Por la costa este de EE.UU.

Escribe: raquelguillermo
En abril de 2.007 decidimos darnos una vuelta por la Costa Este de Estados Unidos. Desde Nueva York a Atlanta pasando por Boston, Washington, Virginia y Miami. 18 días llenos de emociones,...

 

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Capítulo 1

Por la costa este de EE.UU

New York, Estados Unidos — martes, 22 de mayo de 2007

En abril de 2.007 decidimos darnos una vuelta por la Costa Este de Estados Unidos. Desde Nueva York a Atlanta pasando por Boston, Washington, Virginia y Miami. 18 días llenos de emociones, sorpresas...

Habra que empezar por el principio:

NUEVA YORK, allá por los primeros días de abril: Nueva York es simplemente impresionante, es Metropolis, es Gotham City, es Blade Runner, es diferente cada dia.

Cuando llegas piensas que ya la conoces, que has estado aqui muchas veces y es cierto.

El primer día, nos recorrimos la parte central de Manhattan con su bulliciosa Quinta Avenida, Park Avenue con la Grand Central Terminal y sus peligrosos escalones para los Intocables de Elliot Ness, el edificio Chrysler, la ONU, la zona del Rockefeller Center con la pista de patinaje, nos embobamos entre los carteles de los teatros de Broadway hasta que llegamos a la explosion de color de Times Square. Y como todo aqui, aquello es brutal. Creemos que es necesario verlo.

Bajamos hasta el Flatiron Building, el edificio finito que hace esquina tan famoso y un negro nos grabo para una pelicula. De aqui a Hollywood o a la carcel que nunca se sabe. Como colofon al dia, el Empire State. Dos horas de cola pero merece la pena, a pesar de los 20$ aunque sabiendolo hubieramos pagado los 45$ que cuesta saltarse las colas... inocentes!

No te crees donde estas hasta que ves Nueva York a tus pies mientras la luz del dia se convierte en millones de lucecitas de colores que llenan el horizonte.

Este segundo día amanece más triston y gris. Nuestra plan de vsitas nos lleva a la parte norte de Manhattan, incluso un poco más arriba que es donde se haya la Universidad de Columbia, en el inicio del barrio de Harlem. Decidimos ir en metro porque a parte de que hay que probarlo por narices tambien estamos matados de la paliza del primer día.

Del metro diremos que es feo y sucio con gente fea y sucia... o al menos el que cogimos nosotros. Nos dejó a la entrada de la Universidad. El campus es inmenso. Estaba desolado al ser domingo y hacía cada vez más frío. Dimos una vuelta por entre sus bibliotecas, facultades y una pequeña iglesia escondida y pasando de las ardillas que eran un poco sosas, comenzamos a andar hacia el sur de la isla, hacia Central Park. En el camino, merece un receso, la Catedral católica de St. John the Divine que es grandiosa a pesar de que queda parte sin construir.

Una parada en una pizzeria de Harlem para tomar un cacho pizza enorme junto a un policía completamente peliculero con su coche patrulla a la puerta (solo nos faltaba el típico atracador).

Llegamos a Central Park. Los árboles no corresponden a la idea de la primavera. Es una estampa navideña. Nos consolamos pensando que si hubieran tenido muchas hojas verdes no nos hubieran dejado ver los rascacielos que circundan el parque. La verdad que impresiona este extenso y añejo parque con varios lagos, gente haciendo deporte, niños y padres jugando al baseball y ardillas allá donde mires. Descendemos por el lado oeste.

Los edificios pasan de ser mas modestos a tener un portero con sombrero de copa en la puerta. Llegamos al Museo de Historia Natural. Es muy grande y nuestra visita consiste en pasar las salas rápidamente echando una ojeada. Está plagado de niños y de españoles.
Cerca, nos encontramos con los edificios de apartamentos mas conocidos, los Dakota (donde vivió y fue asesinado John Lenon), los San Remo con sus dos torres similares... se respira bastante lujo.

