Escribe: Merlinna
Es la ciudad más cosmopolita de EEUU y, de alguna manera, el símbolo de la vida americana. No debemos perdernos el ambiente de esta ciudad llena de contrastes, cuna de la cultura americana donde se mezclan infinidad de razas y formas de vida. El contraste entre la riqueza y la pobreza, en sólo una manzana de distancia. En Nueva York a veces da la impresión de haber viajado a otro lugar con sólo cambiar de acera.
Nueva York: la ciudad de las mil y una noches
Nueva York, Estados Unidos — sábado, 16 de abril de 2005
Nueva York es inmenso. Todo lo que busques lo encontrarás, desde un restaurante ucraniano hasta un museo en forma de templo tibetano con objetos típicos de los monjes. Un aspecto curioso es ver a los altos ejecutivos andando por la calle, de camino al trabajo, con playeras y una bolsa en la mano con los zapatos. La explicación es que debido a las largas distancias que deben recorrer prefieren colocarse los zapatos, más incómodos, ya en el lugar de trabajo. Nueva York es original, es cosmopolita.
La historia de Nueva York comienza, como todos los Estados Unidos, con la llegada del hombre blanco, en concreto de Giovanni de Verrazano, un italiano a las órdenes del rey de Francia que buscaba un paso hacia Oriente por el Noroeste y que llegó a Manhattan en 1524. Por entonces, el ahora más popular barrio de Nueva York lo habitaban tribus indias que vivían de la caza, la pesca y en menor medida de la agricultura. Casi un siglo después, en 1609, el inglés Henry Hudson remontó el río que hoy lleva su nombre (la famosa bahía de Hudson). Poco más tarde, con la marcha de Hudson, se instala allí el primer asentamiento holandés, denominándose Nueva Amsterdam.
Ya tras pasar a mano de los ingleses por el Tratado de Westminter y prosperar poco a poco, los norteamericanos veían crecer su descontento por el dominio al que eran sometidos (tiene gracia esto, ahora que ellos someten al resto del planeta...). Tras reunirse el Congreso Colonial para rechazar las leyes británicas, nueva York es escenario, el 4 de julio de 1776, de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América, con George Washington a la cabeza. En 1785 Nueva York se convierte en capital de los recién nacidos EEUU, título que le dura tan solo cinco años, cuando la capital federal se traslada a su actual ubicación, Washington.
Las calles parecen enterradas en auténticos socavones arquitectónicos, las luces de neón en sus formas y colores vivos, invitando a toda suerte de locales, la gente que fluye muchas veces más deprisa que la masa de automóviles salpicada de amarillo.
Nueva York es una ciudad que impresiona, que incluso cautiva, pero no es una ciudad sencilla. Hay que saber apreciar una arquitectura vanguardista, un pensamiento desbocado por su propia variedad, una mentalidad financiera, artística, revolucionaria... Porque Nueva York es la capital de todo eso.
En Nueva York viven más de ocho millones de habitantes, y se compone de varios barrios con un carácter completamente diferente. Los principales son cinco: Manhattan, Bronx, Brooklyn, Queens y Richmond. Sin embargo, para los turistas lo mejor es centrarse en recorrer Manhattan, donde se alzan los más modernos rascacielos y los principales centros comerciales, culturales y de ocio de la ciudad. Allí están sus principales tiendas y se centra la noche neoyorquina.
Es difícil describir Nueva York en unas líneas, pero podríamos dejarnos guiar por la Quinta Avenida, la columna vertebral de Manhattan que divide la isla en dos ciudades diferentes, una al este y otra al oeste. En torno a esta avenida y en sus alrededores se encuentran algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad, así como el parque más famoso del mundo: Central Park, lleno de animación y actividades.
Los lugares más emblemáticos en este recorrido son: el Empire State, la Biblioteca, la Estación Central, la calle de los Diamantes, el Rockefeller Center, la calle de San Patricio, el Museo Guggenheim y el Museo Metropolitano.
