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Sonrie en India

Escribe: Sonrieviajando
Nuestro primer viaje a India

 

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Día 2 - delhi

Nueva Delhi, India — sábado, 8 de octubre de 2011

Tras 6 horas de vuelo y dormir algo llegamos bastante cansados a Delhi, pasamos los controles, nos pusieron los sellos en los pasaportes y ya estabamos listos para el choque que nos ibamos a llevar al salir a la calle, nos encontrabamos en la terminal 3, no se de quien sería la genial idea de enmoquetar el aeropuerto pero se lució.

Antes nos pasamos por el baño a asearnos un poco y lavarnos los dientes. Jair estaba sóla en el baño pero yo tenía a 5 Indios mirando para mi sin ningún tipo de reparo mientras me lavaba los dientes, al final sería algo normal que nos mirasen directamente y nos hiciesen fotos y videos.

A continuación fuimos a cambiar dinero, os aconsejamos cambiar lo justo en el aeropuerto ya que dan el peor cambio, nos cambiaron a 63 rupias por euro, cuando en otro sitios nos llegaron a dar 67,5. Todavía eran las 5 de la mañana y el metro, que nos dejaba cerca de la zona de mochileros, Paharganj, no salía hasta las 6 de la mañana, no obstante probamos a ir a la estación (está en la misma terminal 3) y vaya casualidad que ya estaba funcionando, el tema de los horarios de las cosas en India no tiene mucho sentido.

La estación de metro está bien indicada y nada más sales de la terminal verás bastantes carteles, sólo tienes que bajar por un túnel y tras unos metros verás las taquillas. Lo que nos sorprendió son los enormes controles que hay tanto en las estaciones de bus, tren, metro y aeropuerto.

Nos recibieron unos militares en una especie de trincheras hechas con sacos y con metralletas, eso si en el metro no había ni un alma, sólo los de las metralletas y el señor que vendía los billetes.

El billete al centro desde el aeropuerto cuesta 80 rupias por persona (1,25 euros aprox.). Atravesamos los detectores de metales, nos cachearon y pasamos las mochilas por los rayos y nos dirigimos hacia las plataformas. Allí estaba el metro esperando por nosotros, ya que eramos los únicos que se dejaban ver por los vagones. Tras esperar menos de 10
minutos arrancamos y en menos de media hora ya estabamos en la estación de metro New Delhi, a pocos metros está la estación de trenes, justo al lado de la zona de mochileros. Salimos de la estación y quedamos  boquiabiertos, pensabamos que era una manifestación o algo, luego nos dimos cuenta que en realidad es así y la calle está a reventar de personas, rickshaw, bicicletas, motos y todo lo que te puedas imaginar, y
lo mejor de todo es que sólo eran las 6 y algo de la mañana.

Se empezaron a acercar personas y ofrecernos taxis, rickshaw, dijimos que no a todos y preguntamos como podiamos ir hacia Main Bazar. Main Bazar es una calle donde se encuentran la mayoría de los hoteles y guesthouse económicos de la zona, queriamos coger una habitación para darnos una ducha, dejar las mochilas hasta por la tarde, ya que habíamos echado el ojo a un hotel que estaba cerca, algo más caro pero que estaba bastante decente.

Así que teniamos que atravesar la estación para llegar a la calle, pasamos todos los controles que yo creo que los detectores no funcionan, simplemente están allí para simular que hay seguridad porque no le pitaban a nadie. Muchas veces os pararán e intentarán mandaros para Connaught place diciendo que Main Bazar no tiene hoteles disponibles, que está cerrado o cosas similares, es siempre mentira, la zona de Connaught place tiene bastantes hoteles y seguramente todas esas personas tengan comisión.

Por fin llegamos a Main Bazar que estaba casi desierta, se nos acercaron un par de señores ofreciendonos habitación, seguimos a uno hasta el guesthouse que estaba en una callejuela, vimos la habitación y al final cogimos una por unas 200 rupias, unos 3 euros al cambio, las cucarachas que no falten.

Después de la ducha salimos a conocer un poco la zona, al principio estaba desierta pero poco a poco se fue animando y acabó abarrotada como el resto de la ciudad. Una buena
manera de moverse por Delhi puede ser el metro, ya que el billete por ciudad no suele pasar de las 10 rupias (0,15 euros aprox.), así que es bastante económico, eso si cada vez que montas tienes que pasar los controles y se hace un poco pesado. Cogimos el metro, mucho más concurrido por ciudad, y nos bajamos en Chandni Chowk, cerca del fuerte
rojo o Lal Qila en Hindi.