Cruzamos el parque hacia su lado este por el gran lago hacia la milla de los Museos. El primero en aparecer es el Metropolitan Museum (dicen que merece mucho la pena) pero para cuando llegamos queda poco para el cierre y la entrada es cara, creemos que 20$. En su lugar exploramos un poco el Guggenheim que, todo sea dicho, es más feo que el de Bilbao.

Volvemos a descender hacia la 5ª avenida, nos quedamos sin ver el Hotel Plaza que está en obras pero en su lugar nos sorprenden una pareja de bailarines clásicos que ruedan algun tipo de pelicula en el Central Park.

Ya es de noche cuando aparecemos en Times Square y las luces nos engullen y tambien la lluvia que por primera vez, hace su aparición. El tiempo se complica el tercer día. Una densa niebla cubre parte de los rascacielos y merma nuestras ganas de ir a la Estatua de la Libertad ya que poco se va a ver desde ella. Empezamos nuestra visita al Lower Manhattan o su parte más sur. Desde el Ayuntamiento, caminamos a la Zona Cero. Si dejamos a parte los sentimentalismos bien podrían ser las obras de la M-30 pero te acuerdas de lo que pasó en aquel solar infestado de excavadoras y obreros, te acuerdas de las noticias a la hora de comer del 11 de septiembre, de la gente que se lanzaba desde las ventanas, de las torres cayendo y se te hace un nudo en la garganta.

El entorno ayuda a esa sensación. Hay flores enganchadas en la valla que rodea el solar, fotos de las torres saliendo por encima de las nubes, policias llorosos y te das cuenta que algún turista (fundamentalmente americano) contiene a duras penas las lágrimas.

Llegamos a Battery Park que ocupa la punta sur de Manhattan. Desde allí salen los ferrys que van a la Estatua de la Libertad y a pesar de que el clima no ayude, hay una cola descomunal esperando. Nos encaminamos hacia el Distrito Financiero, dando un abrazo al pedazo toro que marca el inicio de este distrito, nos metemos en Wall Street. La iglesia de la Trinidad marca el inicio de la citada calle que resulta estrecha y de un trazado irregular por lo que la famosa Bolsa, se abre paso a duras penas entre los demás edificios, entre los turistas y los trabajadores de la zona. Nos encaminamos hacia el antiguo puerto de Nueva York, el South Street Seaport.

Poco queda de uno de los puertos mas importantes del siglo XIX, pero desde él se obtienen unas vistas imprescindibles del Puente de Brooklyn y de los veleros antiguos que destacan sobre los altos edificios del Distrito Financiero.

El camino que emprendimos hacia Chinatown no fue muy recomendable, supongo que es mejor hacérselo en autobus o metro pero bueno, a lo hecho pecho. Chinatown, el barrio chino por excelencia crece cada día más quitándole espacio a Little Italy, su vecina. Los carteles luminosos en chino, los restaurantes, las tiendas de todo a cien te envuelven. Es un buen sitio para comprar recuerdos y alguna imitación.

El SoHo, la zona bohemia por excelencia nos enseña sus fachadas de hierro colado, las escaleras de emergencia flotantes, las salas de arte, la gente excentrica... una zona muy curiosa que merece la visita, sobre todo la calle Greene Street. De allí al Greenwich Village (aquí conocido como el Village) con la Universidad de Nueva York, sus peculiares estudiantes, las calles llenas de cafes (nos metimos para el cuerpo una estupenda tarta de queso, el New York cheesecake de toda la vida) y la zona residencial con casas bajas y patios ajardinados entre ellas.Y de vuelta a nuestra ruidosa zona. El Empire State nos despide de Nueva York con luces fantasmagóricas contra la niebla.

