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Mi primera Cumbre, Nevado del Tolima, Colombia
Escribe: Dianacrd85
Durante toda la expedición nos rotamos la punta de ella, cada uno abrió camino, cada uno buscó el mejor para los demás, la montaña siempre estará allí, las personas son las que marcan la diferencia, Gracias!!!
Mi primera Cumbre a 5250 m.s.n.m
Nevado del Tolima, Colombia — martes, 28 de junio de 2011
La primera parada con una bonita cascada que se alcanza a divisar desde el sendero (Un recorrido cerca al río con un paso de un par de puentes y terreno relativamente plano, por lo menos eso pensé hasta el regreso), El Rancho, justo en el sitio donde están los termales que se presentan como un excelente sitio de recompensa y descanso para los montañistas que descienden, nos recibió 10 minutos antes de lo esperado, como anunciándonos que también estaría allí cuando regresáramos, este primer tramo marcaría mi primera prueba, pude respirar tranquila y sostener el nivel de mis experimentados compañeros de cordada (cosa que realmente me preocupaba) quienes siempre confiaron en mí y me inyectaban gran parte de la energía que me impulsaba. De ahí en adelante empezaría la montaña a mostrarme lo difícil que era su ascenso, empezamos Raíces, literalmente hay que cogerse de ellas para ascender, pero a medida que la dificultad aumentaba la belleza del paisaje nos premiaba con algo nuevo, nuestra siguiente parada, la Cascada un lindísimo sitio de descanso y reaprovisionamiento de agua, muy importante para lograr mantenerse, allí comimos algo y tomamos un nuevo aire para continuar, en este momento era necesario tomar una importante decisión de cordada, el sitio de montar campamento, pues el tiempo de retraso cambiaba los planes de subir hasta 4000 m.s.n.m. Las variables eran tiempo, el intento de cumbre y la porteada del equipo, La cueva era la opción, pues llegaríamos de día, dormiríamos bien y no tendríamos que pasar el desgaste de subir el equipo una hora más, lo único en contra es que ese tiempo y ese recorrido tendríamos que sumárselo al día siguiente en el intento de cumbre; continuamos el recorrido, la siguiente estación sería Lajas pero el paso del tiempo y el deterioro de la zona mostraría un lugar diferente al recuerdo de mis compañeros de cordada, las muestras de deslizamiento y de la erosión del sitio nos mostraba un Lajas expuesto y peligroso, los pasos deberían ser firmes para evitar un accidente y cada paso que dábamos era como leer una ruta de escalada en roca, el morral cada vez se sentía más pesado pero la energía y el apoyo de mi cordada me impulsaba a continuar. El último tramo del día, Tierra de Gigantes y La Cueva marcaron un recorrido total aproximado de 5 horas, y gracias a la confianza en esta última parte del día fui en la punta de cordada, sentí que mi paso era lento y que retrasaba a mi equipo, pero al llegar a la cueva saludamos a las personas que habían llegado antes, nos confirmaron el buen paso que llevábamos y el buen tiempo del recorrido, ya estábamos a 3.700 m.s.n.m. buscamos el mejor sitio para montar campamento pues ya la cueva estaba llena, dos carpas y nueve corazones con deseo de cumbre se nos habían adelantado, intercambiamos datos y coincidimos en que deberíamos madrugar si deseábamos cumplir nuestro objetivo; El resto del día fue de descanso un par de conversaciones que evidenciaban mi ansiedad, una agua de panela caliente, una buena sopa de pastas con carne desmechada (Porque nunca encontramos el pollo que ¨habían¨ comprado) y el reloj despertador listo para las 2:30 a.m. después del consenso y a dormir.
