Chipre: el país del mar Mediterráneo (parte II)

Escribe: Budha
Es la tercera isla más grande del Mediterráneo, después de Sicilia y Cerdeña. La población es de 710.000 habitantes y recibe 2.200.000 turistas por año, en su mayoría ingleses y alemanes, que pasean su blancura sin ninguna inhibición. Las cifras lo dicen todo: viven del turismo y tratan de explotar sus recursos naturales al máximo. Las playas, las ruinas antiguas y las iglesias medievales son su fuerte.

 

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Capítulo 1

Chipre: el país del mar Mediterráneo (parte II)

Nicosia, Chipre — jueves, 14 de octubre de 2004

Herencia de la humanidad

La ciudad de Pafos fue declarada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es una de las zonas más ricas por los vestigios encontrados de las civilizaciones que la habitaron. Los lugares que merecen visitarse son:

Casa de Dionisios: cerca del puerto se hallaron mosaicos de la época helenística y romana. El lugar recibió el nombre de Casa de Dionisios porque el dios del vino aparece reiteradas veces en los mosaicos.
Hay dos niveles de excavaciones. El mosaico más antiguo, descubierto en el patio, un metro por debajo de los otros, corresponde a la época helenística y data del siglo III a.C. Fue realizado con piedras enteras blancas y negras, técnicas diferentes a las romanas.
Los otros mosaicos, del siglo III, todos protegidos por barandas y separados por caminitos de madera, muestran escenas de la mitología griega, con imágenes de los dioses en diferentes situaciones. Estas construcciones fueron destruidas por un terremoto en el siglo IV y nunca se reconstruyeron.

En Pafos están los mosaicos mejor conservados del mundo pertenecientes al siglo III. También se puede visitar la Casa de Theseus, la Casa de Aion y la Casa de Orpheus, donde hay más mosaicos.
Las tumbas de los reyes: es un antiguo cementerio con cientos de nichos que datan del siglo III a.C. Allí nunca se enterraron reyes, pero por el gran despliegue arquitectónico con el que estaban construidas, adoptaron el nombre real. Son ocho tumbas subterráneas, cuyas antesalas están decoradas con columnas de estilo dórico.

Iglesia de Agia Paraskevi: a tres kilómetros de Pafos, erigida en el siglo IX, es uno de los templos bizantinos más interesantes. Las paredes con muchas capas de yeso dejan ver a través de sus quiebres escrituras y pinturas más antiguas. Son como palimpsestos en los que se mezclan los trazos, y las pinturas de épocas diferentes -siglos X, XI, XII y XV- afloran sin inconvenientes.
En la zona de Akamas, 40 kilómetros al norte de Pafos, también se pueden visitar los baños de Afrodita donde conoció a Adonis, uno de sus amantes. Otra de las mil leyendas que giran en torno de la diosa dice que el que se baña en la pileta con cascada natural escondida entre los árboles, se sentirá más joven y enamorado.

Seguir en las ruinas

Kurion es uno de los sitios arqueológicos más impresionantes de la isla, que además otorga una providencial vista desde las alturas de una colina.

Se puede conocer el teatro grecorromano, que era usado para la interpretación de comedias y tragedias. Fue construido en el período helenístico, en el siglo II a. C. En 1961, fue reconstruido y por su buena acústica y capacidad -3500 personas- actualmente se usa para obras de teatro, musicales y conciertos. Cerca del teatro están los restos de la casa de Eustolios, una construcción del siglo IV, que luego se convirtió en un centro de recreación. Hay 30 habitaciones y baños romanos de tres tipos. Los pisos están decorados con mosaicos que muestran símbolos religiosos. Hay mosaicos con símbolos cristianos y también con figuras mitológicas. La casa fue construida con los símbolos de Jesús.
Es una de las primeras veces que aparece escrita la palabra Jesucristo, aunque las inscripciones católicas conviven con las mitológicas. Los habitantes de la zonas de Kurion y Pafos no separaron la adoración a los dioses Apolo y Afrodita, en los primeros tiempos del cristianismo.

También se puede visitar el santuario de Apolo, donde se veneraba al dios griego. La primera construcción data del siglo VII a. C. En la actualidad, pueden verse dos pilares, que fueron reconstituidos y las ruinas de los dormitorios, frente al templo y los baños.

Barbas largas

Entre las montañas de Trodoos, rodeado de pinos negros, deja ver su renovada construcción el monasterio de Kikkos. Los 18 monjes de barba larga y vestimenta sobria que lo habitan velan día y noche un icono de la Virgen María, que enaltece la pequeña iglesia que se levanta entre las paredes monacales.