HACIA BOSTON:

Despues de tres dias completisimos en Nueva York, toco el momento de despedirnos de la Gran Manzana, tomar nuestro coche y carretera y manta. Nerviosos porque entrabamos en territorio desconocido, salimos fuera de Manhattan sin demasiado problema y tras atravesar el Bronx desde la autopista (menos mal que no era a traves de una de sus calles), nos metimos de lleno en el paisaje arbolado del Estado de Nueva York. Sorprende que al salir de los limites de la gran capital mundial te encuentres en medio de la naturaleza.

Bordeando el mar (aunque sin verlo) por nuestra amiga la autopista interestatal 95, fuimos colandonos de un estado en otro sin darnos ni cuenta. Nuestra primera parada fue en el pueblo de New London (Connecticut) que parecia sacado de la novela/pelicula de Moby Dick. Realmente se dedico a la industria ballenera siendo uno de los principales puertos. La calle principal y la que baja al puerto se mantienen con un aspecto muy similar al que debieron de recorrer aquellos balleneros.

Hemos de remarcar que que en la confluencia de esas calles ahi un restaurante italiano que sirven una de las mejores pizzas que hemos comido hasta el momento (y han sido muchas...)Desde New London, la siguiente parada era Newport (Rhode Island) que por cierto viene muy mal indicado en los mapas y mas en la carretera por lo que dimos muchas vueltas y el tiempo se nos echaba encima para llegar a Boston a dormir. Al final dimos con el ansiado Newport.

Es un pueblo enorme que tiene obligatoriamente que ser visitado. Esta es una isla comunicada con el continente por dos puentes y desde ellos ya puedes observar la multitud de mansiones con sus embarcaderos dando al mar y escondidas entre arboles centenarios.

El centro del pueblo es de cuento con sus tiendas de estilo antiguo perfectamente cuidadas, las calles empedradas y casas y casoncios con sus jardines idilicos. Newport es conocida por unas cuantas mansiones que sobresalen de entre las demas y que pertenecen a familias millonarias neoyorkinas que despues de la Guerra Civil, decidieron poner aqui sus casas de veraneo (otros la tenemos en Alicante y a mucha honra), casi todas estan en la misma calle Bellevue Avenue y como las vallas que las limitan son de risa, se pueden ver con facilidad.

Con pena por no poder quedarnos mas tiempo a explorar el pueblo, cruzamos de nuevo al continente y aunque nuestra siguiente parada era Cape Cod, tuvimos que omitirla y correr (bueno, es un decir porque 55 millas/hora no se parece en nada a correr) a Boston.Con la fortuna que nos ha acompaniado todo el viaje, entramos en Boston como si vivieramos alli desde peques y encontramos el hotel a la primera.

Del hotel podemos decir que el pobrecillo estaba entre las lujosas torres de los hoteles Sheraton, Hilton y Marryot por lo que parecia la amiga fea del grupo pero tenia una habitacion extra amplia con dos camas de matrimonio y limpia... por una decima parte o menos del precio de los demas.

BOSTON

Dicen de Boston que es la ciudad mas europea de los Estados Unidos, suponemos que es porque es una ciudad creada alrededor de un centro histórico. Ante todo es una ciudad cómoda de visitar a pesar de que no llegáramos a los 0ºC.

Desde la oficina de información del parque Boston Common, te indican un itinerario a seguir conocido como el Freedom Trail que a traves de un camino de baldosas te lleva por los lugares históricos mas importantes de Boston y de la misma historia de los Estados Unidos, al ser la cuna de su Independencia. Tambien hay que pasarse por el bar de Sam, Cheers que se encuentra en la calle Beacon Street, al lado del parque pero que solo tiene de la serie, la entrada.

Tambien es bonito pasear por la calle Newbury Street, llena de bonitas casas y tiendas caras. Realmente, lo esencial de Boston se recorre en un poquito mas de una mañana con lo cual nos dio tiempo por la tarde a visitar la famosa Universidad de Harvard en Cambridge, bueno lo de visitar es relativo puesto que lo hicimos sobre nuestra primera gran nevada y no es algo muy agradable cuando te pilla de improviso. Cambridge es una ciudad-universidad con tiendas, casas agradables y bares de ambiente joven.