Una vez recorrida esta zona, se puede uno ir hacia el sur, a los barrios donde se han concentrado tradicionalmente los emigrantes y artistas y que hoy están de moda, como el Soho de los artistas, el bohemio Greenwich Village, Little Italy, Chinatown, Tribeca o el negro Harlem, donde oír oficios religiosos a ritmo de gospel.
Conviene también dedicar al menos un día a conocer el Bajo Manhattan, donde se fundó la ciudad en 1626. Allí se concentran grandes rascacielos que configuran el "skyline", el viejo puerto hoy convertido en centro comercial y la zona financiera, donde se puede tomar un perrito a media mañana codeándose con los brokers de bolsa y ejecutivos de película.
Es el momento de visitar Wall Street, la famosa calle de las finanzas; el Pier 17, en el antiguo puerto, donde se han abierto museos, restaurantes y tiendas; pasear por Battery Park, al borde del Hudson y por supuesto, visitar la Estatua de la Libertad, Ellis Island y su Museo de la Emigración.
Pero hay miles de sugerencias más, sobre todo para los aficionados a las compras, que podrán dedicar horas en caminar por la Quinta Avenida, Madison Avenue y Broadway, curioseando por las mejores tiendas de la ciudad y por almacenes míticos como Barney's, Bloomingdale, Macy's o Saks.
Además, es casi imprescindible subir al Empire State al atardecer para contemplar una vista fantástica de la ciudad; hacer el inolvidable viaje en ferry de Manhatan a State Island para obtener las mejores fotos de la cornisa de la isla por unos pocos dólares o conocer el mundo de las galerías de arte, sobre todo en el Soho, la 57 y la Avenida Madison.
Manhattan
Este barrio (la típica foto de una isla llena de rascacielos con mar alrededor) se divide a su vez en tres: Downtown Manhattan (sur de la isla y núcleo original de la ciudad), Midtown (entre la calle 14 y Central Park) y Uptown (al norte de Central Park). El Downtown está formado por Battery Park, La estatua de la libertad, el distrito financiero (Wall Street), el South Street Seaport y los barrios de Chinatown, Lower East Side, TriBeCa, Little Italy, el SoHo y Greenwich Village (dividido en East y West Village).
Pero de todo esto nos quedaremos con la Estatua de la Libertad, Wall Street y el Soho. La famosa estatua, a la que hay que acceder mediante un ferry, es el símbolo de la ciudad y regalo del pueblo francés. Sus dimensiones son de 50 metros de alto, a los que hay que añadir el pedestal, siendo la altura total desde la antorcha hasta el mar de casi 100 metros (solo el dedo índice es más grande que una persona).
En la visita se permite acceder al interior, pudiendo observar su esqueleto de hierro mientras subes hasta el mirador, ubicado en la corona de la estatua, cuyos siete picos simbolizan la libertad expandiéndose hacia todos los mares y continentes. (En una interpretación más actualizada, quizá la palabra libertad tenga otro significado.)
Times Square: el corazón de Manhattan
Simple confluencia de un par de calles, este espacio triangular no puede ser considerado una plaza en el sentido más estricto del término, algo que no ha impedido que su irrepetible geografía sea la ineludible encrucijada de caminos en la que desde hace cien años se encuentran las vanguardias. Icono de la civilización del consumo, Times Square es la hiperbólica esencia de todo cuanto distingue a la ciudad símbolo.
El ruido de las linotipias no impidió que la intersección entre Broadway y la Séptima Avenida siguiera siendo el lugar de encuentro de hampones y prostitutas. Se abrieron garitos canallas donde no existía ley seca, salas de streeptease sin cuento y locales de juegos prohibidos. La llegada a la plaza y aledaños de importantes teatros no disolvió a tal fauna, conviviendo durante décadas la magia de las tablas con la fría dureza de aquel mundo prohibido.
Times Square prosiguió su imparable camino. En 1929 se instaló en una de sus fachadas el primer anuncio de neón que contempló el mundo. La Coca Cola instaló un eslogan, credo para generaciones de americanos: «La pausa que refresca».