Se dice que el icono es uno de los tres que pintó el apóstol San Lucas, en presencia de la Virgen. Está recubierto con una lámina de plata y un velo. El monasterio, dedicado a la Virgen y construido especialmente para preservar la obra del apóstol, data originariamente del siglo XI, aunque la construcción actual tiene sólo unas décadas.

El muro que sigue en pie

A través del alambrado, desde una posición militar grecochipriota en el centro de Nicosia, se puede ver claramente. Allí, a unos pocos metros, hace 25 años había vida. Ahora sólo hay desolación. Las casas y los negocios están como entonces, nunca más se volvieron a habitar, pero cargan con las huellas de una cruel guerra sobre sus fachadas.
Las paredes descascaradas están carcomidas por el tiempo y el olvido. Los escombros desparramados entre el pasto se mezclan con vidrios rotos. En las habitaciones no volvió a entrar el sol, las persianas siguen bajas.

Y a través del alambrado también se puede ver claramente que 100 metros más adelante flamea la bandera de la autoproclamada y no reconocida internacionalmente República Turca del Norte de Chipre, custodiada de cerca por la insignia turca. De ese lado continúa otra vida, la que impusieron las fuerzas militares turcas. A lo lejos se puede oír el llamado de una antigua iglesia bizantina , que se usa como mezquita, llamando a sus fieles.

La zona abandonada representa la línea de demarcación (línea verde) que, desde la invasión turca de 1974, separa al sector griego del turco y se extiende en forma transversal a lo largo de toda la isla. Esta misma franja se mete en Nicosia y desgarra su corazón, convirtiéndola en la única ciudad-capital europea que permanece dividida por la fuerza.
No hay un muro concreto como en Berlín, pero la sensación es la misma.
En pleno centro de la ciudad, la peatonal principal, muy arreglada y cuidada, rodeada de negocios y plantas, se muere en un viejo alambrado custodiado por los militares grecochipriotas. Más allá de él no se puede ir. La bandera de la república chipriota, junto con la griega indican que se está en una frontera. No es como cualquier otra, hay carteles de repudio, monumentos a los desaparecidos y una trinchera con bolsas de arena a un costado. En el centro, un pequeño territorio neutral controlado por los cascos azules de las Naciones Unidas y después la tierra inaccesible.

La invasión turca

En julio de 1974, Turquía invadió Chipre. El 37 por ciento del territorio de la república chipriota quedó en poder turco. La vida de todos sus habitantes cambió inexorablemente. Los 400 años de pacífica convivencia entre las dos culturas, de respeto mutuo por las diferencias en las costumbres y en la religión habían llegado a su fin. Comenzaban la separación y el desarraigo. Doscientos mil grecochipriotas fueron desplazados del Norte y los turcochipriotas que vivían en el Sur, obligados a trasladarse a la región ocupada. De la noche a la mañana miles de familias tuvieron que abandonar sus casas, sus trabajos, su barrio natal y emigrar. Para nunca más volver, aunque colgados de un alambrado, o a través de una ventana alta, puedan ver y añorar su antiguo hogar.

Desde que en Chipre se instauró la república, independizándose de Gran Bretaña, la constitución de un gobierno que incluyera a la minoría turca, que representaba un 18 por ciento de la población, no fue tarea fácil. El hombre fuerte de la mayoría grecochipriota era el arzobispo Makarios, que fue elegido primer presidente.

La población turca aumentó rápidamente. Fueron traídos desde el interior de Turquía alrededor de 85.000 colonos, que alteraron la estructura demográfica.

Cómo pasar al otro lado

Desde el momento de la invasión turca los grecochipriotas no pueden acceder a la zona militarmente ocupada por los turcos. De la misma manera que los turcochipriotas tampoco pueden entrar libremente en el territorio de la República de Chipre. Pero los extranjeros que visitan la zona griega pueden cruzar la línea de demarcación y conocer el otro lado. El lugar para hacer el trámite es el Ledra Check Point, un edificio situado en el extremo oeste de la ciudad vieja de Nicosia. Es prudente ir y volver en el día, y aclarar esa situación tanto en la posición griega como en la turca.

El paso es sencillo, como en cualquier otra frontera internacional. En este caso se requieren cuatro dólares y el pasaporte, pero hay que tener cuidado que los turcos no lo sellen, porque si no no se puede volver a entrar en el lado griego. Generalmente, sellan un papel.
Lo que sí es imposible es pretender ingresar en el sector griego cuando se arribó a la isla por los aeropuertos o puertos situados en el lado turco, puesto que son considerados ilegales.