Por la noche acudimos a un local de jazz bastante famoso en el que los espectaculos empiezan a partir de las 9 de la noche, nosotros no lo sabiamos y tuvimos que matar el tiempo cenando (que mejor forma de matarlo sobre todo con un costillar entre los dedillos) en el mismo sitio en el que por cierto se come bien. Nuestro ansiado jazz resultó, este dia en especial, una banda que tocaba folclore argentino con jazz.... Suena peor de lo que fue. Nos gustó.

HACIA WASHINGTON:

Con rastros de nieve y tempranito, nos marchamos de Boston en dirección a Washington y como la distancia mas corta entre dos puntos es la linea recta... pues no hicimos ni caso y a serpentear! En principio ante nosotros se presentaba un reto de unos 800 km con lo que tratariamos de parar a dormir en algun motel antes de llegar a Washington.

El camino por Massachusetts por la autopista 90 hacia el Estado de Nueva York fue invernal. Con campos y árboles manchados de nieve, un poquito de lluvia y el sol que amenzaba con salir (pero que no se decidía el muy cobarde). Pasamos cerca de un Springfield, ¿seria el pueblo de los Simpsons? Creemos que no, desde entonces hasta el final del viaje vimos 5 Springfield en estados diferentes.

Lo mas bonito habia de llegar al entrar en el estado de Nueva York y era la ruta 9 que se coge justo antes de llegar a Albany (capital del estado). Es una carretera preciosa que recorre el cauce del rio Hudson hasta Nueva York ciudad y atraviesa pueblos de casas de ensueño, bosques y lo tienes a mano, se para muchas veces a hacer fotos, a comer en encantadores restaurantes donde no ven españoles desde Colon y creemos que ni él pisó estos lugares. Realmente el rio no llegas a verlo hasta donde se encuentra la mansion del muy multimillonario Vandelbirt en la que se puede pasear por sus jardines que llegan hasta el caudaloso rio o visitar la casa por dentro, que dicen merece la pena si se dispone de una hora. Cosa que a nosotros nos faltaba.

Despues de las fotos, últimos pasos por la carretera 9 para ya coger la autopista bordeando la ciudad de Nueva York y enlazar con nuestra ya olvidada Autopista 95 y hacia el sur hasta que el cansancio pueda con nosotros. Lo hizo pasado Philadelphia. En las zonas de descanso y restaurantes dan unas revistas con las listas de hoteles de carretera (lo de moteles les queda corto) que tendrás en el camino y cupones descuento para ellos. Te facilita mucho el trabajo y esta bien señalizado.

Y ahí dormimos, en un Best Western cerca de BelAir, patria de los tios de Will Smith en su repetida serie.

WASHINGTON

Desayunamos temprano este Viernes Santo contemplando omnubilados la ola de frio polar en todas las cadenas de la tele junto a otros americanos que en sandalias y pantalon corto no se lo acaban de creer.

Maletas de nuevo al coche. Y hacia Washington. En el camino, se decide parar por no muchos votos a favor en Baltimore para conocer una zona llamada Fells Point. No sabemos si el resto de Baltimore merece la pena, aparentemente no pero Fells Point, sí. Te traslada rápidamente a las antiguas tabernas, a los barcos amarrados en el puerto llenos de contrabando, peleas entre sus calles empedradas y sus bonitas casas. La visita dura menos de una hora y de nuevo camino a Washington.¿Qué se puede decir de la verdadera capital de los Estados Unidos?

Realmente que nunca pensamos en visitarla pero la madre de Raquel dijo que era indispensable y realmente lo es. Algunos de aqui piensan que es una capital artificial ya que fue una ciudad creada con el único objetivo de convertirse en la capital por lo que esta perfectamente diseñada para ello.