Descansamos bien, pero el domingo amaneció lloviendo, el clima no era muy alentador, mi corazón latía cada vez más rápido, era una mezcla entre la altura y el deseo de ascender; esperamos un poco, volvió a llover, por un segundo todos nos miramos y pensábamos qué era mejor, David en ese momento movido por su instinto y experiencia decidió que no ascendería, ahora éramos 2 los que deberíamos decidir si continuar, parte del equipo de David ahora sería mi equipo, un par de no sé qué cosas para la botas fueron parte de mi salvación y evitar el frío en los pies, su casco nuevo, su piolet, un error de cálculo de pilas para mi linterna frontal también fue cubierto por él. Apenas escampó alrededor de las 3:30 a.m. partimos hacia la cumbre con la incertidumbre de qué nos depararía el clima y la montaña, pero con el objetivo bien firme, después de un recorrido aproximado de una hora, alcanzamos a ver varias linternas frontales encendidas adelante nuestro, era una cordada adicional de 3 hermanos que había partido desde los 4.000 m.s.n.m, también estaban en el intento, eso me tranquilizó un poco y me generó confianza, avanzamos con paso firme y los alcanzamos, saludamos y continuamos, nuestra guía ahora sería Latas, punto en el recorrido que no pasamos en el ascenso; por lo tanto debajo de unas piedras en un sector aparentemente tranquilo y menos expuesto al viento decidimos desayunar, descansar y comunicarnos con David a través del radio e informar que todo estaba bien, ya se había despejado; al salir de las rocas vimos a 4 personas, tomaron un camino diferente y ahora estaban adelante de nosotros, pero no entendía por qué eran 4, Por un instante pensé que eran una cordada diferente a la que habíamos visto temprano, pero era la misma cordada más otro chico que esperaba a sus dos compañeros, ya éramos ocho personas las que íbamos por la misma meta, volvimos a alcanzarlos y nos encontramos de nuevo en borde de nieve, mientras nos poníamos los crampones vimos como nuevamente el nevado se tapaba, lo que nos marcaba que el ascenso no sería fácil, Sentí mi fragilidad frente a la inmensidad de la montaña, allí cerré mis ojos y como varios montañistas experimentados me lo habían sugerido le pedí permiso a la montaña para acceder y toda la buena energía para lograrlo.
Nos comunicamos nuevamente con David, mandándonos mucha energía nos advertía del cuidado que deberíamos tener en nuestro siguiente paso, que sería ya en nieve por el Oído y que una cordada ya se había devuelto por el mal clima; tomamos bebida energizarte y continuamos, durante un tiempo estuvimos buscando el Oído, el olor a Azufre nos indicaba que estábamos cerca, al llegar alcancé a observar las fumarolas de humo y esta es una cosa asombrosa, cómo a mas de 4.500 m.s.n.m se puede ver el agua hervir por el efecto de un nevado de origen volcánico, en este punto nos volvimos a reunir las 3 cordadas, ahí decidimos que ascenderíamos juntos, el nevado estaba muy tapado y así minimizaríamos riesgos, en este momento sentía cada vez más cerca la cumbre y la ansiedad se apoderaba de mi, nuevamente estábamos adelante, la huella y el paso de Leo me guiaban, después de un fuerte ascenso con la nieve blandita el GPS nos marcó 5.180 m.s.n.m, estábamos solos, no veíamos mas camino, sin la certeza nos preguntamos: ¿cumbre? Casi en el mismo instante que escuchamos un sonido indescriptible, era algo así como una fumarola debajo de nosotros mientras me hundía no se cuanto, pero sentí como si fueran 5 o 10 c.m., durante estos segundos alcancé a pensar mil cosas, me pude percatar que no fue nada grave, pero la sensación si fue atemorizante, cuando Leo me preguntó si había escuchado eso, le conté lo que me pasó, nos corrimos del sitio y empezamos a llamar a las cordadas que venían abajo, al fondo del blanco panorama alcanzamos a divisar a los compañeros que venían atrás, nuevamente me tranquilicé, preguntamos cumbre?, nos confirmaron que aun faltaba una parte del recorrido, esperamos que uno de los Tres hermanos fuera adelante, Yeison, fuimos tras él, seguimos el recorrido, cuando descargó su morral no entendí que pasaba, se giró y nos dijo “¡CUMBRE!”, ahora el GPS marcaba 5.250 m.s.n.m, no había duda era la cumbre del Nevado del Tolima, la sensación es alucinante todo el esfuerzo se materializaba, la mezcla de cansancio, de alegría, de satisfacción, de saber que no estás sola, que es un triunfo de cordada, Mi primera cumbre!!!! (Agradecí a Dios, a la montaña, las gafas de Leonardo, la chaqueta y las polainas de Cesar, los crampones de los Páez, las cosas