y precio razonable. Lo único es que la calle en la que se encuentra, a la hora que llegamos, daba realmente miedo (lo cual no significa que fuera peligrosa, en realidad la India no es peligrosa a grandes rasgos) por la falta de iluminación y la gran cantidad de suciedad, basura, edificios cochambrosos... pero en fin, era el primer contacto con la India.
Todo aquél que diga que la India está super cuidada, que no hay basuras en las calles y que los hoteles son de lujo, ha ido con un touroperador que sólo le ha enseñado la India de la publicidad, no la India Real.
A la mañana siguiente, paseo por Nueva Delhi, visita de la Tumba Humayun, la tumba de Gandhi, la mezquita musulmana (que se debe visitar después de las dos del mediodía) , la Puerta de la India, y un templo hinduista en pleno centro. Muy curioso y abarrotado todo ello.
Otro problema de la India: la superpoblación. Hay demasiada gente por todos lados, advierto.
Comida exquisita en el Chicken Inn, lo aconsejamos a todos. El chicken tika es una delicia.