Mas eso no le quita valor alguno. Hay que plantarse en medio del Mall (es zona grande ajardinada que aparece en las películas) teniendo a un lado el impresionante Capitolio y en su lado opuesto al Lincoln Memorial (el famoso obelisco) para tener esa extraña sensación de libertad que supongo los arquitectos quisieron darle a la ciudad. Todo son espacios enormes abiertos. No hay ningun batiburrillo de edificios. Cada uno de los que rodean al Mall son museos llamativos de estilo clásico.

Para entrar en el Capitolio, que es muy recomendable, hay que coger las entradas el dia anterior por la mañana, por lo que nosotros apenados no pudimos entrar pero sí lo hicicmos en el Jardin Botanico para decir que habíamos entrado en algun sitio de Washington (que por cierto, es muy bonito). Si se sigue andando por el Mall desde el Capitolio hacia el Obelisco de Washington, perpendicularmente a la derecha, aparece la Casa Blanca que despues de haberla visto en tantas peliculas ni te sorprende, bueno te extraña encontrarte delante de ella y no el la butaca del cine.

Ah! las ardillas de delante de la Casa Blanca son bastante amigables o tienen un hambre que se mueren porque te cogen las avellanas de la mano.

Volviendo al Obelisco y mirando en sentido contrario al Capitolio tenemos el Lincoln Memorial, el famoso edificio que quien no recuerda en la peli de Clint Eastwood o de Forrest Gump con su fachada con columnas por cada uno de los estados que entonces formaban los Estados Unidos y la estatua enorme de Lincoln sentada mirando con aparente gravedad lo que sucede alrededor. Desde los pies de Lincoln se obtienen unas buenas vistas del Capitolio a lo lejos, el obelisco y los lagos en los que se metió la novia de Forrest Gump al final de la peli. Hay una serie de estatuas en las cercanías que merecen un vistazo. Una es la de los Veteranos de la guerra de Korea.

Estuvimos también en el Cementerio militar de Arlington para el que hay que coger el coche y queda a unos minutillos junto al famoso Pentágono. El cementerio sobrecoge no únicamente por el incontable número de lápidas de mármol blanco perfectamente alineadas que suben y bajan por las colinas verdes, sino tambien por el espacio que aún queda por rellenar con más.

Casi todas las lápidas pertenecen a militares de las dos guerras mundiales pero además están las tumbas de Kennedy, su mujer y sus hijos y de su hemano Robert. Frente a la Tumba del Soldado Desconocido se hace un cambio de guardia cada 30 minutos que merece la pena ver sobre todo por lo raro que andan los guardias como un poco estreñidillos. Hemos leído que estos guardias tienen un entrenamiento dificil, comenzando por que en los 6 primeros meses de academia no pueden hablar con nadie ni ver la televisión.

Todos han de medir la misma altura y tener parecidas medidas, realmente parecen autenticos clones. Resulta agradable dar un paseo por el cementerio, no resulta tan lúgubre como los de España.

Volviendo de nuevo a Washington, nuestro hotel se encontraba en el Barrio de las Embajadas, un lugar al que nos mudábamos hoy mismo. Lleno de casas preciosas entre árboles añejos. La calle Connecticut Avenue que desemboca en Dupont Circle conforma un barrio que hay que visitar con tiendas, restaurantes caros y no tanto abiertos hasta tarde y con mucho ambiente nocturno. Toda la zona es realmente bonita.

Ah! Nuestro hotel una pasada. Precioso y pijo. Teníamos una suite junior (no imagino las demas) con salita de estar, cocina y vestidor. Las vistas eran muy bonitas, sobre todo al día siquiente en el que se despertó todo Washington nevado. Y ya van dos.