Mucho más abajo, en las aceras, bulle la multitud. Si las fachadas componen un panorama reticulado del más exquisito consumo, a ras del suelo el espectáculo se toca. Músicos, equilibristas, bailadores de claqué, raperos y el popularísimo Naked cowboy. Pedigüeños, iluminados, locos, perdidos y homeless. Miembros de ONG'S y de entidades deportivas, culturales y benéficas. Todo cabe junto a un asfalto donde transita una marea mitad taxis amarillos, mitad limusinas interminables. Entre todos los 26 millones de turistas que cada temporada visitan el triángulo luminoso y que se sienten seguros por las decenas de policías que patrullan el entorno.
Del mismo modo que Picadilly Circus es la imagen de Londres, o la Puerta del Sol, de Madrid, Times Square es la representación por excelencia de Nueva York. Aunque la capacidad evocadora de este singular espacio lleva mucho más lejos. Su vertiginosa línea del horizonte y sus concurridas aceras son el símbolo de una civilización desquiciada y creativa, desmesurada y sorprendente, y de los tiempos modernos que nos han tocado vivir.
Wall Street
En cuanto a Wall Street, es la famosa calle entre enormes rascacielos y copada de gente hasta media tarde (a partir de entonces esta vacía) conocida mundialmente. La actividad allí es incesante y todo el que pretenda ser un buen "broker" debe visitarlo.
Por último, vamos a reseñar el SoHo (South of Houston). Hace años, esta parte de la ciudad iba a ser derribada, ya que por allí iba a pasar la autopista que uniría Nueva Jersey con Long Island. Pero los conservacionistas se movilizaron y no se llevó a cabo. El SoHo es la cuna del hierro, en el sentido de que fue donde más se utilizó tras su uso en Inglaterra. En la actualidad, es uno de los distritos con más ambiente de Nueva York, gracias en parte a que los artistas lo "levantaron" en los años 60, tras trasladarse allí desde el barrio bohemio de entonces, Greenwich Village, donde los alquileres se pusieron por las nubes. De hecho, se necesita un certificado que asegure que se es artista profesional para vivir allí. Interesante.
Otros lugares de interés en Manhattan también pueden ser el Madison Square Garden, complejo deportivo y de espectáculos (allí juegan los Knicks de Nueva York), el edificio de las Naciones Unidas, el famoso hotel Waldorf Astoria o la Quinta Avenida, en donde se encuentran los mejores hoteles, tiendas y museos de Nueva York (Empire State Building, Librería Pública, la Catedral de San Patricio, la calle de los diamantes, el Museo de Arte Moderno -MOMA-, la joyería Tiffany, el Rockefeller Center, con la conocida pista de hielo en invierno, el Radio City Music Hall...).
Bronx y Staten Island
El primero de ellos, el único que no se encuentra en una isla, tiene la fama de ser un lugar conflictivo y peligroso. En parte es cierto, pero tan solo en la parte sur, donde la policía apenas se atreve a entrar. Por otra parte, el principal zoo y el mejor jardín botánico de la ciudad están aquí, además del estadio de los Yankees de Nueva York, principal equipo de béisbol de la ciudad. La incorporación del Bronx a Nueva York se produjo, como la de Brooklyn, en 1898.
En cuanto Staten Island, está conectado por tierra con Manhattan a través del Puente Verrazano-Narrows y de Brooklyn, corriendo el transporte dentro de la propia isla a cargo de un ferrocarril, el Staten Island Rapid Transit. La población principal del barrio es St.George, que queda en la parte de la isla que mira a Manhattan. Por lo demás, hay que resaltar que allí se encuentra el principal vertedero de basura de Nueva York y dos reservas naturales, además del curioso museo tibetano que al principio nombrábamos.
Brooklyn
Es el barrio más poblado de Nueva York y el segundo más grande, tras el de Queens. La diversidad racial es amplia, ya que recoge el principal suburbio negro de la ciudad (no es Harlem), Bedford-Stuyvesant, un barrio de judíos ortodoxos, un barrio antillano, otro árabe, otro italiano y uno último con familias blancas acomodadas. Lo más famoso, no obstante, es el Puente de Brooklyn. Otros lugares interesantes son el Acuario de Nueva York, el Civic Center, el Zoo o el parque de atracciones de Coney Island, que aunque hoy en decadencia, en los años 60 era el centro del ocio de los neoyorquinos.