Mucho más que playas

Los últimos rayos del sol de la tarde se escurren entre los miradores de la terraza del antiguo castillo medieval, que a orillas del mar domina el puerto de Pafos. El muelle ahora está tranquilo. Decenas de barquitos de mil colores y lujosos yates se acunan en la costa, esperando el amanecer. Algunos son más grandes, otros más chicos, con o sin techo, pero todos impecables. Unos pocos pescadores todavía siguen acomodando las enormes redes en sus bolsas. No hay cañas ni anzuelos, sólo redes y más redes. A unos metros, los bares se iluminan, los negocios del pequeño centro comercial empiezan a bajar las persianas y los autos vienen y van por la calle principal.

El sol ya se perdió en el horizonte azul y la oscuridad se adueñó definitivamente del entorno. Es una noche sin luna, pero tentadora para caminatas románticas por la playa o para hacer equilibrio sobre las rocas que separan la rambla del mar.

Pafos fue el centro del culto a la diosa Afrodita. Se fundó muy cerca de Petra tou Romiou, la zona de acantilados y rocas, donde se dice que nació la diosa del amor y la belleza de la mitología griega. Durante el período helénico y el romano fue la capital de Chipre. Después alternó entre destrucciones y momentos de esplendor, hasta que durante la dominación turca se convirtió en un puerto insignificante. Ahora es una ciudad nueva, que creció y acentuó su popularidad cuando las playas más concurridas quedaron en manos de los turcos, hace 25 años. Proliferaron los hoteles de cara al mar que coleccionan estrellas y los restaurantes que ofrecen platos de las más diversas nacionalidades.

Deportes

Chipre presenta una gran cantidad de lugares donde es posible practicar deportes acuáticos. Si nos apasiona el windsurfing o la vela, lo mejor es acudir a la punta de las penínsulas y cabos, donde los vientos son muy fuertes. También hay diversos lugares donde poder practicar submarinismo.

Montar en bicicleta y realizar excursiones es posible por toda la isla, con numerosos senderos señalizados en las colinas del sur, en la Península Akamas y en los Troodos. También Chipre tiene un centro turístico en el lado noreste del Monte Olympus donde es posible practicar el esquí. Además se están construyendo lugares donde jugar al golf, uno de los mejores se encuentra en el distrito de Paphos.

Gastronomía

La gastronomía chipriota tomó prestados muchos de los sabores de la cocina griega, turca, armenia, libanesa, siria, italiana, francesa y en menor medida británica, pero les agregó características propias.
Nadie que visite la isla y disfrute sus platos podrá olvidar las aceitunas, las enormes papas o las naranjas que acompañan inevitablemente todas las comidas.

Una buena forma de probar todos los gustos de una sola vez es pedir meze. Traerán alrededor de 30 platitos con una gran variedad de preparaciones. Primero llegarán las aceitunas negras y verdes, diferentes salsas para acompañar con pan y las ensaladas. Una de las salsas más tradicionales es la tzantziki, a base de yogur, pepino y menta. Otra es el humus, que es pasta de garbanzo con atún u otro pescado. También habrá koupepia, arroz con carne envuelto en hojas de parra. Después el paladar disfrutará de pulpo, en vino tinto; caracoles en salsa de tomate; alcaparras, y coliflor. Tampoco faltará pollo, carne de cerdo y de cordero y diferentes variedades de pescado.

El halloumi, queso duro que generalmente se cocina a la parrilla, es imperdible. Si no se dispone de mucho tiempo, se puede ordenar souvlakia con sheftalia, un sándwhich de pan de pitta relleno con carne de cerdo, chorizo y tomate.

En el momento del postre, las frutas frescas llegarán a la mesa.
Para finalizar, el café a la chipriota, similar al turco, puede ser gliki, si es dulce; metrio, intermedio, y sketo, amargo.

Tips:

Clima: Chipre tiene un clima mediterráneo típico, con veranos cálidos y secos, y una estación fría y lluviosa que se extiende desde octubre hasta marzo. La temperatura anual es de 20 ° C. La precipitación anual está por debajo de los 500 mm de promedio. El verano es especialmente caluroso en los meses de julio y agosto. La mayor parte del año es seco, con lluvias impredecibles que caen en los meses de diciembre, enero y febrero. Chipre sufre frecuentemente años de sequías. La mejor época para visitar el país es en los meses de abril- mayo y septiembre- octubre, debido al exceso de calor en los meses de verano.