POR EL ESTADO DE VIRGINIA:

Hoy dia 8 de abril estamos en el estado de Virginia, mas correctamente en Charlottesville, cuna de Jefferson y de dos patrimonios de la humanidad, la universidad y la casa de ese presidente. Ayer atravesamos el Parque nacional de Shenandoah y a punto estuvimos de no hacerlo, por que? pues porque la nieve nos cerraba el paso de la carretera.... esto es abril, no? aqui tampoco se creen el frio que estamos pasando parece que es una ola de frio polar de esas y que aqui nos cubre de nieve hasta las orejas... menos mal que veniamos preparados!

El parque es precioso a pesar de que esperabamos arboles verdes y flores y nos encontramos con un paisaje completamente invernal. Nos tropezamos en multitud de ocasiones con cervatillos y las vistas desde el parque de los valles a ambos lados eran realmente sobrecogedores.Por ahora, lo poco que hemos visto del Estado es muy bonito.

Con granjas por todos lados (entiendase por granjas, pedazo casas con parcelas enormes con alguna vaca). El segundo día en Virginia fue completito. La verdad es que Virginia merece mucho la pena, incluso perderse por su carreteras... (que hoy lo hemos intentado pero al final no lo hemos conseguido). Las granjas se suceden tras bosques primaverales... algo raro en este invierno que estamos viviendo. Primero paseamos por la Universidad de Virginia que planeo el presidente Jefferson y que no estaria nada mal para estudiar alli o para hacer botellon en su preciosas praderas con ardillas (mas ariscas aqui que en Nueva York, suponemos que no les gusta la vida en la naturaleza), despues visitamos la mansion de este presidente en Monticello y como era de esperar ya que no era tonto el caballero, se la instalo en una colina estupenda con maravillosas vistas de los campos y de las colinas.

Echar una ojeada a la casita en cuestion es una buena visita al pasado.Cogimos el coche y por las Virginias de paseo entre zonas que parecen una postal de octubre, otras de febrero pero ninguna de abril. Seguimos buscando ese mes por este pais.Llegamos a Richmond despues de comer (a las 12\'00), capital del Estado, es cierto que no esperabamos pasar mucho rato en la ciudad pero no fue asi. La celebracion del domingo de Pascua es un poquillo mas diferente por estos confines del mundo que en nuestro pais... aunque no sabemos cual nos gusta mas.

La calle mas bonita de Richmond que es la Monument Avenue y esta plagada de casas victorianas preciosas (y caras, suponemos), era un hervidero de perro disfrazados, caballeros con sombreros de flores, mujeres con orejitas de conejita (y no de playboy), y huevos de pascua en cada uno de los jardines de las casas.

Fue un rato muy divertido, creemos que el video y las fotos no tendran desperdicio.Ahora nos encontramos en Williamsburg, es un pueblo que ha mantenido el aspecto colonial de la peli del Patriota. Por el dia, las calles se llenan de personas disfrazadas de aquella epoca y en las casas y tiendas puedes ver como se vivia entonces. Es un poco disneyworld pero tiene mucho encanto. Nuestro ultimo dia por Virginia nos ha mostrado otra parte del Estado desconocida, la zona costera.

Primero visitamos Norfolk donde se encuentra la base naval de la flota atlantica (la mas grande del mundo mundial) y en un autobus de la base nos llevaron a dar una vuelta por la misma. Asi pudimos ver, desde un poco lejos debido a la seguridad, cinco portaviones inmensos, destructores... vamos, barquitos de esos de andar por casa.

Es una visita recomendada para los que entiendan bastante ingles porque el marinerito guia (alias bocachancla) nos hablaba como si de un batallon se tratase. La verdad es que resulto entretenida la experiencia, los muy ociosos tienen desde bolera a campo de golf, pasando por teatros y dunkin donuts.Piano piano, al mar, que ya teniamos ganas y pusimos nuestros pies en la playa de Virginia Beach. La arena es fina y amarilla y la playa muy extensa, no llegamos ni a recorrer un tercio de su longitud. Las casas y hoteles se agolpan en una fila y detras queda el bosque.