Queens
Este barrio de clase media, considerado el dormitorio de Nueva York, es el distrito más grande de la ciudad y el segundo más poblado después de Brooklyn.
Se dice de Queens que es el condado más variado de Estados Unidos por su carácter multicultural. El 25% de la población de este barrio residencial es de origen hispano o latino, el 20% es de raza negra y el 17%, de origen asiático.
En este distrito se concentra también la segunda comunidad judía más importante de Nueva York por detrás de la de Brooklyn. Se trata, en la mayoría de los casos, de judíos de clase media-alta descendientes de judíos centroeuropeos, dedicados a actividades relacionadas con el comercio y que cuentan en Queens con una decena de sinagogas.
El condado de Queens está situado frente a la isla de Manhattan y al oeste de Long Island y aunque no cuenta con puntos de especial interés turístico, allí se encuentra el New York Hall of Science y el Queens Museum of Art, así como los dos aeropuertos internacionales de la ciudad, el JFK y La Guardia.
De noche
Quedaría aún por ver Nueva York de noche, una ciudad completamente diferente que comienza en cuanto cierran las oficinas con el «Happy Hour» (de seis a ocho de la tarde), cuando las bebidas se ofrecen a mitad de precio y con algo de comer, en lugares tan diversos como el Pier 17 del viejo puerto o los piano-bar de los hoteles.
Sigue con una buena cena, que puede ir desde el fast food más genuinamente americano hasta los restaurantes más sofisticados del mundo, de cualquier especialidad. Y para seguir la noche, Nueva York está llena de locales legendarios, de discotecas de vanguardia, de piano-bares que son una institución en Manhattan.
Como sugerencias se puede escoger, por ejemplo, entre una sesión de jazz en el Fat Tuesday, uno de sus santuarios; el Michael's Pub, donde suele tocar Woody Allen el clarinete; una velada de teatro en Broadway, la gran meca del arte dramático en habla inglesa; en las salas llamadas Off-Broadway, donde suelen estrenarse las obras más originales y vanguardistas (las más tradicionales están en el Greenwich Village); una noche en las discotecas más punteras; una agradable noche en un piano-bar como el célebre Oak Room del hotel Algonkin :una actuación en directo en el célebre Radio City Music Hall o una noche entre la mejor música negra, como el blues y el soul del Apolo, el mejor teatro de Harlem.
Fiesta todo el año
Nueva York, la ciudad que nunca duerme, es un batiburrillo étnico construido a base de los inmigrantes que, desde los cinco continentes, han ido llegando a esta ciudad desde el siglo XIX, cada uno con su cultura, costumbres y peculiaridades. Una de estas comunidades, la china, llena Chinatown cada final de enero de desfiles de dragones y fuegos artificiales en la celebración del Año Nuevo Chino. El 17 de marzo les toca a los irlandeses salir a la calle en el día de San Patricio, mientras que el 25 la comunidad griega festeja el Sirtaki.
En mayo Little Italy se mueve a ritmo de tarantela en la festividad de San Antonio de Padua. Los puertorriqueños llenan a finales de mes la ciudad de salsa.
El 28 de junio la ciudad se transforma en una fiesta con desfile de carrozas llenas de color y excentricidad en el Desfile del Orgullo Gay. Esta colorida celebración festeja la fecha en la que un grupo de homosexuales se rebelaron en el local de ambiente Stonewall ante los abusos y molestias de que eran objeto por parte de la policía a causa de su condición homosexual, originando así la lucha por los derechos de los gays.
El primer domingo de septiembre la ciudad se transforma en una especie de Río de Janeiro con el Carnaval Caribeño. El 30 de octubre Halloween llena la ciudad de brujas, vampiros, momias y otros personajes clásicos de terror. En Nueva York las Navidades son auténticas "Merry Christmas".