de David, la compañía de Leo y toda la buena energía Pachapurik) Las gafas escondieron un par de lágrimas, 2 personas de nuestra cordada estuvimos en cumbre pero fueron 3 corazones que logramos la meta; Es allí donde se limpia el alma, donde valoramos lo realmente importante y donde perdonamos lo que nos hizo daño para continuar; Mientras aterrizaba del éxtasis que me produjo la cumbre llegaron el resto de chicos, éramos 8 en la cumbre a las 11:05 a.m. del 26 de Junio de 2011. Todo estaba tapado y el viento muy fuerte, pero era la cumbre, algunas fotos, los abrazos de felicitaciones, y prepararnos para el regreso. Recordé la cita de Ed. Visteurs, "La cima es la mitad del camino" En esta parte de la expedición es donde hay que tener más cuidado y donde sucede la mayor parte de accidentes, no encontrábamos las huellas el viento era tan fuerte que había borrado parte de ellas, caminamos durante 15 minutos (o eso fue lo que sentí) sin huellas, guiados por la experiencia de Yeison y Leo, finalmente las encontramos, la tranquilidad de todos fue indudable, en el descenso fue que tomé conciencia de la inclinación de lo que ya había ascendido, realmente sentí mucho miedo, mi descenso en hielo fue lento, siempre impulsada por la voz de Leo que me daba confianza, al finalizar la nieve por fin pudimos comunicarnos nuevamente con David, le confirmamos nuestra cumbre (la de los tres) y que estábamos bien, siempre estuvo pendiente y alerta a cualquier imprevisto.
De regreso si pasamos por Latas, leímos cada una de las placas allí colocadas como parte de la historia contada de este Gigante (El Nevado del Tolima), bajamos despacio y tranquilos, observamos un bello lugar cubierto por frailejones que no observamos a la madrugada, me comuniqué con mi familia confirmándole el logro, pues también estaban pendientes, intercambiamos experiencias con la cordada de Yeison, bueno realmente mas de ellos que mía, pero con la satisfacción que estaba empezando a crear la mía. David nos recibió con una agua de panela caliente, un abrazo y un delicioso y anhelado almuerzo, él también hizo su catarsis ese día, todo sucede por algo y él debería estar allí esta vez.
Escuchamos música, contamos historias, cada uno dio un poco de si a los demás, ¨ahora eres del parche Diana¨, bueno eso tiene sus ventajas y desventajas, ahora estoy en confianza, creo que pasé la prueba, descansamos, el Lunes levantamos campamento y empezamos nuestro viaje de regreso, durante el recorrido el cambio de vegetación es tan variado y diferente como el cambio de altura, marca lo sorprendente que es el sendero y con la tranquilidad del regreso se contemplan mas este tipo de detalles, el descenso es tan difícil como el ascenso, hay que estar más alerta. Los termales nos recibieron como nos lo habían prometido, disfrutamos de ellos y con el morral al hombro terminamos nuestra última parte del recorrido.
Durante toda la expedición nos rotamos la punta de ella, cada uno abrió camino, cada uno buscó el mejor para los demás, la montaña siempre estará allí, las personas son las que marcan la diferencia, Gracias!!!
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Últimos comentarios
EvaristoRosario dice:
¡Un relato emocionante!
Felicitaciones.
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Rubendario14 dice:
Excelente relato para una espectacular travesia.Hace ya muchos años hicimos este recorrido, varias veces en semana santa, con amigos que hoy estan muy lejos.La llegada de vuelta al Rancho y sus termales, es relamente muy reconfortante.
Un saludo desde Ibague y felicitaciones.
Publicado
eigonzalez131 dice:
Muchas gracias por la recomendacion, excelente relato
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Rubendario14 dice:
Diana: El Nevado del Tolima, sabe respetar y esperar a las gentes como tu, que son las que marcan la diferencia.Me imagino esos momentos de extasis cuando coronaron cumbre.
Volvi a leer tu relato y me parecio mas maravilloso, que esta mañana.
Publicado
Alejandro3030 dice:
Te felicito mucho, quienes hemos escalado sabemos lo difícil y épico que es. Ojalá algún día te animes y vengas a escalar en Ecuador. Saludos desde Guayaquil.
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Dianacrd85 dice:
Gracias por sus comentarios!!!!!
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JavierDevia dice:
Fabuloso!!!
Yo quiero ir...
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Mi primera Cumbre a 5250 m.s.n.m
Nevado del Tolima, Colombia | 28 de junio de 2011
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