En Nicosia, Chipre

Moneda: La libra de Chipre consta de 100 céntimos. La moneda se emite por el Banco Central de Chipre, que también regula la oferta monetaria y controla las actividades de los bancos comerciales griegos y británicos de la isla. Los bancos del país cambian las principales monedas en dinero en metálico o en cheques de viaje. La mayoría de los lugares del norte aceptan libras de Chipre y otras grandes monedas, aunque la moneda utilizada es la lira turca. En la República se puede obtener un anticipo en efectivo con tarjeta Visa en la mayoría de los bancos, y con tarjeta American Express en el Banco Popular. En Chipre del Norte, se ofrecen anticipos en efectivo con la mayoría de las tarjetas de crédito en Kibris Türk Kredi Karti Ltd, 10 Cengizhan Sukaka, Lefkoha. En lo referente a las propinas, una recarga del 10% se añade en la mayoría de los restaurantes del sur, así que no es necesario dejar propina a no ser que el servicio sea algo muy especial. En el norte, la propina solo se incluye en escasos lugares. Los taxistas también suelen esperar alguna propina.

En Nicosia, Chipre

Transporte En avión La República tiene aeropuertos en las ciudades de Larnaca y Paphos, con vuelos a la mayoría de las ciudades de Europa y de Oriente Medio. El norte de Chipre tiene un aeropuerto internacional en Ercan, pero sólo vuelan allí las compañías aéreas turcas. En autobús El servicio de autobuses recorre todos los tramos que separan las ciudades todos los días excepto los domingos. Aquellos que recorren las principales ciudades son baratos, frecuentes y eficientes. Si quieres viajar en domingo lo mejor es alquilar un taxi, los cuales suelen ser bastante buenos en la República, pero suelen hacer algunas rutas dando unos cuantos rodeos. En taxi El norte de Chipre tiene un servicio de taxis entre las ciudades de Kyrenis y el norte de Lefkosia. Por regla general, suele ser fácil en todo el país el alquiler bicicletas y coches.

En Nicosia, Chipre

Salud: Las condiciones sanitarias y las atenciones médicas son buenas en Chipre. Para entrar en el país no es necesario haberse vacunado contra ninguna enfermedad, salvo que se venga de un país con epidemia oficialmente declarada.

En Nicosia, Chipre

Seguridad: El país tiene un índice criminal bajo, aún así siempre conviene tener en cuenta una serie de precauciones que más tienen que ver con la lógica y el sentido común como es el guardar siempre el dinero en lugar seguro. El país está dividido por una línea de demarcación fuertemente vigilada. Es necesario tener precaución y respetar las indicaciones, especialmente en lo referente a instalaciones de tipo militar y sus cercanías, que está prohibido fotografiar. Los desórdenes civiles no son comunes en Chipre y ha habido incidentes violentos de manera ocasional a lo largo de la «línea verde». Los grupos terroristas de Oriente Medio han llevado a cabo acciones violentas en Chipre.

En Nicosia, Chipre

Festividades: La República celebra básicamente las mismas festividades que Grecia. La Semana Santa, más importante para la iglesia ortodoxa griega que las Navidades, es la mayor celebración del año, con procesiones con velas, fuegos artificiales y fiestas. El 1 de octubre se celebra el Día de la Independencia de Chipre. El Norte celebra las vacaciones musulmanas, entre ellas el Ramadán, el mes en el cual todo el mundo ayuna desde la salida hasta la puesta del sol. El Ramadán finaliza con un enorme festín, llamado Eid al-Fitr, donde la gente reza junta, visita a sus amigos y recibe regalos. La Proclamación de la República Turca del Norte de Chipre se celebra el 15 de noviembre.

En Nicosia, Chipre

Souvenirs: Una de las mejores compras que podemos realizar en el país son los zapatos y las chaquetas de cuero. Las artesanías de mayor calidad se pueden adquirir en el Cyprus Handicraft Service, que posee tiendas en Nicosia, Limassol y Larnaca. Los productos en venta incluyen encajes hechos a mano, bordados, crochet, vestidos tradicionales, objetos de plata y cobre, alfarería y cestos. Lefkara, un pueblo de montaña con casas de piedra y muchos desniveles, es el centro de las artesanías. Las mujeres fabrican a mano manteles y carpetitas con lino irlandés y los llenan de bordados. Estas manualidades son las tradicionales de la isla. En el reverso de las libras chipriotas aparece una de estas carpetitas dibujada. Los precios son bastante elevados, pero hay que tener en cuenta que están totalmente bordadas a mano. Los hombres se encargan de la platería. Pulseras, aros y cadenas se consiguen a precios convenientes.

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