El 4 de julio se vive con especial intensidad en Filadelfia, cuna de los Estados Unidos y lugar donde los padres de la patria firmaron la Declaración de Independencia.
Tips:
Aquí predomina el clima atlántico, caracterizado por unas precipitaciones constantes a lo largo de todo el año. Las temperaturas varían bastante de una época del año a otra. En julio se registra una máxima media en torno a los 27ºC, mientras que en enero la máxima media se sitúa en torno a los 6ºC. Esto significa que las precipitaciones son con frecuencia en forma de nieve. Los inviernos de Nueva York tienen fama por su dureza.
En Nueva York los vuelos internacionales llegan al aeropuerto JFK, de donde un tren nos lleva hasta Nueva York y Long Island. Este servicio opera también en La Guardia, adonde llegan los vuelos domésticos. Muchos vuelos para la Gran Manzana aterrizan en el aeropuerto de Newark, en Nueva Jersey. La ciudad de Filadelfia posee también su propio aeropuerto.
Los autobuses son rápidos, cómodos y de precios razonables. La Greyhound es la compañía de ámbito nacional que conecta los principales destinos. También la Trailways y la Shortline operan en la zona. Esta última organiza itinerarios turísticos por la región. Otra manera es viajar en transbordador entre Nueva York y localidades costeras de Nueva Jersey.
En la ciudad de Nueva York se pueden recorrer grandes distancias en algunos de los numerosos autobuses públicos a precios muy asequibles desde las 6.00 hasta la medianoche. Se puede pagar con el precio exacto o adquiriendo un bono en la oficina de turismo, en las estaciones de metro o en hoteles. No obstante, debido al tráfico puede ser un poco lento en ocasiones.
Una opción más rápida que otros transportes es usar el metro o \'subway\', un servicio subterráneo que conecta toda la ciudad las 24 horas del día a precios muy económicos. Por lo demás funciona como cualquier otro metro. Aunque tuvo hasta hace pocos años fama de inseguro, ahora puede irse con bastante tranquilidad. Los taxis son reconocibles por su tono amarillo visto en cientos de filmes. Cuentan con taxímetro y son caros.
En las grandes ciudades debemos tener cuidado por dónde andamos. Hay barrios que por el día parecen completamente normales pero que se vuelven peligrosos por la noche. Especialmente en Nueva York, debemos informarnos bien de qué lugares resultan inseguros y en qué sitios no hay problemas para salir por la noche. De todas formas, se está haciendo un gran esfuerzo para erradicar el crimen que caracteriza a la ciudad. Los lugares más pequeños resultan indudablemente mucho más seguros.
Recuerdos: Cualquier gran ciudad de los Estados Unidos es un buen lugar para ir de compras, pero sin duda Nueva York es el sitio ideal. Nueva York es el paraíso de las rebajas, sobre todo en aparatos eléctricos, libros, discos, artículos de fotografía, perfumes y cosméticos, ropa informal y deportiva y moda de alto diseño. No hay que perderse sus grandes almacenes y, sobre todo, las tiendas de descuentos (Outlets y Discount Stores), un conjunto de tiendas pequeñas donde los fabricantes venden directamente sus productos. En la Quinta Avenida, en torno a la 57 y Madison y en los alrededores de la 80 se encuentran las firmas más exclusivas de joyería, moda y complementos del mundo. En el Soho hay regalos curiosos y divertidos y son igualmente interesantes las tiendas de los museos y los escaparates más clásicos, aunque sólo sea para mirar, como Tiffany, Bergdorf Goodman, Cartier, Polo Ralph Lauren o Bloomingdale.
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Me encanta Nueva York, nunca me cansaré de visitarlo y recorrer sus calles. Enhorabuena por el artículo!
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Me gustó ésta guía detallada, pero si les late algo más resumido les dejo un top 10 de new york city tours que hallé http://mipagina.1001consejos.com/profiles/blogs/top-10-new-york-city-tours espero les sirva la info y se complemente con esta.
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Nueva York: la ciudad de las mil y una noches
Nueva York, Estados Unidos | 16 de abril de 2005
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