Las entradas a la mayoría de los monumentos para extranjeros suele ser de 250 rupias (3,8 euros aprox.), algunas cuestan 100 rupias (1,5 euros aprox.) y la del Taj Mahal es la más cara, 750 rupias (11,5 euros). El fuerte por fuera es bastante bonito, luego lo que hay dentro ya es otra cosa, hay jardines y poco más. Lo despachamos rápido ya que nos
empezaban a doler algo las piernas y tampoco había gran cosa que ver, por cierto hay que volver a pasar por detectores de metales y demás. 

Después del fuerte nos pusimos a callejear un poco por Old Delhi y aquello era un caos, el suelo lleno de charcos, basura, perro... te salen los coches, rickshaw, ciclorickshaw por todos lados, nadie respeta nada y todos se ponen de acuerdo para pitar a la vez, así que si
alguien tiene dolores de cabeza a menudo que vaya preparado. Después de un buen rato caminando dimos con Jama Masjid, una de las mezquitas más grandes de India, estaba abarrotada, asi que estuvimos poco tiempo y nos pusimos a buscar algún restaurante para comer, no encontrabamos nada hasta que vimos un Mc Donalds y se nos iluminó la cara, para el primer día no estaba mal.

No hay mucha variedad, tienes pollo o pollo, así que probamos la chicken Maharaja, especiada hasta las trancas. Como anécdota, no había sitio hasta que se levantó una familia y Jair cogió una mesa mientras yo iba a pedir. Cuando vuelvo con la comida había
sentada con Jair una familia de Indios acaparando el 90 % de la mesa, intenté posar las cosas con tan mala suerte de que la fanta se le calló al señor por encima, la verdad es que no puso muy buena cara, me levanté le pedí perdón y me fui por otra bebida. A la vuelta la mesa seguía que no entraba nada más, puse la fanta de nuevo en la mesa y misteriosamente se volvió a caer otra vez encima del mismo señor, su mujer me miraba con cara de asesina y yo diciendo, ¡Tierra trágame!. Al final el señor enfadado se levantó y se comió la hamburguesa de pie, mientras el resto de su familia y nosotros seguimos en la misma minimesa los 5. Empezabamos bien nuestra relación con los Indios.

Tras comer y salir a la calle se nos acercó un niño muy pequeño que no tenía el pobre donde poner más mierda a pedirnos dinero para comer. A mi estas cosas me matan, pero no queríamos darle dinero, al final entramos de nuevo en el Mc Donalds y le compramos unas patatas, sólo por la cara que puso ya mereció la pena, se marchó muy contento comiéndoselas.

Regresamos al guesthouse por las mochilas, no dormimos nada porque debieron estar limpiando la calle con las sábanas, así que cogimos los bartulos y nos fuimos al hotel que habiamos fichado por internet, la verdad es que estaba mucho mejor, más limpio, tenía toallas y esas cosas, así que nos dimos nuestra segunda ducha ya que estabamos
empapados de sudor.

Después de esto volvimos a dar otra vuelta por Old Delhi, a las 6 de la tarde ya empieza a anochecer, así que nos pilló la oscuridad en pleno paseo, en unas calles donde no había casi luz y misteriosamente tampoco mujeres. De repente empezamos a escuchar tambores y trompetas, salimos para una calle más ancha y nos encontramos con un desfile, no sabiamos muy bien que era pero había bastantes carrozas, así que nos quedamos un buen rato allí a verlo.

Era hora de cenar y no sabiamos donde ir, las piernas empezaban a flojear así que
decidimos volver al hotel a cenar algo. No nos enseñaron carta ni nada, nos dieron basicamente lo que les apeteció y nosotros allí comiendo aquello sin ganas, encima llegó una especie de excursión de ancianos de Sri Lanka, que no eran pocos precisamente, muchos tuvieron que comer de pie, y acabamos comiendo con ellos en la misma mesa.

Tras nuestra primera gloriosa y asquerosa comida en India, porque la comida aparte de
mala estaba fria, subimos a la habitación y no tardamos ni 10 minutos en dormirnos, el próximo día nos tocaba visitar la mayoría de monumentos de la ciudad.

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