El aeropuerto JFK no es precisamente pequeño, tiene 7 terminales y es como una ciudad. Aún así, resulta bastante fácil orientarte porque, al menos en la terminal 7, estaba todo bien delimitado e indicado. Los controles de acceso al país son exhaustivos, como corresponde a un país obsesionado con la seguridad. En el aeropuerto te revisan los empastes, los calzoncillos (si los hubiere), las cavidades naturales y debajo de las uñas, no sea que lleven una tonelada de TNT, de goma 3 o un airbus escondido. Aparte de haber rellenado 250 papeles en el avión, que es una forma como otra cualqueira de pasar las horas entretenido, una vez que llegas a los mostradores donde está el poli que te mira el pasaporte, estás acojonado. A mi me tocó una negra de unos 230 kilos de tonelaje que, a ser sinceros, fue bastante agradable. Te toman las huellas de los 10 dedos, te hacen una foto, te miran el pasaporte minuciosamente...buff, sólo faltó que nos tomara las huellas de los 21 dedos (20 en el caso de las mujeres), le dejáramos una muestra de pelo, una de sangre...
Tras este trámite hay varias opciones para dirigerse a Manhhatan. Las hay caras, muy caras y carísimas. Yo opté por la opción menos gravosa para mis maltrechos bolsillos. En la misma terminal del JFK hay señalizados unos carteles que dice Air Train. El trenecito cuesta 5$ y te lleva hasta una estación de metro (Jamaica Station). Allí hay que coger el metro qeu te llevará a cualquier punto de Nueva York. El billete sencillo de metro cuesta 2,25$, con lo que el viaje en total te sale por 7,25$. Es conveniente sacar un billete de metro (metro card se llama) que dura una semana, viajes ilimitados, por 27 $. Se amortiza rápidamente.
Hay que decir que el metro de NY es antiguo, los trenes parece que se van a romper o desacarrilar en cada curva, hacen un ruido que parece que vas en un bulldozer y, lo peor, que resulta bastante lioso orientarse con las lineas que tiene, andenes, etc. Es fundamental conseguir un plano de metro (gratuito) y otro de la ciudad para poder orientarse con un mínimo de garantías.
Yo me alojé en un hostel en la zona de Times Square, muy céntrico y con habitaciones compartidas de 6 personas en literas. Es de la cadena Jazz Hostels, no es especialmente barato, pero comparado con un hotel, un chollo. Tuve la "suerte" de que mi habitación estaba en el 5º piso, no había ascensor y que la escalera era tan estrecha y empinada que no cabían dos personas a la vez.. El hostel estaba limpio y las estancias comunes (comedor, cocina salones..) estaban muy bien. Lo que más me gustó fue que tenía wifi gratuito, aunque tienes que llevar tu portátil o, en mi caso, un ipod touch.
Las literas eran muy pequeñas y el colchón era una porquería, se te clavaban los muelles. En general el hostel era correcto, destaca en limpieza y zonas comunes, pero pierde en las camas. En mi habitación había gente joven y hubo muhco trasiego todas las noches, cada día venía un tío o tía nuevo. Gente de medio mundo; franceses, checos, canadienses...
Lo bueno de estos hostels era que podías hacerte la comida en la cocina