Es un sitio curioso para dar un paseo. Nos encontramos con gente que hinchada de moral tomaban el sol en pantalon corto... y nosostros con el plumas!. Despues, siguiendo la linea costera hacia el sur y dejando a nuestro paso granjas (esta vez mas modestas que las que nos habiamos acostumbrado a ver), caballos, pastos de hierba y bosques, nos metimos sin quererlo en el Parque Natural de MacKay Island, en el que entre marismas, el mar y el bosque, puedes perderte un rato. Vimos un pajaro loco (si el de los dibujos animados Woody) azul y otro rojo, a parte de garzas y algun otro pajarillo no identificado para inexpertos como nosotros. Nos gusto mucho toda la zona.

MIAMI

Resumiendo, dos dias y medio en Miami no son suficientes.El dia que llegamos, era ya por la tarde y no pudimos hacer mucho mas que recoger el coche, encontrar el hotel y dar un mini paseo en el que nos llovio lo indecible y mas. Empezaremos por los Everglades. Es un parque natural que ocupa la parte inferior de Florida desde el Atlantico hasta el Golfo de Mexico y es una mezcla entre selva tropical y sabana acuosa, llenita de animales inofensivos tales como cocodrilos del tamanio de elefantes y mosquitos del tamanio de bufalos.

Por cierto, nos han acribillado con ganas pero hay que entenderles... en Nueva York nos quedamos en los huesos despues de andar mucho y comer poco pero 2 semanas despues nos hemos aclimatado a la comida y estamos rellenitos y claro, los pobres tenian donde hincar el diente y lo han hincado de miedo...

Los Everglades son impresionantes, merece la pena ir a unque solo sea para verlos igual que sucede con los cayos que relataremos a continuacion.Despues de los Everglades visitamos la zona Art Deco de Miami Beach donde teniamos el hotel. Es una zona muy caracteristica porque los hoteles parecen sacados de una pelicula antigua, de la epoca dorada esa de Hollywood. Hay muchos restaurantes, gente guapa (vale, chicas guapas), discotecas. Muy interesante, sobre todo cuando encienden las luces de neon.

Ah! El baloncesto fue una pasada, los Miami Heat ganaron a los Washington Wizards por poquito y la gente estaba bastante entregada desde el himno amricano inicial (faltaria mas!) hasta el pitido final. La verdad es que lo utimo que vas a ver es baloncesto, porque entre sorteos (hay que votar por la mejor animadora!), musica de discjockey, animadoras pegando saltitos, no te fijas en lo demas.

El tercer dia ibamos a visitar los Cayos cuando vino el huracan Katrina e intento que volaramos por los aires. Al final lo conseguimos y hubiera sido un gran error darnos la vuelta. El sol salio de entre las nubes y nos dejo ver una serie de islas que mediante puentes se unen al continente. El primer cayo o isla se lllama Long Key y es bastante comercial, con restaurante y tiendas, las islas intermedias tienen casas aisladas con pequenios puertos y embarcaderos privados con abundante vegetacion.

El agua es azul clara con manchas moradas, la ultima isla y mas famosa porque vivio Hemingway es Key West pero a ella no pudimos llegar debido a que dista mucho.Para remojar los piesitos, lo mejor es ir a un Parque Natural llamado Penneckam en el que aparte de baniarte en la playa rodeado de vegetacion, ardillas y mosquitos, es un buen sitio para hacer snorkel, kayac o montar en barco.La entrada son 3 dolares y merece la pena.
ATLANTA: la visita acaba aquí debido a la familia que tenemos en Georgia. Después de lo vivido poco hay que decir de Atlanta. Nos sirvió para saborear la vida familiar y descansar un poco.
Despues de un fin de semana, cogimos el avión para Nueva York y de ahí a España. De nuevo a la monotonía y a tratar de resumir un viaje imposible. Proxima parada: la costa oeste.


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